01/11/2007

El DVD de Oasis es de aquellos que dan envidia. Y no de la buena, sino de la malsana, la que irrita y te hace […]

El DVD de Oasis es de aquellos que dan envidia. Y no de la buena, sino de la malsana, la que irrita y te hace odiar no ser ellos. El documental Lord Don’t Slow Me Down, a la venta en unos días y que el festival In-Edit acogió en su proramación, recoge la gira mundial que Oasis realizaron en 2005 presentando su mejor disco en años, Don’t Believe The Truth. Y si bien no puede decirse que la banda pase por un óptimo estado de forma (digamos que el grupo son los dos hermanos Gallagher, y muy bien no es que se lleven), su popularidad sigue subiendo y, qué demonios, ¿a quién no le gustaría vivir su vida? Liam y Noel ya lo comentan en las entrevistas que contiene el DVD, ¿cómo van a quejarse de la vida que llevan? Viajar, tocar, estar con sus amigos, emborracharse con sus amigos, tener todo lo que pidan (ellos y/o sus amigos). Sería una injusticia: lo mínimo que pueden hacer es disfrutar y hacer felices a sus fans.

El caso es que en Lord Don’t Slow Me Down no sólo tienes envidia de Liam y Noel Gallagher, sino de todo el séquito que los acompaña, y que saborea las mieles del éxito pese a prácticamente ser músicos mercenarios (ya sé que no llegan a tal extremo, pero casi) y con la ventaja de no tener la presión (de medios, de discográficas, etc) de Liam y Noel. Vamos, un chollo. El documental merece la pena para curioso de backstages varios -absténganse los envidiosos compulsivos-, y para constatar que Liam Gallagher, el cantante, parece un ente aparte en el grupo: casi nunca está con sus compañeros, y se muestra como el más irascible de todos, siendo Noel mucho más irónico, sociable y, también, cabronazo: en cada entrevista aprovecha para rajar a base de bien de su querido hermanito. Memorable.

Un final de documental como el presente, con audiencias de todo el mundo cantando a vivo pulmón ‘Don’t Look Back In Anger’ sólo hace que tu envidia se transforme en piel de gallina, y que reconozcas que, pese a todo, pese a la envidia, sus borderías, su chulería, su acento cerrado, sus pintas, pese a absolutamente todo, estos dos hermanitos maleducados y normalmente odiosos han escrito algunas de las canciones más memorables de la historia. Y punto pelota.

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