20/11/2008

Un marinero que, en el año 1600, se lanza al mar durante tres años y documenta en su diario sus experiencias, ya sea dirigiéndose a […]

Un marinero que, en el año 1600, se lanza al mar durante tres años y documenta en su diario sus experiencias, ya sea dirigiéndose a su familia en tierra firme o a su capitán en pleno mar. Allá vamos. Ese es el concepto sobre el que giraba The Bitter End, el primer disco de Right Away, Great Captain!, este proyecto en solitario de Andy Hull, líder también de nuestros adorados Manchester Orchestra. Andy es un artista con el don de hacer canciones que tienen la misteriosa capacidad de hablar sobre ti y hundirte y luego hacerte resurgir. Canciones de Manchester Orchestra (de los que en breve tendremos nuevo disco, por cierto) como ‘Don’t Let Them See You Cry‘ o ‘I Can Feel Your Pain‘ son muestras de ello, y en su proyecto paralelo esas experiencias a flor de piel toman un calibre mayor y se abren camino jugando con tus propios recuerdos. ¿Cómo podemos identificarnos con un hipotético marinero del siglo XVII? Pues…

«Right away, great captain, i’ll go where you want me to«. Fácil, los temas son los de siempre: amor, pérdida, muerte, esperanza. «So love, love, come and save me from the drowning«. The Bitter End era un gran disco, pero el marinero ha vuelto a casa en The Eventually Home, segunda entrega de Right Away, Great Captain!, recién publicada y mucho más depresiva e hiriente porque el protagonista de nuestra historia llega de su viaje para descubrir que su mujer le ha traicionado por su hermano (colosal ‘Cutting Off The Blood To Ten‘). Y del dolor, al abismo.

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The Eventually Home es, además, un disco todavía más bonito, dolorosamente bonito, conciso y mejor pensado, con más momentos estelares (‘Down To Your Soul‘, ‘Memories From the Shore‘, ‘I Was A Cage‘; absolutas maravillas) que conmoverán a cualquier fan de Bright Eyes o Elliot Smith. Bonito por decadente, porque aunque todavía falta un tercer episodio de la historia, nuestro marinero termina el presente capítulo al borde de la locura. «The Eventually Home es mucho más que el segundo capítulo de una historia; es la tragedia que muchos han vivido antes y que trata la eterna cuestión de dónde está realmente el hogar«, explica Andy Hull, un chaval que todavía supera por poco la veintena y que ya ha sido capaz, ojo, de plasmar con solvencia dos discos conceptuales y tiene muchos números de hacer algo grande a bordo de Manchester Orchestra. Dará que hablar, ya verán. ¿Hacia dónde zarpamos ahora, capitán Hull?
(Pueden bajar The Eventually Home aquí, y si les gusta, cómprenlo).

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