07/04/2009

Cuando tuvimos el gusto con The Pains Of Being Pure At Heart nos preguntábamos cómo envejecería su debut, si de las buenas sensaciones iniciales pasaríamos […]

Cuando tuvimos el gusto con The Pains Of Being Pure At Heart nos preguntábamos cómo envejecería su debut, si de las buenas sensaciones iniciales pasaríamos a cogerles manía. Esto sucede básicamente por la sobreexposición, tanto la propia como la causada por el resto del mundo, aunque otras veces se trata simplemente de confundir un buen estribillo con una pesadez de alma insoportable. ¿Ha ocurrido algo esto con The Pains Of Being Pure At Heart? Esto lo sabrá cada uno. Los conocemos, hemos visto su caso varias veces antes y no hace falta retroceder demasiado. Tienen casi tantos números como Vampire Weekend o MGMT (grupos que ejemplificarían, más o menos, los casos expuestos) de quemar etapas de crecimiento a la velocidad de la luz y salvar los muebles del curso a la discográfica. Veamos.

The Pains Of Being Pure At Heart, el disco, ha recibido buenas críticas incluso de aquellos a los que nunca les ha temblado el pulso a la hora de cargarse el hype de la temporada. Sin analizáramos de forma patillera y rápida el álbum, la respuesta común no sería estar delante de un gran disco sino, simplemente, de un buen disco. La respuesta entraña algunas rarezas sin embargo. Hablemos de canciones y saldrían a colación cuatro por persona, quizás ninguna repetida. Al César lo que es del César y nueve de las diez canciones que tenemos entre manos son redondas, ninguna sonroja por demasiado obvia (igual ‘Stay Alive’ y ‘Gentle Son’, pero ‘Just Like Honey‘ viene a la cabeza demasiado pronto) y asombra el buen uso de las referencias. Leíamos por ahí que, puestos a copiar, es más fácil ser luminosos que oscuros y desde luego que mezclar los conceptos ‘depresión’ y ‘bailable’ no es tarea fácil.

Cojamos a My Bloody Valentine, de acuerdo, sí, Kevin Shields asoma la cabeza varias veces, pero no el de Isn’t Anything sino el de una de las canciones más bonitas de su repertorio, ‘Thorn‘. Esto es a lo que se dedican The Pains Of Being Pure At Heart, a explotar la faceta más twee de todo el shoegazing, han aprendido de las mejores lecciones de la dualidad chico-chica en las voces (The Field Mice, Comet Gain y The Vaselines en la retina), y son de los que mejor acaban pintando el cuadro, doblando en la carrera a Asobi Seksu (por citar otra novedad reciente) y equiparándose en resultado al Lesser Matters de The Radio Dept.

¿Cómo estamos reaccionando ante eso? Con pies de plomo. En resumidas cuentas, parece gustarle a la mayoría a la vez que ésta se niega a encumbrarlos. Podríamos encontrar varias razones: ni el disco será tan bueno como lo parece, ni realmente el feedback de las guitarras nunca será tan comercial como lo puede ser el post-punk, o bien que al fin y al cabo The Pains Of Being Pure At Heart hacen música para adolescentes y esto siempre da un poco de vergüenza ajena. Por buenos que sean. Eso sí, esperaremos a verlos en el Primavera Sound para creernos el hype del todo o, al contrario, por acabar de cogerles toda la manía que haga falta. Y el vídeo que publica hoy Stereogum no trae buenos augurios, y eso que tocan ‘Young Adult Friction‘, el momento del álbum.

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