12/01/2008

Decía Josh Homme de Queens of the Stone Age en una entrevista que le alegra ver que grupos como Interpol triunfen, «porque son raros«. Y […]

Decía Josh Homme de Queens of the Stone Age en una entrevista que le alegra ver que grupos como Interpol triunfen, «porque son raros«. Y me ha parecido un buen momento para aprovechar y reivindicar a Interpol, o mejor dicho su último disco, el injustamente vapuleado Our Love To Admire.

Y es que sí, puede ser cierto que en algunos temas de la parte central del disco (‘Pace Is The Trick’ o ‘All Fired Up’) puedan caer en una ligera reiteración, pero un disco que empieza de manera sublime con cinco temas como los primeros de Our Love To Admire no puede caer en el olvido así como así. Las tres iniciales ‘Pioneer to the Falls’, ‘No I In Threesome’ y ‘Scale’ son monumentos al indie rock oscuro marca de la casa, mientras que las siguientes ‘Heinrich Maneuver’ y ‘Mammoth’ hitazos como los de antaño (sí, como ‘Slow Hands’ y como ‘Evil’, sí sí), a los que se suma ‘Who Do You Think?’ en la recta final del álbum. Interpol ya eran maduros en su primer disco, nacieron sonando maduros, pero en este tercer asalto parece que empiezan a créerselo de verdad y, la novedad, a sentirse a gusto en el traje. Interpol paren canciones rotundas, a las que resulta imposible negarse, y donde algunos ven repetición de recursos otros vemos uniformidad completamente buscada, porque actualmente nadie sabe hacerlo como ellos. Y para el final lo mejor: ‘Lighthouse’, una guitarra torturada, una voz a destiempo, épica contenida y un lamento compungido. Interpol son grandes, a pesar de lo que digan. Grandes, grandes.

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