22/12/2008

Este ha sido un año extraño para la música de aquí. Hemos vivido fenómenos espectaculares (Vetusta Morla, Manel, Russian Red), escuchado grandes discos, y asistido […]

Este ha sido un año extraño para la música de aquí. Hemos vivido fenómenos espectaculares (Vetusta Morla, Manel, Russian Red), escuchado grandes discos, y asistido a lo que parece una diversificación más amplia que nunca de la música hecha dentro de nuestras fronteras. Parece que por fin no hay complejos, que en Barcelona se vuelve a cocer algo muy apetitoso (más que de una escena deberíamos hablar de pequeñas mini-escenas que se complementan), y que vienen años buenos en ese sentido. ¿Que por qué? Pues porque la mayoría de discos de nuestra lista de mejores discos estatales publicados en 2008 son debutantes. Y eso es maravilloso. Pasen, pasen…

20. La Casa Azul – La Revolución Sexual (Elefant)
19. Half Foot Outside – Heavenly (Limbo Starr)
18. The New Raemon – A propósito de Garfunkel (BCore)
17. Cuchillo – Cuchillo (Sinnamon)
16. Espaldamaceta – Madera y poca luz (Bankrobber)

15. Klaus & Kinski – Tu hoguera está ardiendo (Jabalina)
14. La Brigada – L’obligació de ser algú (Outstanding Records)
13. Sr Chinarro – Ronroneando (Mushroom Pillow)
12. Nudozurdo – Sintética (Everlasting)
11. Les Phillipes – Odisea ultramarina (BCore)

10.- Estanislau Verdet – L’all ho és tot pels anglesos (Música Global)

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Este nuevo disco de Verdet es un canto de cuarenta y tantos minutos al sentido del humor, con la colaboración estelar de Tomàs Molina, presentador del espacio del Tiempo en TV3 y estrella mediática desde hace poco, una versión sonrojante de ‘Dragostea Din Tei’, además de letras hilarantes, surrealistas (Sisa estará contento, ha creado escuela) y múltiples referencias a la cultura popular catalana. Todo en base a su particular filosofía musico-vital, el lletgisme (feísmo para los de más allá del río Segre), algo así como la apología de lo que no es bonito, y con canciones que tras su aparente superficialidad esconden grandes verdades y elaboradísimas composiciones.

9. Catpeople – What’s The Time, Mr. Wolf? (PIAS)

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Catpeople han demostrado, queriendo o sin querer, una cosa muy clara con su segundo disco: que no hay nada que envidiar a los grupos de moda en Inglaterra o Estados Unidos. What’s The Time, Mr. Wolf?, es un disco que podrían haber hecho Interpol, pero no, es obra de cuatro gallegos afincados en Barcelona. Elegante, rico en arreglos, bien producido pero, sobre todo, con grandes canciones, si Catpeople no dan el salto con este disco, estaremos ante una injusticia bastante grande.

8. Russian Red – I Love Your Glasses (Eureka)

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Aparte del de Vetusta Morla, este ha sido el año de Lourdes Hernández. Esta madrileña ha sacado del cajón doce canciones íntimas sin más pretensiones que la de emocionar, y ha visto como el efecto boca-oreja las ha hecho crecer hasta convertirse casi en himnos cotidianos de amor y desamor. Es imposible no tararear, a estas alturas, joyas como ‘Cigarretes’, ‘They Don’t Believe’, ‘Take Me Home’ o la versión de ‘Girls Just Wanna Have Fun’, tratando de imitar la voz aniñada de Lourdes. Sencillamente entrañable.

7. Julio de la Rosa – El espectador (Everlasting)

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El que fuera líder de El Hombre Burbuja logra por fin la aceptación popular con su tercer disco en solitario. Por fin Julio de la Rosa consigue hacer comprensibles sus canciones, ponerlas a la altura de las composiciones de Antonio Luque (Sr. Chinarro) o Los Planetas teniendo en cuenta el binomio calidad-inmediatez. Es El espectador un disco que pide ser escuchado, que deja con ganas de más, y que se va metiendo en el subconsciente con cada escucha. Grande, Julio.

6.- Joe Crepúsculo – Supercrepus (autoeditado)

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El segundo disco de Joe Crepúsculo este año es una pasada. Sumen las gamberradas de su compañero David Rodríguez (de La Estrella de David), las harmonías del tonti-pop y las letras que les gustaría hacer a los Manos de Topo y tienen este Supercrepus. De vuelta de todo, Joe Crepúsculo regala sus álbums por internet, aunque parece que le ha costado dos duros grabarlos. Todo el álbum, de hecho, parece haber sido muy fácil de hacer. En total son 20 sencillos temas, sin ningún atisbo de aires de grandeza, que nos tienen que dejar bastante tranquilos cuando nos preguntemos si en Barcelona se hacen cosas interesantes.

5.- Vetusta Morla – Un día en el mundo (autoeditado)

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Una vez más, no dejemos que los árboles nos impidan ver el camino: el éxito masivo de Vetusta Morla no resta credibilidad a un disco variado, pegadizo y con destellos sublimes como el suyo, que además es un álbum de debut. Son definitivamente los sucesores de Los Piratas, aunque demuestran haber escuchado mucho a Standstill y eso es muy (pero que muy) de agradecer. ‘Copenhague’ es sin duda una de las canciones del año, y ellos están llamados a ser uno de los grupos en castellano más grandes de los próximos años.

4.- Christina Rosenvinge – Tu labio superior (Soster/Warner)

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Reconozco que no había escuchado apenas a Christina Rosenvinge hasta su reciente Tu labio superior. Pero no me arrepiento de ello, porque me he encontrado a una artistaza madura, plenamente consciente de su valía, me he enamorado de canciones que desprenden sensualidad, calidez y empatía con cada susurro que sale de la boca de Christina, y creo que ‘Tu boca’ es uno de los temas más preciosas que he escuchado en mucho tiempo. Dueña y señora.

3.- Roger Mas – Les cançons tel·lúriques (K-Industria)

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Musicar poemas de Jacint Verdaguer a la vez que en directo versionar a Paulina Rubio sin perder la dignidad y mostrarse orgulloso de ello es algo que solo alguien como Roger Mas es capaz de hacer. Después del experimento pop de Mística Domèstica, el músico de Solsona vuelve a jugar con las estrofas y los estribillos sirviéndose de Mossèn Cinto para la primera mitad del álbum. El título lo dice todo, son canciones de la tierra para dejar atrás misticismos pasados, de vuelta a los orígenes en todos los sentidos de la palabra.

2.- Manel – Els millors professors europeus (Discmedi)

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Se inscribieron en el Sona9, un concurso de maquetas en catalán, y, sorprendentemente, no lo ganaron. Vimos que bajaron a una estación de metro a tocar en este minifestival que organizan conjuntamente el Primavera Sound y el Metro de Barcelona, y en julio llenaron los jardines de la Universitat de Barcelona. Aún no se había publicado Els millors professors europeus y ya estaban en boca de todos. La nueva sensación del pop en catalán del que nadie se ha querido perder el nacimiento. Aunque quizás se merecen el primer lugar por la calidad que atesora el disco, sirva esta medalla de plata como una oportunidad para no morir del éxito.

1.- Egon Soda – Egon Soda (Cydonia)

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Seguramente, y por motivos que se nos escapan, no hayan oído hablar de Egon Soda, pese a que su trayectoria como grupo se remonta a más de diez años y en febrero editaron su homónimo debut discográfico. Es de aquellas cosas incomprensibles, puesto que la inusitada madurez que desprende este grupo liderado por Ricky Faulkner (Sanpedro, Standstill, Love of Lesbian) es excelsa: once canciones intimistas pero contundentes, elaboradas pero accesibles, con letras de altura literaria y toques cotidianos, cantadas en castellano con una elegancia suprema. Nunca serán un grupo de masas, eso está claro, pero escuchar este Egon Soda es el mejor descubrimiento estatal que pueden hacer este año.

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