11/12/2008

La primera jornada del esperado Primavera Club 08 ha sido un día triste. Habían transcurrido ya sin problemas los conciertos de Joe K-Plan y (lo:muêso) […]

La primera jornada del esperado Primavera Club 08 ha sido un día triste. Habían transcurrido ya sin problemas los conciertos de Joe K-Plan y (lo:muêso) (estos últimos en un gran estado de forma y cuyo directo muestra una excelente progresión hacia parajes mucho más abrasivos y acertados), pero han sido las primeras palabras de los catalanes 12Twelve encima del escenario, antes de empezar a tocar, las que han marcado la noche. «Estamos aquí hoy, en el Primavera Club, en el Apolo 1, donde hemos tocado unas 10 o 12 veces. Esta es una noche especial porque será nuestro último concierto en Barcelona. Hemos decidido separarnos«. Y así, sin una emotividad forzada, con una sala que, de saberlo, hubiera estado mucho más llena, pero con la valentía de afrontar la situación de la manera más sencilla posible, hemos vivido la última hora de 12Twelve encima de un escenario en Barcelona.

Son 10 años de trayectoria que quizá culminaron con L’Univers (Acuarela, 2006), su maravilloso último disco y con el que consiguieron una mayor repercusión en los medios y entre el público. Un público al que 12Twelve llegan con un free jazz sin complejos, que toma del jazz la interacción entre instrumentos (contrabajo, batería, saxo, guitarra) y del rock al uso la estructura más o menos concreta de las canciones y su envoltorio sonoro. Curiosamente, esta noche era la primera vez que veía a 12Twelve en directo. Pues vaya.

Por eso, y supongo que además por las palabras iniciales, el concierto ha cobrado un significado especial. 12Twelve se separan, tendrán sus motivos, pero siguen siendo un grupo que logra comunicar y transmitir partiendo de una premisa difícil pero honesta. Ahora que ya habían conseguido lo más difícil, se separan. El destino ha querido que la correa de la guitarra de Jaume L. Pantaleón haya cedido al final de la primera canción, pero ni eso ha logrado empañar la que, asumo, ha sido una constante en la vida en directo de 12Twelve: conciertos vibrantes, implosivos, catárticos pero por el camino largo, el tortuoso, el que hizo que me costara tanto comprender su música pero que una vez te cautiva no sólo no te deja escapar sino que te da más y más, y de ahí que sus notas me hayan abducido del todo, abstraído de la realidad, durante su hora justa de concierto. Baquetas que son extensiones de las manos (José Rosselló), contrabajo de opresiva elegancia (Javier García), distorsiones envolventes (Jaume L. Pantaleón) y el saxo como melodía que navega a contracorriente (Jens Neumaier): 12Twelve. Sólo conozco a fondo L’Univers, pero sentir en directo ‘Mr. Gesus‘, el final brutal de ‘La habitación de Albert‘, o ‘Ciencia para todos los públicos‘ es algo que, una vez vivido, hace que me sienta tremendamente afortunado. Se nos va un gran grupo.

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