20/09/2013

Repaso del debut en solitario de la mitad de Foxygen, mientras su grupo principal se toma un descanso.

En este mundo donde parpadear significa perderse un sinfín de cosas, es difícil estar al tanto de todo el bombardeo de novedades musicales. Y más cuando los protagonistas son tan hiperactivos como Foxygen, uno de los grandes animadores del 2013. Porque el dúo californiano es de esos que está siempre al pie de la noticia, sea por motivos extramusicales (su pequeña polémica en el SXSW o la cancelación de su gira europa) o por lo que da de sí su talento compositivo que, todo sea dicho, es mucho y prolífico. Y es que, en menos de un año, a Sam France y Jonathan Rado les ha dado a tiempo a grabar dos discos sobresalientes en los que han clavado su bandera de pop psicodélico y frenético en lo más alto. Doce meses en los que los miembros de Foxygen han pasado de ser unos completos desconocidos a estar en boca de todo aquél que se precie. Doce meses tan frenéticos (casi tanto como el final de su ‘On Blue Mountain‘) que, de hecho, casi les costaron la vida como banda. Todo después de que Elizabeth Fey, acompañante de Foxygen en directo, airease que lo de la pareja musical era puro compromiso contractual y que ahí no había nada parecido a la amistad.

Sea como sea, France y Rado decidieron optar por el mismo camino que toda pareja en problemas: darse un tiempecito (más con la lesión de France, que le aleja de los escenarios durante un tiempo) y a ver si así se cogen con más ganas después. Mano de santo, porque Jonathan Rado, ni corto ni perezoso, decidió emprender carrera en solitario con su debut Law & Order. Y, además, acompañado de un White Fence a las guitarras y bajo el sello Woodsist, de nuestros queridos Woods. Dicho y hecho, por aquí ya le habíamos echado el guante a ‘Faces’, un primer adelanto trotón y clasicote que nos convenció y que nos viene al pelo como excusa para soltar unas líneas. Primero, porque acaba de estrenar un vídeo para dicha canción. Segundo, porque la historia de Jonathan Rado va de eso: de mutar entre canciones, de mostrar una cara nueva a cada minuto. ¿Será casualidad la portada?

rado-cover

Y es que si en Foxygen decíamos que aquello era un jukebox por el que desfilaban los Stones, la Velvet, Elvis o Dylan, con Jonathan Rado pasa más de lo mismo. Aquí es cuando merece la pena pararse a escuchar, a analizar el cuerpo camaleónico de un disco ecléctico a más no poder con canciones más que notables. ‘Hand In Mine‘ es una de ellas, y servidor se atreve a apuntar que una de las mejores del año. Al menos, de las más bonitas. La fórmula, no nos engañemos, no descubre nada: dúo chico-chica a las voces (¿un poco Adam Green & Binki Sapphiro?), un ritmo sobrio, arreglos de cuerda y vientos y a correr. Sin embargo, es imposible no caer rendido a una melodía melancólica, evocadora, del amante deprimido que le tiende la mano a su querida (“put your hand in mine, it will excite you…”).

Pero no se dejen engañar por los dos primeros cortes. Si siguen escuchando, la sorpresa es mayúscula. Porque Rado pasa en un segundo de compositor romántico a un corte tan surrealista como ‘Looking 4 A Girl Like U‘, con voces distorsionadas y tan chirriantes que agobian. Ya saben, lo dulce sabe mejor aún si primero pasas por un trago amargo. Y así fluye Law & Order, dando una de cal y otra de arena, lanzando puñetazos al estómago para luego venir a acariciarnos. Tan pronto le aprieta las tuercas al fuzz, manita de Tim Presley (White Fence) mediante, en una ‘I Wood‘ que podría haber entrado perfectamente en el Monomania de Deerhunter, como se saca una ‘All The Lights Went Out In Geo‘, que podría pasar por Jacco Gardner o los MGMT más apacibles. Tan pronto ataca con el instrumental distorsionado, explosivo y loco de ‘I Wanna Feel It Now!!!‘ como se viste de Tame Impala en ‘Law & Order‘ y te remata con la ochentera (suena a The Cure, lo juramos) ‘Pot Of Gold‘.

Cuando hablábamos por primera vez de Rado, nos preguntábamos si lo suyo sería “el entretenimiento de un joven con inquietudes artísticas“. Y ciertamente lo es. Law & Order es un disco en el que el de Foxygen ha hecho, básicamente, lo que le ha dado la gana. Sin embargo, no deja de sorprender la amplitud de la paleta sonora de un chaval de veintitrés años que parece dispuesto a trascender y convertirse en icono de su generación (en la biografía de su perfil en Twitter leerán un “DREAM STAR” bastante claro). Es difícil, sí, pero su mente inquieta, excéntrica y llena de talento no va por el mal camino.

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