19/06/2009

Sí, había más. David no tenía suficiente y remata ahora con unos cuantos apartados más su épica guía para el Sónar 2009. Indecisos de última […]

Sí, había más. David no tenía suficiente y remata ahora con unos cuantos apartados más su épica guía para el Sónar 2009. Indecisos de última hora, curiosos de la materia, transeúntes despistados: esta es vuestra opción. El año que viene prometemos pedírsela con más tiempo y que así sea más útil para todos, pero simplemente como preparación de cara a la próxima edición, y para saber lo que se está cociendo ahora mismo en la escena electrónica mundial, esta Biblia es estupenda. Sin más dilación, pasen, pasen…

It began in Afrika

konono

Cabecera que, a parte de ser el título del single que inició el declive artístico de The Chemical Brothers, es una buena forma de ilustrar la política de la cita veraniega de apostar más decididamente por los sonidos exóticos, aunque sin necesidad de pretender ser un rival para festivales mucho más especializados como Womad  Este año Sónar aterriza definitivamente en el corazón del continente africano, dando también un pequeño salto a Oriente Próximo. Aunque hubo un tímido intento el año pasado por apostar por esta vía, este se echó a perder por un sistema burocrático deficiente, en forma de denegación de visados, que impidió que Konono Nº1 pudiese actuar. Resuelto el trámite este combo congoleño nos ofrecerá una actuación que apunta a la tradición y al desenfreno rítmico, con una instrumentación singular  (que bebe de las percusiones y pianos puramente africanos y el reciclaje de la chatarra en desuso) que aún así no desentonaría en según que escenario sonero. Ahora, que el no va más posiblemente lo encontremos en la actuación  de Omar Souyleman, un músico sirio que practica una suerte de acelerado folklore patrio pero abierta a otros estilos como el pop y la electrónica (sin quererlo) con unos organillos por los que mataría Camela. Atentos, porque se puede liar gorda. Mulatu Astatké and The Heliocentrics, aquí más conocido por “el de Broken Flowers”, es un músico de origen etíope con una larga trayectoria a su espalda que le ha llegado la popularidad gracias a la banda sonora del film de Jim Jarmusch. En sus conciertos junto a los británicos The Heliocentrics se puede escuchar una amalgama de estilos que van del jazz al funk, y de ahí a las raices autóctonas. Buraka Son Sistema son la versión más fiestera y, junto a Mujava (la aportación de ese sello infinito que es Warp), los únicos que coinciden generacionalmente con el visitante medio del festival. Repiten después de su elogiada doble ración de kuduro que se marcaron el año pasado (en formato live y dj), catalogada por parte de la prensa como uno de los conciertos más salvajes de esa edición. No se que opinarán el resto de los que estuvieron presentes pero, uno que se pasó ilusionado por su live sólo pudo certificar que con botes, aspavientos al vacío y un cancionero que apuesta por el grito más que por el talento, no se pasa de ser una especie de combo reggaetonero luso-angoleño disfrutable sólo en pequeñas dosis. Y que de fiesta, lo que se dice fiesta, yo no vi tanta…

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