24/09/2008

Siempre que se acaban los festivales que uno tanto espera las semanas anteriores la melancolía invade los cuerpos. La noche de ayer fue la última […]

Siempre que se acaban los festivales que uno tanto espera las semanas anteriores la melancolía invade los cuerpos. La noche de ayer fue la última del BAM 08 y gracias a David Bazan y a The Long Winters, el fin de fiesta fue de nota. Lo fue, sobre todo, gracias al primero y su lección de cómo dar un concierto con sólo una guitarra y la voz y poder salir del escenario con la cabeza bien alta. No tan exitoso fue el papel de La Brigada en la plaça dels Àngels unas horas antes, con muy poco público y los de Vilanova yendo de menos a más. 

A las 9 menos diez salían Pere Agramunt y el resto de miembros de La Brigada al escenario con toda la explanada de en frente el Macba casi vacía. Esto condicionó a los músicos (y también a los pocos ahí congregados) a lo largo de gran parte del concierto. A pesar de tener muy buenas canciones (muy buenas aun con las flojas letras) y de tocar la mayoría al principio, no bastó para calentar demasiado al respetable, que no tuvo un aspecto digno hasta el final del bolo. Quizá por todo ello, Agramunt parecía algo enojado, además de insistir varias veces con los problemas que significaba la lluvia para los conciertos, cuando precisamente apenas cayeron tres gotas durante la actuación. 

Luego y a la misma hora tocaban Russian Red y David Bazan, una en la plaça del Rei y el otro en la Reial. Como era previsible, nos decantamos por la segunda opción y el de Edmonds, Washington, no defraudó. Estuvo casi todo el concierto solo en el escenario, primero con una guitarra prestada de los Long Winters y luego con su pequeña acústica. Bazan se encargó enseguida de espantar los fantasmas de un concierto monótono gracias a la combinación de canciones de su discografía en solitario y como Pedro The Lion. Pero más allá de temas redondos como ‘When They Really Get To Know You They Will Run’, ‘Of Minor Prophets And Their Prostitute Wives’ o ‘Please Baby, Please’, el momento lagrimilla llegó con una versión de ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen. Al final, salieron The Long Winters para acompañarlo en el último tema, para calentar motores para después.

El grupo, que como Bazan viene de Washington, pero de Seattle, ofreció un concierto algó más irregular que el anterior que ofrecieron en Barcelona, según cuentan aquellos que los vieron entonces. En el tintero se dejaron una de las mejores canciones de su último disco, ‘Hindsight’ del Putting The Days Into Bed, pero sí tocaron otras como ‘Pushover’, ‘Teaspoon’ o ‘Rich Wife’, especialmente festiva y adiente para la ocasión esta última. The Long Winters, que se encuentran en una minigira que les llevará a tocar mañana a El Puerto de Santa María, en Cádiz, se encuentran preparando ahora el que será su próximo disco, después de dos años de silencio discográfico, según contó John Roderick, cantante, guitarra y ocasional teclista de la banda. Tuvimos la opción de charlar con él después del concierto, donde nos contó esto, además de algún que otro cotilleo sobre un miembro de un grupo cabecera de la discográfica Sub Pop que no está claro si sigue en activo y cierta actriz que saca discos con M. Ward. Y es que las noches del BAM dan para mucho.

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