18/06/2009

El Nu Rave es el nuevo Hard techno Dueño y señor de la noche del viernes el estilo de moda en las pasarelas y los […]

El Nu Rave es el nuevo Hard techno

Dueño y señor de la noche del viernes el estilo de moda en las pasarelas y los barrios del extrarradio, en las discos con imagen y las agencias de publicidad, ha ido arrinconando a los artistas del techno más inclemente en las preferencias de la gente. A eso le llamo yo relevo generacional. El problema es que ya en su tercer gran año en la cumbre la fórmula parece agotada. Y es entonces cuando hay que rendir cuentas. Y ¡ufffff!, el número de cateados daría para el guión de cualquier demagógico y moralista film francés. Pero dejando al margen la necesaria prueba del algodón, hay algunos artistas con expediente casi intachable. Uno, ya lo sabéis, son Justice (aunque ahora no sea el momento de decir que nos molan, maldito Bono). El otro gran nombre no es, como cabría esperar, Digitalism (enfangados por un disco muy deslucido), si no el avasallador SebastiAn, que ya el año pasado dio muestras de su maestría tras los platos (se nota que viene bregado de pinchar hip hop) con una de las sesiones más brutales y cafres que se recuerdan en el Sónar. Sólo por acabar con Life On Mars de Bowie (y también por esa versión bizarra del ‘Killing in the name of’) merece comer a parte. Pero es que además es el creador de dos de los mejores temas del año pasado: Motor y Walkman, inalcanzables para el resto de émulos generacionales. Por cierto, muchos de ellos pasarán el examen este año, ya sea en su versión más mimetizada (Don Rimini y Brodinski) o festiva (Crookers, que coincide en horario). La diferencia entre unos y otros es que mientras que a estos no los verás nunca alejados de su faceta dj, el francés se arriesga con un live que encima promete estar lleno de sorpresas, sabedor de tener un cancionero, ya sea creado a partir de cero o reinventando temas ajenos con un fabuloso disco de remezclas, sin parangón en su curso.

La dosis de sonidillo distorsionado y rollizo no se acaba aquí, porque Ed Banger, lo que viene a ser Pedro Winter y amigos, vuelven a repetir showcase esta vez en la edición diurna y con propuestas algo menos orientadas al baile desenfrenado como la del nostálgico James Pants, cuyas piezas ronean con el dub y el hip hop más surrealista (si las hubiera editado hace 25 años serían carnaza de cualquier sesión de Andrew Watherall); como la de la recuperación del sonido Casio a cargo del magnífico Breakbot, o como explotar la faceta más melódica y tierna de los reinvindicados Daft Punk, cuyo Baby bien merecería convertirse en el próximo ‘D.A.N.C.E.’; o como la del inglés Bullion, el más esquizo y torturado musical de todos.

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