08/01/2009

Noche fría incluso para ser de enero. Eso es lo que nos hemos encontrado al llegar a los primeros Caprichos de Apolo (y Bankrobber) de […]

Noche fría incluso para ser de enero. Eso es lo que nos hemos encontrado al llegar a los primeros Caprichos de Apolo (y Bankrobber) de 2009, protagonizados esta noche por Guillem Gisbert (Manel) y Pere Agramunt (La Brigada), dos de los estandartes de la llamada nueva escena pop-folk (o folk-pop) en catalán. Aunque ya habíamos estado en uno similar, nunca sabes muy bien qué esperar de un concierto así, íntimo, con sillas para el público y los artistas, una botella de vino que no suele terminarse y ese aspecto, como apuntaba Guillem al final, de bar de militares en el año 41 mientras Hitler planeaba la invasión de la Unión Soviética. Hoy el invitado especial ha sido el frío, que incluso dentro de la sala se hacía notar…

Quizá por ello, pese a la fantástica versión conjunta de The Magnetic Fields que ha abierto la noche, los primeros compases del concierto han ido un poco a trompicones: Guillem tocaba sus canciones (bueno, de Manel) y Pere las suyas (bueno, de La Brigada). Era cuando interactuaban entre ellos (pocas veces), cuando Guillem hacía alguna introducción de las suyas o cuando interpretaban juntos las canciones, cuando aquello se convertía en algo especial. Más que nada porque el carisma escénico de Guillem, unido a la efervesencia de sus canciones (qué bien han sonado ‘Pla quinquennal‘, ‘Al mar‘, ‘Captatio benevolentae‘ y hasta ‘La gent normal‘ desnudas), dejaba a Pere en una situación un tanto incómoda, como de secundario, que no beneficiaba demasiado al planteamiento a dúo de la velada (aunque canciones como ‘Com fulles mortes‘ o ‘Sé que l’amor no durarà per sempre‘ de La Brigada también han sonado la mar de bien).

Ha sido en la recta final, sin embargo, cuando la colaboración entre ambos en distintas canciones se ha hecho notar y ellos se han soltado un poco, cuando hemos visto lo que una velada así puede deparar: conciertos únicos y especiales que, si se prepararan un poco más, serían magistrales e irrepetibles, como han sido -sin ir más lejos- ‘Ai Dolors‘ (con bonita dedicatoria de Guillem a sus compañeros de grupo uno por uno), ‘Un trist i miserable cop de mà‘, o el par de versiones finales, ‘I Wasn’t Really Drunk‘ de Eef Barzelay (Pere) y ‘Lili Marlene‘ en hilarante versión de Olé Olé (Guillem). Si estuviéramos en los años 40 y no hubiera hecho tanto frío, nos habríamos quitado el sombrero.

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