16/05/2009

Estamos en una terraza de un pasaje al lado del Mercat de La Concepció, en el Eixample barcelonés. Seguramente la entrevista sería más adecuada en […]

Estamos en una terraza de un pasaje al lado del Mercat de La Concepció, en el Eixample barcelonés. Seguramente la entrevista sería más adecuada en el campo de la foto, pero Joan Pons vive al lado así que hay que aprovechar. Llega con ligero retraso, ajetreado por el estrés de la ciudad. Joan Pons (El Petit de Cal Eril) es, pues eso, el hermano pequeño de Cal Eril, una casa en Guissona (Lleida) en la que él vivió hasta mudarse a Barcelona. Toda su familia sigue viviendo allí, claro, y pese a que Joan lleva en la capital más de seis años, El Petit de Cal Eril es un grupo de Guissona, porque él es de allí, se nota en sus canciones y, sobre todo, porque graba todos sus temas en el comedor de casa, junto a sus sobrinos, los olores de Guissona y el repique de las campanas. Después de que lo conociéramos gracias a Myspace y su primera maqueta, ahora acaba de editar su disco debut, I les sargantanes al sol, un compendio de canciones inocentes pero profundas, aparecentemente dóciles pero con una inesperada vuelta de tuerca cuando se les presta la debida atención, y que ensanchan un poco más los límites de esta especie de renacimiento en clave folk que la música en catalán está viviendo. En Barcelona pero desde Guissona, conozcamos mejor a Joan Pons, alma máter de El Petit de Cal Eril.

¿Desde cuándo haces canciones? ¿Siempre te habías querido dedicar a esto?

“Esto de la música ha sido algo sorprendente incluso para mí. Yo había tenido grupos desde el instituto, pero de estilos muy definidos (ska, punk, etc). Yo tocaba la guitarra, con mis nulas nociones de música (risas), y cuando llegué a Barcelona encontré gente con la que coincidía más a nivel musical, y teníamos algún grupillo de música experimental, rock instrumental y así. Entonces me empezaron a salir a mí, en mi casa, con la guitarra española y cantando, y eso no me había pasado nunca. Eran canciones que no entraban en ninguno de los grupos en los que había estado, y un día se me ocurrió que lo grabaría, y así hice la maqueta: en un mes lo pensé, y en otro mes lo grabé. Lo hice todo yo solo en mi casa, luego creé un Myspace y lo puse allí, empezó a escucharlo gente que yo no conocía, lo mandé a un concurso, y lo seleccionaron para el proyecto “Centre d’Arts Santa Mònica produeix música pop”, y allí empezó la broma, porque pensé “¿qué haré yo sólo allí?“. Así que busqué a miembros de anteriores grupos y esa es la banda actual (ahora han habido algunos cambios -ndr.).

¿Queda algo en tus canciones de esos grupos anteriores?

“Queda, queda. A mí me gusta tocar la guitarra eléctrica, y tengo muchas ideas… por ejemplo, el próximo disco de El Petit de Cal Eril igual es con guitarra eléctrica. Cosas así. A mí todo esto de la ola folk me da un poco igual, a mí me gusta la música y no me quiero cerrar a un estilo. En la maqueta había una canción de hip hop con juguetes. E incluso en el disco, hay diferentes matices, hay canciones más progresivas y otras más “hippiosas””.

¿Recuerdas la primera canción que compusiste en solitario?

“Sí, la recuerdo perfectamente. Se llamaba ‘Els gats‘ (en este disco he puesto una llamada ‘Els gats 2‘, ésta era la primera), e iba repitiendo la frase “ni tots els gats són blancs ni tots són negres“. Que a veces las cosas no son ni tan blancas ni tan negras, era algo bastante simple, como todas mis canciones”.

Lo de grabar en el comedor de tu casa, ¿es por comodidad o por necesidad?

“Por las dos cosas. Es cómodo porque estás en casa, es práctico porque estás en casa, y es mucho más económico. Yo nunca me planteé pagar por grabar algo, porque con los conciertos tampoco ganamos demasiado y porque aparte del tema musical, a mí me interesa la producción, porque soy técnico de sonido. Así que para mí la grabación era interesante también a nivel técnico. Además, creo que la sonoridad que da tu propia casa va muy bien para la música que hago, porque hace las canciones todavía más cercanas. Me costaría mucho grabar en un estudio, la verdad”.

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¿Estás sorprendido con la repercusión que ha tenido el grupo incluso antes de que el disco salga?

“No hago mucho caso de esto, porque no me lo esperaba y tampoco controlo demasiado. Pero sí que me sorprende mucho que haya interés, como esta misma entrevista, me sorprende que alguien que no sea mi madre que se interese por lo que hago. Pero tampoco hay que pensar mucho en eso, porque parece que te creas como presión y es mejor evitar eso. Pero claro, si esto te permite hacer otro disco, con mejores condiciones y todo, pues genial”.

¿Te ves dedicándote a la música?

“No… yo tengo mi trabajo y soy feliz haciendo lo que hago, y no tengo ningún problema. Lo que me gustaría es que la SGAE me pagase millones de euros y pudiera vivir tranquilo en mi masía (risas), pero eso no pasará así que no me veo trabajando de esto, porque en Catalunya da risa la música, son muy pocos los grupos que viven de la música y hacen cosas interesantes. El resto se mueren de asco, o malviven. ¡Todavía no sé ni tocar bien la guitarra, ¿cómo quieres que viva de la música?! (risas)”.

Durante un tiempo me puse tu disco por las mañanas, porque me daba buen rollo. ¿Crees que es un disco que pone de buen humor?

“El principio sí, creo que las primeras canciones son alegres, y luego son más tristes. Las cinco o seis primeras canciones yo las pondría por la mañana, y las cuatro restantes por la noche… y las dos que han quedado fuera las pondría a altas horas de la noche, porque son muy tristes (risas). Pero sí, el principio es alegre, pero para mí quizá es más así en sensación, porque lo que estoy diciendo tiene un aire como más melancólico… Lo grabé en invierno y eso se nota un poco, creo”.

Mi canción preferida del disco es ‘La Caterineta per la Mercè’, y precisamente creo que es la más chocante, porque tiene una música alegre e inocente, y la letra es bastante macabra. ¿Eso es intencional?

“Sí, con eso juego bastante, con las dualidades, con las voces de los niños,… A veces en las letras digo cosas que parecen muy claras, pero les doy la vuelta para darle otro sentido. Es algo que siempre me ha gustado, y me sale así. Esta canción desde siempre quise hacerla alegre, aunque pensaba que la letra era macabra, y cuando la grabé quizá lo exageré incluso más. La letra es popular, y yo la he musicado. Tengo un amigo que siempre me dice: ‘siempre tan simpático y riendo, y en el fondo eres un hijo de puta(risas)“.

¿Tú ves la similitud de tu música con la de Joan Miquel Oliver en solitario?

“Me lo han dicho muchas veces, y la verdad es de tanto que me lo dicen más lo voy viendo. A mí me gusta Joan Miquel Oliver, tengo su último disco y me gusta, pero me cuesta de ver la similitud a nivel musical, aunque a nivel conceptual y de manera de hacer sí que encuentro ciertas conexiones, con él y con mucha otra gente. Pero veo lógico que se me compare con él. Él es muy bueno, le felicité por el disco por el Myspace pero no me contestó”.

¿En qué te basas tú a la hora de escribir las letras?

“Básicamente en ideas y en imágenes. Para mí la canción es una idea, y luego las frases son imágenes o cosas muy concretas. A veces hay gente que no lo coge, pero a mí me gusta que se puedan entender diversas cosas a partir de lo que planteo. No me gusta que me traten como un tonto ni tratar a la gente como tontos. Yo hago lo que sale, y si se entiende, bien, y si no, también. Son letras que piden un esfuerzo, en ese sentido no son fáciles. He intentado hacer letras narrativas, y soy nefasto (risas)“.

Por ejemplo, las frases de ‘Els gats 2’ son bastante estelares dentro del disco. ¿De qué va el tema de los gatos?

(Risas) Es una cosa mía, habla de mis cosas. Lo de los gatos… bueno, quien dice gatos podría decir cualquier cosa. Lo de los gatos es una historia mía que para explicártela tendría que tirarme horas y horas, y aún así seguramente no la entenderías (risas). Para mí tiene un significado, y creo que al final la gente lo entiende. A veces tengo cierto pudor de hablar de mis cosas, y lo camuflo mucho. Y nada, básicamente la canción es una letra reivindicativa contra la ciudad de Barcelona (risas). No, no, tampoco es eso…”.

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¿Crees que un disco de El Petit de Cal Eril hecho y grabado en Barcelona sonaría igual?

“¡No, de ninguna manera! Pero podría estar bien, también. De hecho, el estribillo de la canción ‘Els gats 2‘ está escrito en Barcelona, y el resto de la canción en Guissona. Creo que sería un disco… diferente, muy diferente. Sonaría muy diferente. Sobre todo si fuera pensado, escrito, tocado y grabado en Barcelona, eso sería muy fuerte. Lo que pasa es que en Barcelona la vida es muy estresante y no tengo tiempo de hacer canciones, en cambio en Guissona la vida es muy aburrida y al final acabas haciendo algo. Este disco en Barcelona, yo habría tardado tres o cuatro años en hacerlo (risas). De hecho he intentado grabar alguna canción en Barcelona, pero es una mierda por el tráfico, porque se oye mucho. En Guissona se escuchan perros y campanas, y no molestan tanto”.

¿La intención es seguir grabando allí?

“Sí, supongo que sí, mientras dure el proyecto musical, el grupo es de Guissona. Cal Eril es la casa, encaja bien, y mientras siga, trataré de irlo mejorando todo pero el vínculo con Guissona no se perderá nunca. Además mi música, de momento, es imperfecta, me gusta entender la imperfección como algo mágico y de alguna manera poético, así que grabarla en el comedor de mi casa es la mejor opción”.

Para terminar, ¿cómo describirías tus canciones con una sola palabra?

“Cercanas. Creo que esa es la intención de mis canciones, ni grandes historias ni grandes distancias, tiene que ser algo próximo. Me molesta mucho cuando veo, incluso en mí mismo, demasiadas pretensiones. No lo puedo soportar, y creo que como contraposición, lo que yo hago es mucho más cercano. Además los conciertos son así también. Un día estábamos tocando en Manlleu, e íbamos muy a nuestra bola, haciéndonos comentarios entre nosotros y cosas así, y nuestro bajista escuchó que alguien del público decía algo así como: ‘¿Y estos? Parece que estén ensayando en su local’ (risas). Pues algo así”.

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