05/03/2008

Una sola escucha de Narrow Stairs en las oficinas de Warner en Barcelona este mediodía ha servido para confirmar todas mis expectativas. Ben Gibbard, Chris […]

Una sola escucha de Narrow Stairs en las oficinas de Warner en Barcelona este mediodía ha servido para confirmar todas mis expectativas. Ben Gibbard, Chris Walla, Nicholas Harmer y Jason McGerr han dado forma, para este sexto álbum, a un disco inesperado, disonante, incisivo pero bellísimo, un tratado que sorprenderá a los que piensen que la música de Ben Gibbard y los suyos es más dulce que un terrón de azúcar. Una sola escucha de Narrow Stairs me ha hecho arquear las cejas en más de una ocasión, emocionarme hasta casi llorar, querer gritar cómo de maravillosa es la música, y sobre todo maldecir el hecho de que el disco tuviera que permanecer dentro de esas cuatro paredes y ahora tenga que esperar semanas hasta volverlo a escuchar. Antes de que se escapen, capturemos las primeras sensaciones de Narrow Stairs. Una libreta, once canciones, muchas cosas que contar. Desgranemos Narrow Stairs contra su propia voluntad y naturaleza. Pasen, pasen…

Digo que contra su propia naturaleza porque si hay algo que sorprende a la mitad del disco, eso es darse cuenta de que todas las canciones se enlazan unas con otras, a veces imperceptiblemente, a veces de manera tan evidente que resulta hasta sobrecogedor. Pese a ese hilo conductor presente en todo el disco, contradiciéndolo, intentaré repasar canción por canción lo que poco a poco se va diluyendo de este Narrow Stairs

1. ‘Bixby Canyon Bridge’
Finalmente el disco no empieza con la anunciada jam, sino con un tema de cinco minutos, con reminiscencias de la inicial ‘Marching Bands of Manhattan’ de Plans, pero mucho más contundente. Esto es una especie de versión ruidosa de ‘Transatlanticism’, de buenas a primeras para empezar. Un bajo potente, un crescendo habitual, y la palabra que sobrevuela todo el disco: disonancia.

2. ‘I Will Possess Your Heart’
Aquí ya Death Cab For Cutie juegan a desconcertarnos del todo. Si Plans empezaba con la empalagosa ‘Marching Bands…’ y continuaba con el happy-single ‘Soul Meets Body’, su correspondiente en Narrow Stairs es un tour de force de 7 minutos, la tan anunciada jam, con nada menos que 4 minutos y medio de introducción con sólo piano y bajo. Es el fragmento que escuchamos en el trailer de la página web oficial. El estribillo llega más allá del minuto 6. Y esto acaba de empezar. Sensacional.

3. ‘No Sunlight’
Desorientación de nuevo. 2 minutos y 40 segundos de una luminosa melodía. Canción rápida. Me viene a la cabeza: Weezer. ¿Weezer? ¡Weezer! Go, Ben, go!

4. ‘Cath’
Un momento, paremos las máquinas y hagamos una canción más convencional. Bonita pero en la línea de Plans.

5. ‘Talking Bird’
Otro nombre: Radiohead. Y más concretamente, ‘Nude‘. Qué maravilla. Melodía acompasada, un dos tres, un dos tres. Bajo y voz. Oscuridad. ‘Nude’. Estos Death Cab no son los de antes. Estos Death Cab son mucho mejores.

6. ‘You Can Do Better Than Me (But I Can’t Do Better Than You)’
Y tan mejores. Grandioso título de canción, y… sí, la canción la supera. Menos de dos minutos de una melodía beatle que cuando menos te lo esperas se funde con…

7. ‘Grapevine Fires’
Y nos pilla descolocados. Y casi te hace llorar, con sus coros vocales y su sutileza turbadora. Quiero volver a escuchar estos últimos tres minutos de disco por primera vez para siempre.

8. ‘Your New Twin Size Bed’
Octava canción y llega el single, porque ninguno de los anteriores, salvo quizá ‘No Sunlight’, es candidato a poder serlo. Pero Ben Gibbard sigue sabiendo hacer singles. Sí señor, y éste es el mejor ejemplo, mientras él se lamenta de lo derrotado que te ves en tu nueva cama individual ahora que te has quedado solo.

9. ‘Long Division’
Y por si teníamos dudas acerca de, ya saben, aquello de los singles, Narrow Stairs nos obsequia con otro vendaval de power pop cuyo estribillo, atención, tiene ecos de Jimmy Eat World. Leído sonará extrañísimo. Escuchándolo también, pero convence a la primera.

10. ‘Pity And Fear’
En plena efervescencia pop, Death Cab cortan el rollo con esta suerte de experimento world music, con una base similar (repito, similar) al drum n bass y una jam final que es interrumpida de golpe. Un desvarío poco afortunado, a decir verdad.

11. ‘The Ice Is Getting Thinner’
Y justo cuando esperaba la canción épica de rigor para concluir, con sus seis minutos y su crescendo, me encuentro que sólo me susurra Ben Gibbard con su guitarra acústica, al oído, marca de la casa, ‘Transatlanticism‘, final de la canción y del disco a mitad del tercer minuto, arqueo de cejas, ganas de más. Qué maravilla.

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