18/06/2009

Viva lo estrafalario (y divertido) Una de las razones porque el Sónar es singular es por ser quizá el festival que da más vía libre […]

Viva lo estrafalario (y divertido)

Una de las razones porque el Sónar es singular es por ser quizá el festival que da más vía libre a las bizarradas artísticas. Esto supone, no obstante, que de vez en cuando te tragues algún sapo musical bastante indigesto. No es el caso de Beardyman, el freak amable de 2009, un tío con don de gentes, humor y un físico que recuerda al hermano no llorón de los Fiennes (para más señas, Joseph). Con sólo un instrumento, su voz, que no es uno si no muchos, gracias a la ayuda del Kaoss Padd, la caja de efectos definitiva desde… siempre, este inglés se dedica a dar más un espectáculo/demostración de cómo gracias a su, en apariencia, ilimitados recursos guturales puede llegar a montar un tema con todo la arquitectura de una composición techno. Estará por partida doble, en el Sónar kids como hemos comentado anteriormente y ante la ardua tarea de llamar la atención de un público que estará a la espera del concierto de Orbital todavía con las sinfonías psicodélicas de Animal Collective atrapando sus conciencias. Podría estar en La Rambla haciendo lo mismo y no desentonaría, la diferencia radica en que aquí el pasar la gorra nos sale por 45 euracos.

Otros a seguir son Heartbreak, o lo que es lo mismo, revival new wave con temazos y melodías rutilantes por la patilla y con la inteligencia necesaria para no tomarse en serio. Human League, A-ha, Depeche Mode, Visage y Ultravox todo en uno, pero con temas propios, que aunque lo tienen fácil por lo de usar el papel de calco, no desentonarían con algunos de ellos. Un apunte: Vitalic ha remezclado su mejor cancion We’re back con lo que nos alegramos doblemente, primero porque está de vuelta, y segundo porque ese toque petardo con que adorna el single mejora la épica chorra del original, o sea, que vuelve y encima en forma.

Por su parte, Young Fathers, son tres críos que hacen un hip hop muy old school a medio camino entre De La Soul, 3rd Bass y Grandmaster Flash por ese toquecillo electro pistero. Y esas pintas, joder no me extraña que Straight back on it sea, sin desearlo, un himno nerd. Steve Urkel ha dejado huella.

Por último, dan le sac vs. Scroobius Pip no tengo otra modo de catalogarlos que de unos Beck con pintas de talibanes reprimidos, con un hip hop con toques folk infecciosos y desternillantes banjos muy en la onda del chico de Mellow Gold. Tiene pinta de show alza birras y eso, perdónenme, pero mola. En este caso sería Earl Hickey el que se sentiría orgulloso.

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