11/10/2009

Por causas absurdas que no vienen al caso, al final sólo pudimos acercarnos la primera de las dos noches a Zaragoza con motivo del FIZ […]

Por causas absurdas que no vienen al caso, al final sólo pudimos acercarnos la primera de las dos noches a Zaragoza con motivo del FIZ 09, el festival de música independiente que se celebra coincidiendo con las fiestas del Pilar, con lo que la ciudad está completamente patas arriba. Este año, y que me disculpen los fans de Russian Red y Rufus Wainwright, el cartel era muchísimo más atractivo en su primera jornada, en la cual la mera presencia de Mogwai y Los Planetas ya merecía un viajecito a la capital maña. Estaban respaldados por The Sunday Drivers (antes) y Love of Lesbian (después), pero en realidad fueron las tres horas de los escoceses y los granadinos lo que nos había llevado hasta allí, y las que nos dejaron más que saciados, porque son precisamente dos grupos que no visitan Barcelona (fuera de festivales) muy a menudo. Así que hasta Zaragoza nos fuimos, con Young Team, The Hawk is Howling, Una semana en el motor de un autobús y La leyenda del espacio bajo el brazo, y esto es lo que vimos.

O lo que no vimos, porque para empezar nos perdimos la actuación de The Sunday Drivers, grupo que tenía que comerse el mundo hace algunos años y al final parece haberse quedado a medio camino (¿será porque siguen cantando en inglés?). Así que llegamos directamente al plato fuerte, unos escoceses que no cantan y que llegaban, además, como última fecha de una gira de 18 meses que les ha llevado por todo el mundo para presentar The Hawk Is Hawking. Mogwai. Precisamente con ‘I’m Jim Morrison, I’m Dead‘ dieron el pistoletazo de salida a lo que fue una hora y cuarto de disputa entre repetición, explosión y belleza. Cabe apuntar que era la primera vez que veía a Mogwai en directo, e imagino que el impacto en estos casos es todavía mayor: suenan mucho más ruidosos, más bonitos, más intensos de lo que uno espera, hacen post-rock pero a su manera, hay pasajes que casi están más cerca de Isis que de Explosions in the Sky, y en definitiva envuelven su particular dualidad sutileza-ruido con un halo de épica al que difícilmente se es impermeable. Pese a que el recinto no era seguramente el adecuado (sorprendentemente, la mayoría del público había venido a ver a Los Planetas, y redujeron a Mogwai a calidad de teloneros, cuando en mi opinión era casi al revés), el quinteto acallaba el constante murmullo con las explosiones desgarradoras de murallas sónicas, y era en las partes más íntimas en las que uno tenía que hacer el esfuerzo por abstraerse del barullo exterior y entrar en ellas. Con todo, y pese a que el lugar ideal para su música sea un lugar al aire libre, preferiblemente en medio de un bosque y bajo las estrellas, el hecho de poder vivir en directo momentos como la devastadora ‘Friend of the Night‘, ‘Like Herod‘ (descomunal), ‘Hunted by a Freak‘ o una culminante y colosal ‘Batcat‘ los convierte en justos embajadores del post-rock más accesible y efectivo, pieza ineludible para entender el género. Así que cuando tengan la oportunidad de vivir la experiencia, háganlo.

Mogwai concluían su concierto y su gira, y el turno pasaba a Los Planetas, héroes locales que, al contrario, empiezan nueva aventura con nuevos conciertos, un EP por publicar y nuevo disco en 2010. Comenzaron densos, con ‘San Juan de la Cruz‘, problemas de sonido, y una canción nueva, ‘Romance de Juan de Osuna‘, a todas luces deudora del camino abierto por La leyenda del espacio (y ojo, ya me parece bien). Le siguieron la habitual retahíla de canciones de dicho último trabajo, entre las que destacan ‘Si me diste la espalda‘ y, en mayúsculas y con fosforito rosa, ‘Ya no me asomo a la reja‘ y ‘Si estaba loco por ti‘, ambas cada vez más grandilocuentes, y después, una vez más, lo de siempre: a tirar de hits, karaoke de turno (y ensordecedor, ante una sala multiusos prácticamente llena) con ‘Corrientes circulares en el tiempo‘, ‘Nunca me entero de nada‘, la celebradísima ‘Un buen día‘, y un cuarteto final de escándalo con ‘Segundo premio‘, una descomunal ‘Santos que yo te pinte‘, ‘Devuélveme la pasta‘ (dedicada al capitalismo) y ‘Alegrías del incendio‘, para cerrar sorprendentemente con ‘Soy un pobre granaíno‘, la canción inédita de su reciente recopilatorio, que sinceramente cada vez suena más convincente. Al día siguiente un espontáneo se quejaba en un bar de Zaragoza de que estaba harto de que Los Planetas tocaran las seis o siete de turno de La leyenda del espacio y luego los hits de siempre. En parte tiene razón, llevan ya dos años con el mismo esquema de gira, y se agradecería algunas joyas más olvidadas como ‘David y Claudia’, ‘Desaparecer’, ‘Ciencia ficción’ o incluso ‘La copa de Europa’, pero qué quieren que les diga, al fan es muy fácil tenerlo contento, y eso es lo que hacen Los Planetas. Esperemos que algún día se decidan a hacer una gira con canciones menos evidentes, para que los fans más exigentes y minuciosos también puedan salir contentos. Pero por ahora, me doy por satisfecho.

Después de la descarga emocional (Mogwai) y de adrenalina (Los Planetas), era para Love of Lesbian una dura papeleta el tener que salir al escenario. Y aunque salvaron bien los muebles (divirtieron bastante al personal), sí quedó patente la distancia existente entre los grupos, y personalmente me dio la sensación de estar ante un grupo en buena forma pero algo estancado en sus propias fórmulas, quizá ya un poco trilladas. Sus grandes canciones siguen siéndolo (‘Houston, tenemos un poema‘, ‘Me amo‘, incluso las nuevas ‘Club de fans de John Boy‘ e ‘Allí donde solíamos gritar‘), pero su fórmula da muestras de agotamiento y en directo no sorprenden tanto como cuando se lanzaban a hacer congas entre el público o aparecían disfrazados en los bises. Quizá fuera cosa de la hora, de los conciertos precedentes o quién sabe, del día, pero algo me dice que Love of Lesbian necesitan un poco de aire fresco para que no se les pase el arroz. Para terminar la noche, una de funk, beats y remezclas a cargo del zaragozano Chelis (en la sala de arriba), y un arsenal de temazos descarados para darlo todo en la sesión de Homeboy DJ (en la sala grande), que sirvió para culminar una noche que, como ya preveíamos, sólo tuvo dos nombres reales: Mogwai y Los Planetas. Y ninguna queja al respecto.

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