08/11/2008

Dr. Dog se comieron anoche el escenario de La [2] de Apolo. Es lo que pasa cuando no te avisan de que el grupo que […]

Dr. Dog se comieron anoche el escenario de La [2] de Apolo. Es lo que pasa cuando no te avisan de que el grupo que vas a ver sea tan efectivo en directo, que sales de ahí con una sonrisa tonta y la certeza de que realmente has disfrutado. Los de Filadelfia bailaron y botaron durante todo el concierto, tocando casi todo los temas de su último Fate (Park The Van), sin apenas hablar, tirando una canción tras otra.

Si los Beatles hubieran salido de Pennsylvania y no de Liverpool, probablemente se parecerían bastante a lo que suenan Dr. Dog. Sus coros son herencia directa de los de Liverpool, pero la actitud es americana por los cuatro costados. Los de Filadelfia son de aquellos grupos que en directo crecen y esta actitud tan rock’n’roll consiguió eclipsar la faceta más pop del grupo. A ratos, la actuación de anoche incluso recordaba la que dieron The Felice Brothers en el pasado Primavera Sound, que la liaron parda en la tarima del escenario CD Drome, montándose un chiringuito particular a media tarde.

Claro que por supuesto la actitud no lo es todo. Hacen falta temazos como ‘The Rabbit, The Bat, and The Reindeer’, ‘My Old Ways’, ‘Hang On’ o ‘The Breeze’. Se basaron mayoritariamente en repasar los temas de Fate, sin entrar demasiado en los anteriores, con excepción de We All Belong. El público, que llenaba tres cuartos del aforo, estuvo bastante menos frío como de costumbre en Barcelona y, en respuesta, los miembros de la banda aparecían visiblemente agradecidos hacia el final, el único momento en que claramente interpelaron al respetable. Fue cuando preguntaron la traducción de la expresión ‘fuck it’.

La conclusión es que hace falta que enseñen inglés en las escuelas. Y a poder ser, con canciones de Dr. Dog. Y a bailar.

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