20/12/2009

Segunda entrega de lo más destacado del reciente Primavera Club 09 tanto en Barcelona como en Madrid, después de la selección inicial en la primera […]

Segunda entrega de lo más destacado del reciente Primavera Club 09 tanto en Barcelona como en Madrid, después de la selección inicial en la primera parte. Artistas en solitario, clásicos del punk-rock, pop buenrollista, ruido atronador, anti-folk desgarbado y melodías orquestales. Más variado, imposible. Pasen, pasen…

DEER TICK
(Monasterio, viernes 11 a las 18:30)

Después del primer día completo de festival, habiendo dormido más bien poco y tras una larga jornada de estudio/trabajo/lo que sea que uno hace la pequeña (y agobiante) sala Monasterio quedaba más lejos que nunca y la hora (18:30) invitaba más a una siesta que a presenciar un concierto de pie rodeado de humo. Llegar un poco tarde, quedar relegado a las últimas filas e intuir a John McCauley solo en el escenario, borracho como una cuba y en calzoncillos no hacía presagiar nada bueno, pero como bien dice el refrán “las apariencias engañan” y el alma de Deer Tick se encargó de demostrarlo. Sin el resto de su banda, que se había quedado en Madrid por problemas con los aviones, McCauley hizo como si nada le importara y después de un inicio titubeante se las ingenió para marcarse un unplugged de padre y muy señor mío. Con su voz de tintes dylanianos, melodías folk de tradición estadounidense y unos comentarios más graciosos a medida que bajaba el whisky con Red Bull, supo encender los ánimos del público con los temas de sus tres discos y una acertada versión de Neil Young. La larguísima ‘Stung‘ hizo entrarnos en trance y el final con ‘La Bamba‘ acabó poniéndonos a sus pies. Deliciosamente canalla. (Arnau)

LITTLE JOY
(Apolo, viernes 11 a las 20:30h)

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Siendo una de las últimas confirmaciones en añadirse al cartel, Little Joy llegaron un poco de puntillas a un Apolo que los esperaba bien por el tema de ser ‘el otro grupo de un Strokes’ (en este caso del batería Fabrizio Moretti, que para sorpresa de muchos no es el líder del grupo, sino el guitarra), bien porque Devendra Banhart, seguramente el mayor cabeza de cartel del festival, tocaba después. Pero el caso es que Little Joy se marcaron un señor concierto de pop buenrollista con toques tropicales y brasileños, la clase de música que te imaginas entre palmeras y con una puesta de sol en el mar al fondo. Avalados por un disco notable y, pese a todo, con cierto toque Strokes (ahí están ‘No One’s Better Sake‘ o ‘Keep Me In Mind‘, algo así como jams de los Strokes en la playa), la ejecución fue precisa, el tempo bien marcado, y supieron conectar fantásticamente con el público sin caer en (demasiadas) obviedades. ‘The Next Time Around‘, la mentada ‘No One’s Better Sake‘, ‘How To Hang A Warhol‘ (muy Libro de la Selva) o la preciosa ‘Unattainable‘ brillaron con luz propia, y al final el propio Devendra subió con ellos para concluir su concierto. Ni Devendra, ni The Strokes: Little Joy son un grupo a tener en cuenta por sí mismos, por el optimismo que generan, y eso es algo que de ahora en adelante deberíamos tener en cuenta. Pop de manual y sonrisa. (Aleix)

TED LEO & THE PHARMACISTS
(Jamboree, viernes 11 a las 22:30 / Apolo, sábado 12 a las 23:30)

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Pese a haberlos visto ya en un par de ocasiones, uno es fan acérrimo de Ted Leo & The Pharmacists y decidió sacrificar más de un concierto para hacer doblete con ellos. Sabia decisión, pues los allí presentes disfrutamos como enanos y pudimos constatar lo que ya sabíamos: que el directo de Ted Leo y los suyos es sencillamente demoledor, con la fuerza de un gancho de izquierda y la precisión de un bisturí quirúrquico. Lastrada la de Apolo por los constantes problemas de sonido, la actuación del viernes en Jamboree fue sin embargo de las que recordaremos durante mucho, mucho tiempo. Sucio, sudoroso, potente y muy punk, así fue el espectáculo ofrecido por los de Washington en el sótano de la Plaça Reial, donde derrocharon actitud y carisma. Hit tras hit (‘Me And Mia‘ cobró un significado especial después de haberla escuchado tantas veces en La [2]), repasaron ampliamente esa magnífica obra que es Shake The Sheets y rescataron himnos añejos como ‘Timorous Me‘ o ‘Parallel or Together‘. Todo en un casi perfecto catalán y con ‘La Costa Brava‘ y la ya clásica mini versión de ‘One More Time‘ de Daft Punk dentro de ‘Little Dawn‘ como colofón. Epatante. Visca en Ted! (Arnau)

A PLACE TO BURY STRANGERS
(La [2], sábado 12 a las 01:30)

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Asegurados nuestros tímpanos en la agencia de seguros más cercana y con miedo de quedarnos (una vez más) sin poder entrar en la sala, nos plantamos en La [2] casi media hora antes dispuestos a someternos a la sesión de masoquismo auditivo que ofrece A Place To Bury Strangers. Había expectación para degustar el directo de los de Brooklyn, y la verdad es que a juzgar por lo visto estaba más que justificada. Más melódicos y menos ruidosos de lo que esperábamos al principio, bastaron un par de temas para que entre las nubes de humo asomara la cabeza del espíritu de los (buenos) The Jesus and Mary Chain. Sin apenas parones entre canción y canción (juraría que no dieron ni las gracias) la pelota sónica fue cogiendo forma a base de distorsiones y un magnífico juego de luces que paulatinamente nos iban sumergiendo en las tinieblas más oscuras. Y allí es donde más a gusto se siente la banda, con un Oliver Ackermann en pleno exorcismo sacudiéndose al ritmo de maravillas turbadoras como ‘Deadbeat‘ o ‘I Know I’ll See You‘. El apoteósico final, con las botellas de la barra a punto de estallar, fue digno del mejor Kevin Shields y dejó algo parecido a lo que debe ser un campo de batalla cuando ésta ha terminado: desolación y un incómodo silencio, aunque en este caso acompañadas de satisfacción. (Arnau)

JEFFREY LEWIS & THE YUNKYARDS
(Caracol, domingo 13 a las 21:30h)

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Jeffrey Lewis & The Yunkyards son uno del los pilares del anti-folk actual. Sobre el escenario parecen tres amigos del instituto. Probablemente lo sean. Su directo es una coctelera de la que salen desde temas dignos de la BSO de Juno (‘Back When I Was Four‘) hasta ramalazos musicales dignos de banda de punk-rock. Las canciones-eje son las de peli indie, con letras costumbristas, escritas en primera persona, larguísimas y hábilmente cantadas-leidas por Jeffrey Lewis, que es todo un personaje. En Madrid le tocó dar su segundo concierto en Caracol como penúltimo artista del festival. Cuando uno ya ha asumido su bizarrismo musical como una ventaja, Jeffrey para el show y te cuenta la Historia del Comunismo en Rusia o La crisis de los misiles de Cuba con un cómic hecho por él mismo. No tiene desperdicio. Viva Daniel Johnston. (Daniel)

STANDSTILL
(Apolo, domingo 13 a las 23h)

La guinda del festival. Para Standstill, cerrar el Primavera Club 09 en Barcelona era un regalo. Un premio a su impresionante trayectoria, y un reconocimiento a la que es indudablemente una de las bandas más significativas de la década en lo que a escena alternativa se refiere. Por eso, porque los de Enric Montefusco siempre buscan salirse de lo habitual, su concierto fue también especial, un regalo de vuelta a la organización y a los asistentes, que se dividió en dos partes: una de clausura, y una de principio. La de clausura fue la primera, con temas del ya clásico Vivalaguerra, que sonaron como nunca y además cobraron un especial valor sentimental al tratarse de la última vez que eran interpretadas por el grupo en la formación actual: se cerraba el ciclo Vivalaguerra, y con él llegarán los habituales cambios de formación que suceden en el universo Standstill. ‘¿Por qué me llamas a estas horas?‘, ‘1, 2, 3 Sol‘ y, sobre todo, una espectacular ‘La mirada de los mil metros‘ fueron recibidas como lo que son, joyas de incalculable valor artístico y esta vez hasta simbólico, casi de catarsis colectiva. Luego llegó lo gordo: el avance de nuevas canciones, del triple EP que publicarán en febrero (¿quizá algo que ver con el proyecto colaborativo que anunciaron recientemente?), acompañados de nada menos que del Quartet Brossa (de cuerda) y un par de músicos a la sección de viento. Standstill en formato orquesta. ¿Qué pensar? Pues que una vez más dan tres pasos de golpe en vez de uno, y ahora buscan rizar el rizo con un ornamento que recubre sus canciones ya de por sí complejas y ondulantes. Las nuevas canciones sonaron más grandes que nunca, más emotivas, más eufóricas, más pop y al mismo tiempo más incisivas. Empezando por ‘Elefante‘ y sobre todo con las dos versiones de ‘Adelante Bonaparte‘ (no explicaron el por qué de ellas), Standstill se limitaron a conseguir una cosa: que la sala entera no pueda esperar a que salga este nuevo disco. En febrero. Que no se retrase, por favor. Por si fuera poco, como premio final, la interpretación de ‘Feliz en tu día‘, y de la colosal ‘Cuando‘ (ambas de su tercer disco Standstill), con un final explosivo que cortó la respiración y casi hace saltar el corazón a más de uno. In-men-sos. (Aleix)

Todas las fotos son cortesía de Primavera Sound, menos la de Jeffrey Lewis, que es de Daniel Boluda.

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