12/07/2009

Sólo de éxito rotundo puede calificarse la edición 2009 del Faraday, el pequeño festival de Vilanova i la Geltrú que este año se ha hecho […]

Sólo de éxito rotundo puede calificarse la edición 2009 del Faraday, el pequeño festival de Vilanova i la Geltrú que este año se ha hecho mayor gracias a su buen savoir fare y a unas credenciales francamente inmejorables. Desde hacía un par de años ya se había posicionado como una de las mejores opciones en el panorama de los festivales pequeños, elaborados con mucho más mimo y con un valor añadido innegable: su ubicación absolutamente idílica (un terreno elevado al lado del faro y justo delante de la playa en Vilanova), un aforo razonable (poco más de mil personas por día) y un cartel siempre plagado de joyas a descubrir ya convertían al Faraday en un punto de encuentro para los que conocían el secreto, pero la inclusión de The Divine Comedy en letras grandes este año, un sueño cumplido de la organización, ha logrado ponerlos en el mapa definitivamente y agotar entradas para los dos días de festival. Así que con la tranquilidad de saber que este final es un happy ending (todos quedamos contentísimos), recordemos algunos de los mejores conciertos del festival y ya sólo nos queda esperar a que llegue el año que viene para repetir.

VIERNES 5 DE JULIO

Ipso Facto
Tras habernos perdido los conciertos inaugurales de Le Pianc (sorprendentes, decían), Espaldamaceta (bonito) y Charades (disparidad de opiniones aquí, aunque sólo por ‘La máquina del tiempo’ hubiera valido la pena), llegamos al recinto con Ipso Facto, un trío de chicas cuyo pop con toques góticos no acabó de convencernos demasiado. Quizá porque lo de tocar con los últimos rayos de sol no iba demasiado con ellas, así que optamos por descubrir el bonito recinto del festival.

Bèstia Ferida
La propuesta de Arnau Sala, más que no ser para todos, es más bien para muy pocos. Personaje del underground más underground barcelonés, sería preciso debatir si lo de Bèstia Ferida es técnicamente música o un puro ejercicio de ruidismo implosivo, pero el caso es que Sala tiñe cada recoveco de sus sonidos con la pasión de un artesano, y aunque para muchos será complicado conectar con la filosofía de su música, los que lo hagan pueden llegar a un clímax difícil de explicar con palabras. Arriesgado es decir poco.

The Leisure Society
Con siete u ocho miembros encima del escenario, el pop feliz a lo Beirut de The Leisure Society fue la primera muestra del día de lo que el Faraday significa como concepto: una enorme sonrisa al lado del mar. Estos británicos desconocidos hasta el momento acaban de publicar su primer disco y, por tanto, habrá que seguirles la pista porque son de esas bandas capaces de alegrarle el día a uno, y ya han sido comparados a Grizzly Bear o Fleet Foxes.

The New Raemon

raemon

Uno de los grandes triunfadores de la noche, Ramón Rodríguez se hizo acompañar de banda completa para constatar el éxito que su proyecto individual, The New Raemon, está obteniendo. Mientras Madee siguen siendo un grupo altamente respetado por la crítica pero que no acaba de cuajar a nivel popular, The New Raemon conecta directamente con el público, gracias a sus letras cotidianas y la sencillez que desprenden sus melodías. Su banda, con miembros de Sanpedro, Standstill y demás, vistió las canciones de Ramón y las hizo sonar algo menos planas de lo que son en disco, porque lo cierto es que si bien temas como ‘El fin de la resistencia‘, ‘La cafetera‘ o su versión de ‘Mano izquierda‘ de Nueva Vulcano son grandes canciones, el proyecto podría dar bastante más de sí (y esperemos que lo haga con el anunciado segundo disco).

The Lucksmiths
Concierto agridulce para los australianos, otra grata sorpresa (agridulce, también) para muchos tras descubrir que su cantante principal era el batería y que éste adoptaba el papel físico de frontman tocando su instrumento de pie al lado de sus compañeros. Sólo por eso The Lucksmiths ya se merecem un respeto, y si además son capaces de facturar discos de pop infeccioso como Warmer Corners, que repasaron ampliamente, el respeto ya debe ser profundo y la tristeza por sus separación, grande. Con una discografía de 9 discos es normal que todas las canciones que tocaran, especialmente al tratarse de su gira de despedida, fueran seleccionadas entre lo bueno y mejor de su carrera, y que por tanto el concierto resultara absolutamente intachable y, junto a The Divine Comedy, uno de los momentos más entrañables del festival. Al menos dentro de unos años podremos decir que nosotros escuchamos en directo ‘The Music Next Door‘, con Gary Olson de The Ladybug Transistor acompañándoles a la trompeta… Para recordar.

Joe Crepúsculo

joe

Un poco más gamberro (por decirlo suavemente) que las últimas veces que lo habíamos visto, Joel repitió una vez más el repertorio al que ya nos tiene acostumbrados (en el último mes le hemos visto dos o tres vecs, y hubieran podido ser bastantes más). Su pop descacharrado sonó esta noche más descacharrado que nunca, lo que no impidió que sus dos temazos indiscutibles, ‘Baraja de cuchillos‘ y ‘La canción de tu vida‘ fueron ampliamente coreados por un público con ganas de fiesta. Desde que la revista Rockdelux le dio el apoyo que necesitaba, la presencia de Crepúsculo se ha multiplicado, y corre el peligro de o bien convertirse en un clásico o bien de acabar cansando al personal. Veremos.

Páginas: 1 2

Publicidad
Publicidad