04/11/2008

No íbamos acreditados, pero el equipo al completo de indiespot hemos seguido apasionadamente una gran porción del festival In-Edit, ese magnífico certamen de documentales musicales […]

No íbamos acreditados, pero el equipo al completo de indiespot hemos seguido apasionadamente una gran porción del festival In-Edit, ese magnífico certamen de documentales musicales que año tras año -desde hace seis- nos deja un inmejorable sabor de boca. Es In-Edit una cita anual ineludible, y como bien apuntó Grant Gee, el director del documental Joy Division, lo que a priori puede parecer una reunión con 30 frikis viendo un DVD en la planta superior de una biblioteca es en realidad un señor festival con una selección amplia y variada. Con decepciones, claro, pero también con momentos estelares y emotivos que queremos compartir, así que después del salto tienen nuestra selección y nuestros resúmenes, tanto para los que estuvieron allí como para los que no. Primera parte. ¡Acción!

Low. You may need a murderer (David Kleijweght, 2008)
«We took our pills / it changed the world«. Dirigido por David Kleijwegt (The Eternal Children), este documental representa la mirada interna, la pincelada de introspección, la revelación sincera que algunos esperábamos ver en algún punto del festival. Alan Sparhawk y Mimi Parker –Low– son el epicentro de esta película paradójicamente costumbrista que se inicia tras la publicación de su último álbum, el maravilloso e hiriente Drums and Guns (Sub-Pop, 2007). Drogas, amor, religión, evasión, música, matrimonio, demonios, existencialismo, paternidad, muerte, sangre; nada escapa a la visión de Kleigwejt, quien consigue coordinar lo complejo de sus creaciones con la experiencia vital de sus protagonistas. Nada en él es banal, nada es común. Y en ello radica la singularidad de la banda y la belleza -doliente- de todo que los circunda; una epifanía de emociones y sentimientos tan contradictorios como sinceros, una implosión que lleva el nombre de Sparhawk y una fragilidad que responde al de Parker y sus hijos. Todo esto ubicado en un escenario global: unos EE.UU. en crisis (y la fría Duluth, donde residen) y los escenarios, donde se manifiesta este torrente anímico. Más turbio que la niebla, más elocuente que el silencio. La caída (inexorable) al abismo que corresponde a lo más recóndito del ser humano. Absolutamente imprescindible. (Carlota Surós)

What’s Happening: The Beatles in the USA (Albert & David Maysles, 1964)
Seguro que no pasará a la historia como la mejor película de los Beatles. Documental sin mucho sentido que nos muestra al grupo en su primera gira por tierras americanas. Lo mas interesante: la parte del tren con los Beatles en sus momentos mas cómicos (pobre niña…). Para los súper fans de las bromas de Ringo. (Romà Bertran)

Beautiful Dreamer: Brian Wilson & The Story of Smile (David Leaf, 2004)
Este sobre Brian Wilson es de los pocos documentales proyectados en el In-Edit con algunos años encima. El argumento, sencillo: el largo embarazo de casi cuarenta años de Smile, el disco de The Beach Boys que tuvo que superar el alabado Pet Sounds pero que no existió nunca. David Leaf se sirve de la depresión paranoica de Wilson para atacar directamente al espectador, causando una mezcla de ternura y rabia para con el otrora mente maravillosa de los Beach Boys. (Eduard Gras)

Gonzo: The Life And Work Of Dr. Hunter S. Thompson (Alex Gibney, 2008)
Tiene guasa que una de las sorpresas más gratas del festival fuera un documental en la que la música estaba relegada a un tercer plano. El primero lo ocupa la vida del escritor Hunter S. Thompson, creador del llamado periodismo gonzo, con sus continuas excentricidades, y el segundo las drogas, que tienen un esencial papel en la vida -y la obra- de este escritor trangresor que murió como vivió: siempre al límite y con un sentido literario de su propia historia. Con una vida así de desquiciada (se unió a los Hell Angels para documentarlo, experimentó con todo tipo de drogas, siguió una campaña electroal), era difícil hacer un documental aburrido, pero Alex Gibney maneja magistralmente la abundante información disponible y nos mantiene pegados a la trepidante vida de este autor al que todos deberíamos leer algún día. Por cierto, a destacar la revista en la que Thompson se dio a conocer: nada menos que la por aquel momento transgresora Rolling Stone. Qué tiempos aquellos… (Aleix Ibars)

Caledonia Dreamin’ (John MacLeverty, 2007) + Edwyn Collins: Home Again (Paul tucker, 2007)
El primero carecía un poco de enfoque y más bien era un publirreportaje sobre la escena escocesa a finales de los 70 y principios de los 80, pero sólo para descubrir a Orange Juice mereció la pena. Lo que dio paso al segundo documental, protagonizado por Edwyn Collins, al que admito haberme acercado sin conocerlo para nada. Por eso Home Again me dejó noqueado a los pocos minutos, cuando descubrí que trataba sobre el que fuera líder de Orange Juice quien, en plena y exitosa carrera en solitario tras la disolución de su banda, sufrió dos derrames cerebrales que le paralizaron medio cuerpo y mermaron seriamente sus facultades expresivas. Aquí se narra, casi en primer persona, la recuperación de Collins, hasta llegar al emocionante momento, dos años después de sus ataques, de volver a subirse a un escenario para cantar. De hecho, estuvo en el Summercase 08. Pieza de lagrimilla fácil, sí, pero la historia detrás puede que lo demandara. (Aleix Ibars)

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