20/11/2008

Lo hago a menudo eso de ponerme a escuchar en el iPod lo mismo que acabo de ver en un concierto. Esta noche volvía de […]

Lo hago a menudo eso de ponerme a escuchar en el iPod lo mismo que acabo de ver en un concierto. Esta noche volvía de Sidecar con el Micah P. Hinson and the Red Empire Orchestra cuando me he cruzado, a dos manzanas de mi casa, con una ambulancia aparcada en el medio de la calzada. Las luces estaban encendidas, dos personas estaban en el asfalto y la policía andaba por ahí. No parecía grave y justo en ese momento ha empezado a sonar ‘The Fire Came Up To My Knees‘ y no he sabido pensar en una banda sonora mejor.

Perdonen la sensiblera introducción, pero necesitaba soltarlo. Pero en fin, vamos allá con el concierto. Y es que ha merecido la pena ir al primero de los dos pases que Micah P. Hinson ofrecía este 20 de noviembre en la sala Sidecar. Ha tocado solo, a excepción de cuatro canciones, donde lo ha acompañado el banjo de su banda. Y a pesar de que los cantautores solitarios de guitarra en mano empiezan a hacerse un poco pesaditos, la propuesta será, imagino, siempre válida. Escuchar al artista totalmente desnudo defendiendo una canción, si esta lo merece, se salda con éxito. En su caso, Micah P. Hinson tiene la suerte de ser un muy buen compositor, capaz de permitirse el lujo de dejarse ‘A Dream of Her’ y adaptar a sus parámetros ‘Yard of Blonde Girls’ de Jeff Buckley. Y entre tanto cigarrillo, canción triste, chistes y rancheras, que bonito es encontrarse a las 9 de la noche una plaça Reial vacía con la sensación de qué nada mejor podría haberse sacado de un atardecer tonto entre semana.

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