Ha tardado lo suyo Julian Casablancas en grabar el primer vídeo oficial de su amado/odiado primer álbum en solitario, el excéntrico Phrazes For The Young. Excéntrico por el giro radical que supone respecto a sus anteriores trabajos con The Strokes y porque el hombre ha decidido explotar hasta cotas insospechadas su pasión por la moda y el sonido de los años 80, ese que destaca (no nos engañemos) por ser un poco hortera. Todo combinado con unos toques futuristas en la línea del mítico clip de ‘12:51′ (uno de los múltiples temazos de su banda madre), es decir, colorines, vestidos más que raros y neón, mucho neón. Así es la undécima dimensión del señor Casablancas, un compendio de imágenes peculiar como pocos pero con un no sé qué la mar de atractivo que cuando se acompaña de la melodía y la letra se torna irresistible. Será un fanfarrón, un ególatra, un pijo y tendrá el gusto donde Cristo perdió el zapato, pero Julian hace lo que le gusta, no se esconde de ello y encima tiene una capacidad innata para componer temas que se graban a fuego en el hipotálamo. Y eso no lo consigue cualquiera. Respeto.







