21/09/2008

Es así. Ni Los Planetas, ni Sidonie, ni Lagartija Nick, ni siquiera La Habitación Roja, Lori Meyers, o cualquier grupo más o menos consagrado del […]

Es así. Ni Los Planetas, ni Sidonie, ni Lagartija Nick, ni siquiera La Habitación Roja, Lori Meyers, o cualquier grupo más o menos consagrado del indie en castellano en el que puedan pensar: la segunda jornada del BAM 08 tuvo dos nombres propios: Vetusta Morla y La Casa Azul, seguidos de cerca por unos ya clásicos Love of Lesbian y los todavía emergentes (a nivel de público) Niños Mutantes. Es así: la jornada del sábado 20 de septiembre en el BAM estuvo marcada por estos cuatro grupos, con el denominador común que supone el ver recompensado años de esfuerzos y buena música. Sálvese quién pueda

La jornada empezó con el nuevo grupo favorito de indiespot: Manel, que con su folk en catalán a lo Beirut alegraron una tarde que había empezado mal (cosas mías), aunque Edu ya les cuenta más y mejor al respecto. Así, mientras miles de personas se aglomeraban en la antigua fábrica de Estrella Damm para ver por enésima vez a Mishima y Antònia Font (y más tarde a Primal Scream), nosotros nos dirigimos a la Plaça Reial, para comprobar que los catalanes Love of Lesbian siguen con su solvencia en directo: nos han acostumbrado a muy buenos directos, con un punto imprescindible de cachondeo y diversión (el disfraz de porno-sirvienta del bajista en el último tramo del concierto fue de antología) y centrados exclusivamente en sus dos últimos discos, en castellano. Éste era, según dijo Santi Balmes, el último concierto del grupo en un tiempo (para dedicarse a la grabación de su próximo disco, se entiende), y contó con un invitado especial en la guitarra acústica: el omnipresente Ricky Faulkner (a este paso, y después de verle el día anterior junto a The New Raemon, no nos extrañaría que acabara haciendo coros hoy en Teenage Fanclub o tocando el bajo en la banda de acompañamiento de David Bazan el próximo martes). Volviendo a LOL, está bien que preparen nuevo disco ya, porque pese a que nos encanten todas sus canciones, los directos empezaban a mostrar cierto estancamiento. Savia nueva, lesbianos.

Justo después, y a pesar de querer ir a ver Espaldamaceta, vimos de refilón la actuación de unos Niños Mutantes más contundentes de lo que me esperaba, y coreamos el único hit del grupo que al menos yo conozco: ‘Te favorece tanto estar callada‘, de la que ya os hablamos hace un tiempo. Y corriendo hacia el Fòrum, donde en un rato y en ese reducto indie que es el anfiteatro (y escenario Rockdelux durante el Primavera Sound) y entre la muchedumbre de gente que acababa de ver a Chenoa, esperaba a Richie Hawtin, o simplemente merodeaba por allí, veríamos el mejor concierto de la noche.

Vetusta Morla: qué directo. Su primer disco, ya lo venimos diciendo, es una maravilla, sí, pero es que en directo cobran una nueva dimensión, mucho más contundente y visceral. Mientras en disco juegan a equilibrar la balanza entre la sutileza y las entrañas, en directo gana lo segundo, gracias a su apuesta en la recta final del concierto por ‘Sálvese quien pueda‘, ‘Valiente‘, ‘La cuadratura del círculo‘ y ‘Sharabbey road‘, con todo el público del anfiteatro saltando y cantando los coros. Despacharon ‘Copenhague‘ muy pronto (visto su potencial deberían guardarla para el final), y faltó una pieza clave como es ‘Año nuevo‘, pero el tiempo era el que era, y Vetusta apostaron por sus temas más agitados. Lo mejor: su entrega y el reconocimiento del público; es difícil ver a tanta gente corear las canciones de un grupo que acaba de sacar su primer disco, por esto Vetusta son especiales. Lo peor: que parece que el mainstream ya ‘nos los ha robado’, pero eso da igual porque tengo el absoluto convencimiento de que Vetusta Morla seguirán al margen de eso. Fantásticos.

Después de unos Krakovia a los que no prestamos ninguna atención porque en el FIB 2008 no nos gustaron nada, llegó la hora de La Casa Azul, que como todos ya saben es únicamente Guille Milkyway y un montón de programaciones. De hecho, Guille ‘sólo’ toca la guitarra y canta en directo, el resto viene pregrabado, pero eso da igual porque llena el escenario con un carisma fuera de lo normal (aunque apenas se dirija al público). La Revolución Sexual ha sido el disco de su confirmación, y la masiva presencia de público en el Fòrum terminó de certificarlo, aunque él, para evitarse problemas, se saca de encima su temón a la primera de turno: ‘La Revolución Sexual‘ fue la primera canción del concierto. Lo que siguió fue el recital al que Guille también nos está acostumbrando últimamente, con electropop a raudales, melodías de piruleta pop, y la sensación de que por fin se está regenerando el elenco de grupos indies en castellano que pueden cogregar a miles de personas. Es así, y nos alegra porque se lo merecen.

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