25/07/2009

FIB Heineken 2009. Quince años de FIB, quince años de independencia musical en Benicàssim, un año aparentemente apacible, sin competencia directa, con cabezas de cartel […]

FIB Heineken 2009. Quince años de FIB, quince años de independencia musical en Benicàssim, un año aparentemente apacible, sin competencia directa, con cabezas de cartel gordos y la venta de entradas más rápida de la historia del festival. Nunca se habían agotado las entradas de esta manera, casi al estilo británico, casi sin conocer el grueso del cartel, una especie de recompensa a quince años de trabajo bien hecho, de carteles compensados, ilusionantes y arriesgados. Todo, por tanto, debía haber salido bien, pese a que no éramos pocos los que cuestionábamos la validez del cartel de este año y si merecía todo el revuelo causado. Y, cosas de la vida,…

Y, cosas de la vida, llámenle destino, karma o presentimiento de J de Los Planetas, pero todo se torció, y el año más exitoso del FIB también resultó ser el de la tormenta de viento, el de los campings destrozados, los conciertos cancelados (entre ellos Kings of Leon, que ya venían de cancelar conciertos en Barcelona y Madrid), las ilusiones rotas (Foals, Lily Allen, Christina Rosenvinge, Yuksek, The Horrors o Boys Noize se quedaron en el tintero), el año en que el Escenario Verde dejó de sonar impoluto y cabreó a los mismísimos Oasis, además de deslucir los conciertos de Franz Ferdinand o Paul Weller, el año en que Fiber se dejó de editar y el programa pasaba a ser de pago pese a haber vendido más entradas que nunca, el año en que había más de un 70% de extranjeros y el Escenario Verde se lo regalaron directamente a ellos, relegándonos a nosotros al segundo, el Fiberfib, como si ellos, los británicos, no tuvieran suficientes festivales en su propio país. ¿Qué ha pasado, FIB?

También ha sido, claro, el año de la confirmación de The Wave Pictures, del impacto TV On The Radio, de la catarsis con Los Planetas (¡finalmente tocaron!), del greatest hits descarado de Oasis y de la rúbrica de que Franz Ferdinand y The Killers son dos de los grupos que saben ofrecer directos más impactantes en la actualidad. O de los triunfos de ‘nuestros‘ We Are Standard, Delorean y The Unfinished Sympathy en campo contrario. Del todo a la nada, del sold out al recinto vacío el viernes de madrugada, a los cambios poco informados, a los rumores mal acallados, al recinto llenísimo el resto de días (pero con muchos puestos de comida y bebidas, con pocas colas; ahí acertaron), en definitiva al FIB que recordaremos porque Tom Tom Club salieron a tocar en pleno vendaval o porque nuestra tienda no desapareció de milagro, pero no por aquel concierto que nos cambió la vida o nos dejó impactados (a algunos, eso sí, la sesión final de Laurent Garnier sí les remontó la jornada). Quince años, hasta ahora bien, el crédito se mantiene, Maraworld. Pero toca ponerse las pilas.

Publicidad
Publicidad