02/12/2007

Arctic Monkeys me parecen de aquellos grupos que han trascendido tanto su propia etiqueta que se encuentran en tierra de nadie. Al menos en tema […]

Arctic Monkeys me parecen de aquellos grupos que han trascendido tanto su propia etiqueta que se encuentran en tierra de nadie. Al menos en tema de público. Son como, salvando lógicamente las distancias y que nadie se me eche las manos a la cabeza, My Chemical Romance: tienen un público demasiado joven que seguramente les sigue por moda y no tanto por la tremenda calidad que destilan sus discos. Les pasa a My Chemical con su glam-rock del cual sólo se entiende su -cada vez menor- vertiente emo, y les pasa a Arctic Monkeys, con un público devoto de canciones que a priori no son para nada fáciles de digerir y muchas veces son más bien elaborados ejercicios sonoros que canciones pop.

Si a eso le sumamos la total indiferencia con la que este cuerteto de monos de ártico encaran su puesta en el escenario, la cosa se sale un poco de madre. Se me antoja un poco increíble que un grupo con tan poca entrega en directo reciba tal derroche de energía por parte de sus fans; sí, se puede argumentar que sus canciones son más grandes que ellos (‘I Bet You Look Good On The Dancefloor’, ‘Fluorescent Adolescent’, ‘When The Sun Goes Down’ o ‘Brianstorm’ lo son, sin duda), pero eso no quita que, después de verlos en directo en el Espacio Movistar de Barcelona el pasado sábado 1 de diciembre confirmasen lo que ya me temía: que son un grupo de disco, de escuchar en casa o incluso bailar en Razzmatazz el fin de semana, pero poco de ver en directo.

El motivo es que esa actitud tan loable que ejercen en su vida (no les interesa el éxito, ni las fotografías promocionales, ni salir en la prensa) se traslada al directo, con el agravante de que son chavales de carisma cero. Y salen, interpretan sus canciones (en Barcelona incluso abrieron el concierto con un tema nuevo), van al grano, suenan compactos, hacen vibrar al público (sonaron todos sus hits, con esa locura que desatan cada vez que ejecutan su ‘I Bet You Look Good’ en los primeros minutos de concierto) pero apenas transmiten.

Y son una gran banda, lo demuestran en todas y cada una de las canciones de sus dos discos editados. Pero prefiero quedarme en casa absorbiendo la frescura que destilan sus discos que comprobar que en directo me dejan indiferente cuando a la chavala de 15 años con sombrero a lo Pete Doherty, sombra de ojos y bolso DKNY le están volviendo loca.

Publicidad
Publicidad