01/08/2009

No eran pocas las voces que comentaban que este año los hermanos Morán poco habían tenido que ver a la hora de elaborar el cartel […]

No eran pocas las voces que comentaban que este año los hermanos Morán poco habían tenido que ver a la hora de elaborar el cartel del FIB Heineken, después de que hace unos años vendieran parte del festival a Vince Power, el empresario británico artífice de clásicos como Glastonbury o Reading y Leeds. Ahora leo en Muzikalia que el hombre encargado de convertir al FIB, como leí hace poco, en la filial soleada de Glastonbury, ha hablado y de lo lindo, dejando perlas que pueden dar mucho de sí en los próximos meses. Empieza otorgándose el mérito de los recientes sold outs del festival, para además comentar que este mismo año se podían haber vendido 20.000 entradas más pero que no se hizo por no disponer de espacio de acampada suficiente para ello. Y yo pienso…

Y yo pienso: Qué miedo ver a a 7.000 personas más por día en el recinto del FIB, que este año ya resultó impracticable en muchos momentos. ¿No? Power sigue: el año que viene quiere hacer un festival paralelo en algún lugar de Sevilla para poder vender más entradas y forrarse más. ¿Por qué Sevilla? Porque es «la nueva Barcelona«, dice, y supongo que porque lo del Saturday Night Fiber del año pasado tampoco salió del todo bien (y quizá por ello, las dos alternativas son Bilbao y Barcelona, según El Correo de Andalucía). Y raja un poco: dice que en España todo es demasiado lento y hay demasiada «burocracia» para hacer cualquier cosa. Y sigue diciendo que de los grupos españoles de este año (recordemos: Los Planetas, Nacho Vegas, Fangoria, Russian Red, The Unfinished Sympathy, We Are Standard), algunos no interesaban para nada a los fans españoles. Madre mía.

El problema es que Vince Power no ha entendido que el FIB no es como cualquiera de sus festivales británicos: que aquí todo es a menor escala, y que una de las gracias del FIB hasta el momento era, pues eso, que podías ver cualquiera de los tres escenarios con una vista decente, sin tener que recorrer grandes distancias ni perderte a un montón de grupos haciendo colas o por el simple hecho de no perder sitio (los que hayan ido a cualquier festival grande europeo o americano ya sabrán de lo que les hablo). Que dentro de los festivales con grandes nombres, el FIB era uno de los pequeñitos. Y eso nos encantaba, y puede empezar a perderse del todo, y sería una auténtica pena. ¿Nadie puede pararle los pies a este tío?

Pueden leer aquí nuestra crónica del FIB Heieneken 2009, nuestro Top 10 y nuestra sincera opinión.

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