03/06/2008

Era algo sobre lo que se venía hablando desde hace tiempo, pero entre el reportaje especial que la revista Rockdelux le dedica este mes, y […]

Era algo sobre lo que se venía hablando desde hace tiempo, pero entre el reportaje especial que la revista Rockdelux le dedica este mes, y este interesantísimo artículo en ElPaís.com, parece que la guerra de festivales ya es completamente abierta y total. Y nadie se calla nada. Pónganse a cubierto. Sobre el tema, un par de cosas. La primera es que parece que las instituciones públicas (ayuntamientos, etc) tienen más culpa de la que parece, porque son los que disponen de más dinero (público, además) y pueden subir cachés para contratar artistas a los que antes sólo aspiraban los festivales al uso (a los que también subvencionan, claro). La segunda es que creo que toda esta polémica no nos afectará (especialmente al público más fiel), porque al fin y al cabo, haya 5 o 50 festivales durante el verano, nosotros acabamos yendo a un par o 3 con suerte, porque no hay para más (ni tiempo ni dinero). La tercera idea es que todos los organizadores, salvo Sinnamon, dicen que esto va a explotar en breve, en plan burbuja inmobiliaria, aunque yo creo que será más rápido. En palabras de José Morán, director del FIB: «Hay artistas que están cobrando dos o tres veces lo que en Francia o Alemania, que pagaban el doble. Hemos superado hasta a Japón. Hacemos el gilipollas, los agentes flipan«. Y sentencia: «Nos vamos a meter una leche todos«. Pues eso, todos a cubierto.

Fragmento del artículo de ElPaís.com

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La pelea casi ha llegado a las manos. Para conseguir público se lucha por los artistas que hacen los carteles más atractivos. Esto se ha visto potenciado por la curiosa naturaleza de los contratos. No hay cachés fijos, se funciona con pujas. Las principales agencias de contratación con base en Londres reciben las ofertas y deciden dónde van a ir los músicos. No hay cláusulas de indemnización, en cualquier momento pueden suspender e irse con el vecino. «De toda la contratación del festival lo que más extraño me resulta es la parte musical», dice Guy Martini, un promotor francés que se encarga de la programación del Festival de las Artes y las Músicas de Castilla y León, un certamen multidisciplinar que mañana comienza su cuarta edición. «Cuando contacto con una compañía de teatro, muchas veces el acuerdo es verbal, pasan meses y el día de la actuación se firma. Pero los músicos te pueden fallar en el último minuto».
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Vía: Dímelo rápido

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