22/03/2009

Finalmente llegó el día. El día en el que el grupo que empieza más o menos indie finalmente da el salto a la liga de […]

Finalmente llegó el día. El día en el que el grupo que empieza más o menos indie finalmente da el salto a la liga de los grandes delante de nuestros ojos, después de haber dejado con la boca abierta a la crítica musical cuando agotaron entradas para Razzmatazz en 10 minutos y para Badalona en 8 horas más. Brandon Flowers y los suyos demostraron desde Sam’s Town que querían estar ahí, en estadios, quería ser un grupo de masas y ayer demostraron que, pese a todo, todavía no están ahí. Un apunte curioso: la última vez que vinieron, a la sala Razzmatazz con su segundo disco, la sala estaba repleta de extranjeros. Ayer me dio la sensación que casi todo era gente de aquí. Curioso, ¿no? Hablemos, pues, del concierto de The Killers en Barcelona.

Sin duda ha sido, como comentaba un lector en algún post en indiespot que ahora mismo no recuerdo, el efecto Bruce Springsteen o U2 («sólo voy de concierto dos o tres veces al año») llevado al terreno indie. No es que sea malo, claro, es obvio que la mayoría del mundo mundial no perderá horas delante del ordenador para conocer a The Wave Pictures o Deerhunter, y para meter a 9.000 personas en Barcelona hay que ser llegar a mucha gente (y frikis hay pocos), pero simplemente es fácil constatar yendo en metro hasta el lugar del concierto que buena parte de su público es antiguo seguidor potencial de El Canto del Loco. Pero en fin, The Killers son mucho mejores que el grupo español, así que algo es algo.

Dicho esto, el concierto: qué arranque. The Killers salieron a matar con ‘Human‘, una apuesta valiente si tenemos en cuenta que, al menos aquí, es su canción más popular (ya saben, gracias a eso de manda politono HUMANO al 5476), y remataron un inicio matador con ‘Somebody Told Me‘ y la gran ‘For Reasons Unknown‘ (ésta con Brandon colgándose el bajo). El público ya estaba ganado de antemano, eso es evidente en conciertos así: Brandon Flowers podría haberse dedicado a cantar en falsete todas sus canciones que lo hubieran aplaudido. Pero lo cierto es que The Killers sonaron con fuerza y decididamente orientados a darle a la audiencia lo que quería, aunque el sonido fue un auténtico desastre en el que sólo se discernía la voz de Brandon y la batería de manera exagerada. Ni rastro de lo demás, y eso que hasta dos músicos de acompañamiento llevan The Killers en directo. En ese sentido, una pena.

Entre palmeras de plástico y con un telón de luces de neón bastante poco original, el ritmo del concierto subía con los hits, y descendía con las canciones de su nuevo disco (‘Joy Ride‘, ‘A Dustland Fairytale‘, ‘The World We Live In‘), mientras Brandon abandonaba sus habituales acercamientos al teclado para dedicarse únicamente a ser un showman con aires de Chris Martin en lo épico. Mención especial la versión de Joy Division con ‘Shadowplay‘ (aunque sorprende que no tocaran ‘Tranquilize‘, porque está más que a la altura), el hecho de que eludieran ‘Losing Touch‘, la primera canción de su nuevo disco (eso fue raro…), y la horrorosa mutilación a la que sometieron ese hitazo que es ‘Sam’s Town‘. El resto del repertorio, ‘Mr. Brightside‘, ‘Read My Mind‘, ‘When You Were Young‘ (qué gran final) e incluso ‘Spaceman‘ son canciones redondas de pop ochentero, himnos para la generación Myspace, y si bien es cierto que funcionan fantásticamente en estadios, la sensación es que a The Killers todavía les falta trayectoria, calidad y canciones para estar al nivel de Muse, Coldplay o Kings of Leon, que al fin y al cabo es donde pretenden llegar. En primera división, pero en zona de descenso.

Setlist del concierto cortesía de Nerv07. La foto no es del concierto de ayer.

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