29/03/2009

Aunque los discos de Barzin sean música de domingo, este canadiense tocará un sábado en Barcelona. No es el mejor plan para una noche de […]

Aunque los discos de Barzin sean música de domingo, este canadiense tocará un sábado en Barcelona. No es el mejor plan para una noche de fin de semana, pero los discos My Life In Rooms (Where Are My Records, 2006) y Notes To An Absent Lovers (Monotreme, 2009) bien lo merecen. Barzin es canadiense y se dedica a susurrar y acurrucarse con su guitarra en los escenarios, tocando lentamente y dejando saborear cada nota. A diferencia de los grandes nombres del folk íntimo como Bon Iver o Micah P. Hinson, cuya música llega a golpear en la cara por su cargamento sentimental, Barzin pide permiso para entrar, algo parecido a lo que ocurre con el pop noucentista de los catalanes Sanpedro, y lo hace con tanta amabilidad que dan ganas de adoptarlo en la familia. Asimismo, Barzin apenas levanta la voz y sus canciones acaban por tener una homogeneidad que recuerda a estilos tan alejados como los de Low o The New Year.

Parece ser que el de Toronto empezó a tocar en 1995, pero su primer disco, homónimo, no salió hasta al cabo de ocho años. Desde entonces su progresión ha seguido los mismos parámetros que su música, poco a poco y todo en su momento; tres años entre disco y disco, incorporando pequeños matices instrumentales de uno a otro. Notes To An Absent Lover será la carta de presentación el próximo sábado 4 de abril en La [2] d’Apolo, aunque sin duda le pegaba mucho más el Teatre Principal de Castelló, donde ya tocó en el pasado Tanned Tin. Antes de eso, Barzin se pasará por Madrid (30 de marzo), Cádiz (31), Valencia (2 de abril) y Palma de Mallorca (3).

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