23/08/2009

Aunque nadie sabe del todo cómo recalaron Passion Pit en Barcelona un sábado de pleno agosto, cuando incluso su propia discográfica (Sony-BMG) les ha dado […]

Aunque nadie sabe del todo cómo recalaron Passion Pit en Barcelona un sábado de pleno agosto, cuando incluso su propia discográfica (Sony-BMG) les ha dado la espalda en España (no editan el disco, no hacen promoción, etc) y su gira europea no es precisamente extensa, el suyo fue de aquellos conciertos en los que forma y contenido se pusieron de acuerdo, e igual que pasara hace meses con Foals, Yelle o Juliette And The Licks, hacen ver que el formato ‘grupo tocando a las 3 de la mañana en un club‘ a veces puede tener mucho sentido. Passion Pit hacen música de baile, y  Manners está repleto de pildorazos de pop, pues eso, bailable. Y ayer, por supuesto, todo el mundo bailó, desde el momento en que el quinteto comandado por Michael Angelakos (ya completamente centrado en su faceta como cantante) desatara la euforia abriendo su repertorio con ‘Make Light‘ y ‘I’ve Got Your Number‘, sendas primeras de canciones de Manners y Chunk of Change (el EP que lo precedió todo).

Bailó no sólo porque Passion Pit sean un grupo de baile (ni por la hora, que también), sino porque en directo el quinteto enfoca toda su energía a enfatizar precisamente la vertiente más discotequera de las canciones. Y aunque nos temíamos que en directo habrían muchos aspectos por solucionar, al final no fue para tanto: a nivel instrumental, la banda sonó compacta y rodada, efectiva cuando era necesario y precisa en los momentos más reposados. La única pega sigue siendo la voz de Angelakos, demasiado aguda en disco para que encima del escenario pueda ser reproducida con todos sus matices, de forma que en algunas canciones la voz era el elemento que menos se escuchaba (porque su potencia no daba para más).

Pero lo de siempre: lanzan una colosal ‘Little Secrets‘ a la primera de turno, con esos coros arrebatadores, se desmelenan en la parte electrónica de ‘Folds In Your Hands‘, luces centelleantes, o seducen con ‘Eyes As Candles‘, sin duda uno de los mejores cortes del disco. Y dejan para el final antes del bis ‘Sleepyhead‘, que es el apogeo del concierto aunque no dure ni tres minutos, y a nadie le importa que Manners no pueda encontrarse en ninguna tienda de aquí porque, por fin, eso no es importante. Y aunque sea imposible imitar el falsete de Angelakos (a veces ni él puede hacerlo), la gente canta y chilla y baila y para cuando atacan ‘The Reeling‘ en el bis la comunión es prácticamente total, los fans acaban encantados y afónicos, los que no los conocían los estarán buscando en Google hoy, y nosotros salimos convencidos de que el suyo es uno de los discos más apetecibles y necesarios del año. Y con eso ya es suficiente.

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