13/03/2009

Regusto agridulce nos dejó el martes José González en el que se antojaba como uno de los conciertos más apetecibles de la presente edición del […]

Regusto agridulce nos dejó el martes José González en el que se antojaba como uno de los conciertos más apetecibles de la presente edición del Festival del Mil·leni. Y digo se antojaba porque a priori el cantautor sueco de padres argentinos lo tenía todo a favor para triunfar: una sala inmejorable como el Palau de la Música, un público entregado y un par de discos en su haber que muchos ya quisieran. Sin embargo, González, impecable en la ejecución, no supo (o no quiso) darle al concierto aquel “algo” que hubiera hecho de ayer una jornada para el recuerdo.


Con un Palau lleno hasta la bandera y algo más tarde de lo previsto, el sueco se presentó con su guitarra como único acompañamiento. Un escueto “Hola” dio pie al primer tema de la noche, ‘Deadweight on Velveteen‘, que confirmó el gran directo de González y que la sonoridad de la sala está a la altura de su decoración. La cosa empezaba bien y se ponía aún mejor cuando aparecieron en escena dos músicos que añadían coros y percusión, dos elementos que daban más vida si cabe a los cortes de In Our Nature. El artista, no obstante, se mostró parco en palabras y  en vez de intentar ofrecer un espectáculo especial se limitó a dar un concierto más.

Y es que maravillas como ‘How Low‘, ‘Down The Line‘, ‘Remain‘ o ‘Cycling Trivialities‘ quedaron empañadas por la aparente indiferencia de un González que tras apenas 55 minutos de concierto anunciaba la última canción de la velada. Volvió para tocar cuatro temas más (uno de ellos la celebrada ‘Heartbeats‘) divididos en dos bises que cerró la magnífica ‘Killing For Love‘. Quince minutos extras que no lograron quitarnos la sensación de trámite por parte del sueco, que por una cosa u otra nos dejó tan fríos como ahora deben estar en su país. No sabemos si el hombre es así, si nuestras expectativas eran demasiado altas o si simplemente estaba desganado, pero sí sabemos que un concierto es mucho más que interpretar tus temas con precisión. Un concierto es, además de música, sentimiento e interacción, y todo eso no lo tuvo González en el Palau. Lo dicho, una lástima.

Texto: Arnau Roma

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