11/11/2008

Hay discos que justifican la vorágine musical en la que algunos hemos decidido malvivir. Discos que atesoran calidad tanto en lo musical como en las […]

Hay discos que justifican la vorágine musical en la que algunos hemos decidido malvivir. Discos que atesoran calidad tanto en lo musical como en las letras como Els millors professors europeus (Discmedi) de Manel, donde siendo muy poco generosos es difícil encontrarle un fragmento que sobre. Y apenas estamos hablando de la primera referencia ‘oficial’ del grupo barcelonés, algo que dentro de un tiempo puede significar un listón demasiado alto, pero que ahora mismo es el mejor regalo que la música de este país podía darnos este otoño.

Manel está compuesto por cuatro chavales de la ciudad condal, remarcando esto último, ya que en ningún momento parece que vivan en la misma ciudad que tan a menudo peca de superficial y donde la estética es muchas veces más importante que el contenido. Al igual que The Wave Pictures, que afirman que no entienden ver gente tan bien vestida en sus conciertos cuando ellos siguen comprándose la ropa en los almacenes Marks & Spencer, a los miembros de Manel parece que toda la ola de modernidad ni les roce.

Ello es bien visible luego en las canciones de Els millors professors europeus. En ‘Els guapos són els raros’, por ejemplo, donde con toda la naturalidad de el mundo dejan caer que bailar sardanas es un atributo más que loable. A pesar de que la ironía y el surrealismo sobrevuela todo el disco (la final ‘Corrandes de la parella estable’ es otra muestra), el trabajo de fondo para presentar unas letras tan logradas merece ponerse serio y dedicar más de dos y tres aplausos. En este sentido, las letras de Manel se acercan prodigiosamente a la misma altura que las de autores como Joan Miquel Oliver o Jaume Sisa, por citar los culpables de las mejores letras con qué la música en catalán se ha expresado los últimos años.

Pero como unas buenas letras no bastan, el cantante y ukelele Guillem Gisbert y compañía se sirven de temas pop redondos como ‘Roma’ (una paja mental sobre una traslación al antiguo imperio romano, con una gran entrada instrumental en el 1:24), la vital ‘Pla quinquennal’, la optimista «a-pesar-de-todo» ‘Captatio benevolentiae’ (una de las mejores del ábum) o la marchosa y costumbrista canción de amor ‘Al mar’.

Podríamos continuar y destacar el efecto sonrisa que provoca ‘En la que el Bernat se’t troba’ o como ‘Ceràmiques Guzmán’ nos recuerda alguna escena algo embarazosa sufrida en carnes propias, pero tampoco se trata de esto. Els millors professors europeus es, en definitiva, el disco que puede hacer coincidir al prototipo fan lector de la catalana revista Enderrock, a aquellos que diseñan carteles del Primavera Sound en sueños y a cualquiera que pase por aquí. Pero no solo eso, sino lo que es más importante, es el disco que puede derruir de una vez por todas los muros de prejuicios que se han ido levantando alrededor del pop cantado en catalán.

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