29/10/2008

Nunca antes en un concierto que el grupo no tocara mi canción favorita no había sido impedimento para salir de la sala tan agradecido como […]

Nunca antes en un concierto que el grupo no tocara mi canción favorita no había sido impedimento para salir de la sala tan agradecido como ayer. Martes de aniversario y frío y lluvia, la combinación precisa para recibir Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra & Tra-La-La Band, el día de la semana más cara de perro de todos. Genial. «Ya que lo hacemos, hagámoslo bien», habría pensado Efrim Menuck, cantante y guitarrista de los de Montreal, si en su mano estuviera decidir sobre la metereología. Lluvia fuera y más de hora y media y seis canciones de concierto por delante.

Los únicos perjudicados por tal avasalladora cantidad de descargas canadienses fueron los catalanes u_mä, cuyos 40 minutos de calentamiento han quedado eclipsados en alguna zona oscura de mi mente. No obstante eso, la sala pequeña de la Apolo estaba casi al completo mientras tocaban. «It was lovely» diría Menuck luego. 

Venían a presentar 13 Blues For Thirteen Moons (Constellation, 2008), disco que, según Menuck, persigue la evolución del grupo de convertirse cada vez más en una banda de directo. Y vaya si lo consiguen, aunque a decir verdad, de los cuatro temas que conforman el álbum solo tocaron esa canción de amor que es ‘Black Waters Blowed / Engine Broke Blues’ y ‘1,000,000 Died To Make This Sound’, homenaje a todos los músicos sin reconocimiento y con la que abrieron el concierto.

La magnitud del concierto A Silver Mount Zion residió en cómo consiguieron aumentar exponencialmente la capacidad hipnótica que tienen en directo, mucho más que cualquier otro grupo con buen directo. Bastaba con cerrar los ojos y dejar fluir el sonido impecable de La [2] de forma que incluso parecía que el cansancio acumulado desaparecía. Y es que hay conciertos buenos, conciertos muy buenos, y después está esa estelar categoría en qué flotan A Silver Mount Zion.

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