09/09/2008

El otro día, buscando alguna cosa que no recuerdo, llegué hasta un antiguo blog en el que trabajé, y decidí rescatar de ahí dos artículos. […]

El otro día, buscando alguna cosa que no recuerdo, llegué hasta un antiguo blog en el que trabajé, y decidí rescatar de ahí dos artículos. Uno es un texto absolutamente fanático para conmemorar el décimo aniversario de OK Computer (de Radiohead), que ya colgaré algún día. El otro es una reflexión que traduje en su momento del blog Puddlegum, ahora Chasing Lions, sobre la industria musical, los grupos pequeños y los discos. Todos nos lo hemos planteado en algún momento u otro, pero quizá merece la pena dedicar unos minutos más a leer y pensar sobre ello… Después del salto.

Imagina dedicar doce meses a trabajar en tu nuevo disco. Das forma a las estructuras de las canciones y consigues que cada canción transmita una emoción a su manera; todo está medido. Tu discográfica independiente te paga para que grabes el disco en un estudio profesional, costándoles eso 30.000 dólares, con un contrato diciendo que pagarás el coste de la grabación y producción en caso que el disco no llegue a las 15.000 copias vendidas.

Todo está planeado. Dentro de seis meses el disco será editado. Los planes de marketing están elaborados, las sesiones de fotos programadas, y tu página web está siendo rediseñada. No puedes dormir por la noche ante los gastos que van sumando, pero confías en que la gente compre el disco y te venga a ver cuando estés de gira. Dos meses antes de la salida prevista, tu agencia de marketing empieza a mandar copias promocionales a blogs musicales de confianza y otros medios. Te emocionas al leer la respuesta de los bloggers. Empieza a crearse demanda por el CD, unos cuantos mp3s se envían para que la gente tenga un primer contacto… pero eso era de esperar.

Entonces algo sale mal. Alguien que ha recibido la copia promocional decide colocar el disco en un sitio Torrent. Ahora cualquiera puede bajarse tu disco gratis y tú no verás ni un sólo céntimo.

Aunque quieres que la gente escuche tu música, también quieres cumplir con la parte de tu contrato que requiere que vendas 15.000 copias. Las preguntas inundan tu cabeza: Cuando el disco salga oficialmente, ¿lo comprará la gente? ¿O lo descargarán gratis? Si no vendes suficientes copias deberás pagar a la compañía discográfica.

Esta es la situación que la mayoría de artistas afronta hoy en día. Como consumidores, creemos que tenemos el derecho de tener acceso completo a la música, y nos disgusta la idea de tener que pagar por ella. La grabación y el marketing de la música no es gratis, y los consumidores de música no deberían esperar que el resultado final así lo fuera.

Ahí queda eso.

EDIT: En JNSP hablaban precisamente de esto hace unos días. Más leña al fuego…

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