12/03/2010

Si tuviera que escoger un titular un poco sensacionalista para el primer concierto de Los Planetas en el Palau de la Música de Barcelona, seguramente […]

Si tuviera que escoger un titular un poco sensacionalista para el primer concierto de Los Planetas en el Palau de la Música de Barcelona, seguramente sería algo como ‘Los Planetas reniegan definitivamente de su pasado‘. Salta a la vista que los de Granada están viviendo una segunda juventud con el descubrimiento de sus raíces flamencas, que afloraron en el colosal La Leyenda del Espacio, se reafirmaron en el EP Cuatro Palos, y siguen muy patentes en Una ópera egipcia, el nuevo disco que publicarán (si no lo retrasan más) el 13 de abril. Eso ya lo sabemos todos. Pero que en un repertorio de hora y media, en el primer concierto en sala en Barcelona desde la presentación de Contra la ley de la gravedad, Los Planetas sólo desgranaran tres canciones anteriores a La Leyenda del Espacio es algo que pocos esperábamos, y que de alguna manera dejó un regusto agridulce para un concierto que muchos anticipábamos antológico y que se quedó a medias. (Fotos: Dani Cantó)

Porque hubo momentos de intensidad estratosférica, que hicieron temblar las sillas del Palau, erizar vellos y hasta temer por la integridad de las famosas cristaleras. Sin ir más lejos, el tercer disparo, una descomunal ‘Si estaba loca‘, colocó el convoy en las vías después de un inicio algo desastroso a nivel de sonido con ‘La llave de oro‘ (canción instrumental que abre Una ópera egipcia) y ‘Romance de Juan de Osuna‘ (en la que durante media canción no se escuchó a Jota). El Palau impone, pero con ‘Si estaba loca‘ y la inmediata ‘Señora de las alturas‘ (uno de los puntos álgidos de su nuevo disco), el grupo se situó, y pudo empezar a despachar, como muchos esperábamos, su querido La Leyenda del Espacio: ‘El canto del bute‘, ‘La verdulera‘ y, de nuevo piel de gallina con ‘Ya no me asomo a la reja‘, magnífica, vibrante y emotiva. En este tramo inicial, y gracias a un efecto del micrófono, la voz de Jota sonaba hasta con cierto eco, y parecía como si él mismo quisiera darle un cariz flamenco a la modulación de su voz, algo que en algunas canciones funcionó pero en otras resultaba demasiado afectado (porque evitaba hasta cantar la letra de la canción).

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A mitad del concierto, una inesperada ‘Mil millones de veces‘, de su disco Encuentro con entidades, parecía candidata a inaugurar la habitual segunda parte de los conciertos de Los Planetas, en la que los hits de su carrera toman el relevo, para desespero de los que los han visto 30 veces y euforia del resto de público. Pero ayer era un día distinto y, en vez de eso, siguieron con su repaso a la actualidad del grupo (destacó ‘Una corona de estrellas‘, también de Una ópera egipcia), y la recta final fue dominada por una desangelada ‘Soy un pobre granaíno‘, la euforia (esta sí) de ‘Alegrías del incendio‘, y ‘Tendrá que haber un camino‘, también sorprendente y obviamente sin Morente a la voz. Antes de irse, sin embargo, guardaron su particular as en la manga, ese al que no renuncian ni siquiera en días como estos: Jota deja la guitarra, el ritmo baja de tiempo, y empieza a cantar eso de «Yo no tengo la culpa…«: ‘Santos que yo te pinte‘, descarga colectiva de rencor sentimental, la mayor ovación del concierto y despedida teatral de Jota con los brazos en alto y largándose del escenario mientras el resto de la banda terminaba la canción.

Y de nuevo, cuando lo lógico era pensar que en el bis iban a hacer acto de aparición como mínimo ‘Segundo premio‘, ‘Devuélveme la pasta‘ o ‘De viaje‘, Los Planetas optaron por ‘Reunión en la cumbre‘ (celebrada y animada, pero insuficiente), y una incomprensible (dado el repertorio escogido) ‘Podría volver‘. Y nos quedamos a medias, porque ni acabamos de vibrar al completo con la psicodelia ruidosa de sus últimos trabajos, ni escuchamos todos esos himnos generacionales que han marcado nuestra vida. Demasiados años esperando para esto.

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