03/11/2009

De puntillas. Así pasó Emma-Lee Moss, Emmy The Great, por el pequeño escenario de BeCool una noche de Halloween cualquiera. Ella iba disfrazada de Graham […]

De puntillas. Así pasó Emma-Lee Moss, Emmy The Great, por el pequeño escenario de BeCool una noche de Halloween cualquiera. Ella iba disfrazada de Graham Coxon, o eso dijo, con jersey a rayas blancas y negras y gafas de pasta grandes. Salió, se puso de puntillas, interpretó casi todas las canciones de su fenomenal First Love, y bajó del escenario, en el que se había quedado sola, por la parte delantera. Con su jersey de rayas, sus gafas, y la guitarra tamaño infantil en el suelo. Entre medio, un suspiro que comenzó con ‘Dylan‘, y pronto regaló joyas del calibre de ‘First Love‘ (con intento frustrado de traducción de su título incluido) o ‘24‘, ejemplos claros de las canciones folk aparentemente dóciles pero con letras mordaces de despecho que Emmy exhala, de aquellas que primero enamoran por una melodía sencilla y pegadiza y luego porque la letra habla de cosas verdaderas. Emmy las canta con tal naturalidad que parece que lo haga sin esfuerzo, con su voz un poco nasal, su acento neutro y, eso sí, casi siempre de puntillas. Hubo tiempo, en el suspiro, para rescatar viejas canciones que ahora son nuevas (porque las ha editado en el reciente EP llamado Edward), caso de ‘A Bowl Collecting Blood‘ y ‘Edward Is Dedward‘, canciones con las que, cuentan, se han encariñado los fans de larga trayectoria de esta chica londinense (nacida en Hong Kong) durante los tres años previos a que se decidiera a editar su debut, First Love, autoproducido y autoeditado. Bien respaldada por una banda completa, sus composiciones no perdieron en matices (delicioso violín en ‘The Easter Parade, Part 2‘ y arreglos de piano en ‘The Easter Parade‘) y ganaron en convicción, emocionando especialmente en el caso de la delicada ‘Everything Reminds Me Of You‘, ‘Absentee‘ o ‘We Almost Had A Baby‘. Hora de terminar, con ‘Bad Things Coming, We Are Safe‘ y su final ruidoso, para volver al cabo de pocos minutos para desgranar una inspirada lectura de ‘Where Is My Mind‘ de Pixies y concluir con la terriblemente bonita ‘Canopies And Drapes‘, otra de las antiguas, canción de desamor donde las haya y que apuesto a que tiene que doler cantar noche tras noche, por muchos años que pasen. Y un capítulo de Friends, y Billy Brag y The Jam, y lo que Woody Allen ha enseñado, y dile que no lo estoy llevando muy bien, y que si puedo guardar el EP de Magnetic Fields al lado de mi almohada. Un suspiro, de puntillas, y se fue.

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