07/02/2010

Arctic Monkeys son, después de lo vivido anoche en el Sant Jordi Club de Barcelona, uno de los mejores grupos de rock de la actualidad. […]

Arctic Monkeys son, después de lo vivido anoche en el Sant Jordi Club de Barcelona, uno de los mejores grupos de rock de la actualidad. Punto. La crónica del concierto seguramente podría terminar aquí, pero apuesto a que más de uno querrá escuchar los motivos por los cuales encumbramos a este grupo aparentemente para adolescentes y por el que los lectores habituales sabrán que sentimos especial devoción. Primero, los hechos: Humbug. Un tercer disco redondísimo, valiente, quinto mejor álbum de 2009 para indiespot y por el que el propio Alex Turner ha reconocido que han «perdido fans«. Sinceramente, lo dudo, porque el sold out del concierto de ayer, con 3 o 4 mil personas expectantes para ver a Arctic Monkeys en directo, no era el de un grupo cuya aceptación popular esté de capa caída. Pero sí es cierto, claro, que la evolución sufrida por Arctic Monkeys en sólo tres discos resulta espectacular. Espectacular, acertada y en la dirección opuesta a la que cualquiera hubiera tomado: cada vez más oscuros, más densos y menos evidentes. Hasta su imagen ha dejado de ser la de unos chavalitos de suburbio. Más hechos: a ver, que el propio Josh Homme (de Queens of the Stone Age) haya accedido a producirles un disco, y no sólo eso sino que se los llevara a grabar a su propio estudio en California, eso por fuerza tiene que decir algo (y lo dice en los bofetones de rock que dispara Humbug). Y, finalmente, el hecho: la hora y media que Arctic Monkeys estuvieron ayer encima del escenario fue de las más perfectas que yo recuerde haber visto últimamente.

Y es que todo encajó. Y lo dice precisamente alguien a quien los de Alex Turner no habían convencido del todo en sus anteriores visitas (tanto en el Espacio Movistar como en el FIB 2007 sonaron destartalados y bastante sosos). Arctic Monkeys, desde entonces, han mejorado en absolutamente todos los aspectos: en técnica, en sonido, en entrega, y en canciones. En técnica puede que la clave resida en el quinto miembro que incorporan en el directo, encargado de respaldar a los teclados o a la (tercera) guitarra el sonido rugoso que ahora destilan los monos. O eso o que han aprendido a tocar sus instrumentos, algo lógico teniendo en cuenta que cuando empezaron a girar apenas eran unos novatos (y aquí hay que mencionar el trabajo del batería Matt Helders, imparable con las baquetas). Todas las canciones pasan por el filtro rocoso que impregna su último disco, especialmente las de su primer disco que rescatan (‘Still Take You Home‘ o ‘A View From The Afternoon‘) y las de ese disco a todas luces de transición que fue Favourite Worst Nightmare (significativo que se decanten por canciones de la segunda mitad del disco, obviando las más luminosas ‘D Is For Dangerous‘ o ‘Teddy Picker‘). Arctic Monkeys también han ganado en puesta en escena: ahora es sobria pero convincente, profesional pero con carisma. Chupas de cuero, melenas, botas y sonido de rockero, pero actitud honesta y mucha modestia british. Y en la comunicación con el público: aunque escasa, es ahora más natural, menos impostada. Hablan un poco, pero se dedican a tocar. Disfrutan encima del escenario, se nota y lo demuestran. Y han mejorado (y de qué manera) haciendo repertorios: sabemos que les encanta tocar caras B, pero ahora se conforman con un par (‘Catapult‘ y ‘Red Right Hand‘, contundente versión de Nick Cave), sabiamente escogidas e introducidas en el setlist.

Y luego están, claro, los hits. Si en visitas anteriores gustaban de empezar fuertes con ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor‘ como segunda canción, ayer hicieron lo mismo con ‘Brianstorm‘, un pelotazo que, unido al principio lúgubre pero brillante de ‘Dance Little Liar‘ supuso un arranque demoledor. Primero entre luces tenues, sombras y algo de tenebrosidad, luego ganando en espectacularidad con unas acertadas pantallas a los laterales que dejaban entrever imágenes de los cuatro miembros del grupo. En ‘Cornerstone‘ (ya un clásico), por ejemplo, esa oda al amor no correspondido, las pantallas mostraron una única imagen de Alex Turner durante todo el tema, lo que añadió más fuerza dramática a una canción empática ya de por sí. En ‘When The Sun Goes Down‘ el público enloqueció al final de la introducción acústica, justo antes del apogeo. Por no hablar de ‘I Bet You Look Good On The Dancefloor‘, glorioso himno casi generacional. El estribillo de la tétrica ‘Crying Lightning‘ fue algo parecido a una revelación religiosa (¡cómo crece esta canción!), y ‘Secret Door‘ ganó millones de enteros como balada torturada de tintes épicos, con un final bañado en confeti que, ¡novedad!, no fue ni ñoño ni forzado. Hasta eso les salió bien.

Hablábamos de hits, pero también hay canciones que, sin estar entre las más evidentes, son claves para entender a Arctic Monkeys: caso de ‘My Propeller‘, un emblema del nuevo sonido del grupo; de ‘Pretty Visitors‘, donde demuestran seguir conservando la pulsión punk y en la que Helders da una auténtica exhibición a la batería; y, caso, sobre todo, de ‘Do Me A Favour‘, absolutamente colosal en todos los aspectos y seguramente su mayor joya escondida. Para ‘Fluorescent Adolescent‘, ya en los bises, prepararon una lectura especial, más pausada y algo más lánguida pero que con los versos de ‘Only You Know‘ de Dion incrustados en medio acabó sonando a gloria. Y la final ‘505‘, canción con la que terminan sus conciertos desde que vio la luz y de final rabioso, evocador y extático, se cierra el concierto perfecto, emocionante, divertido, revitalizante y que supone la consagración de un grupo que, ahora mismo, lo tiene todo. Tremendos.

Setlist de Arctic Monkeys (Barcelona, 06/02/10)

‘Dance Little Liar’
‘Brianstorm’
‘This House Is A Circus’
‘Still Take You Home’
‘Potion Approaching’
‘Red Right Hand’ (Nick Cave)
‘My Propeller’
‘Crying Lightning’
‘Catapult’
‘A View From The Afternoon’
‘I Bet You Look Good On The Dancefloor’
‘Cornerstone’
‘If You Were There, Beware’
‘Pretty Visitors’
‘Do Me A Favour’
‘When The Sun Goes Down’
‘Secret Door’

‘Fluorescent Adolescent’
‘505’

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