23/06/2008

Hay discos que son de alguien. Te recuerdan a alguien, te llevan a esa persona sin necesidad de nada más, haya pasado el tiempo que […]

Hay discos que son de alguien. Te recuerdan a alguien, te llevan a esa persona sin necesidad de nada más, haya pasado el tiempo que sea y sucedido todo y más. Este disco, L’Atracció Monumental de Sanpedro, me recuerda a alguien. Pero no sé a quién. No, espera. No es una persona, sino un momento. Noches de verano de mi infancia. ¿Puede un disco transportarte a un momento de tu vida en el que ni siquiera escuchabas música apenas? Es extraño. Pero tan evidente a la vez. Y está bien, sienta bien. Éste no es un disco de verano: es un disco de noche de verano, para escuchar tumbado en la cama sin sueño, muerto de calor y viendo como las luces de los coches que pasan por la calle se reflejan en el techo creando sinuosas formas que nunca terminan. Creo que te echo de menos. Escuchen este disco porque desprende una atracción monumental.

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