05/11/2014

Repasamos 'Our Love', el cuarto trabajo de Dan Snaith como Caribou, uno de los discos del año.

En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre”. La frase es de Erich Fromm, el filósofo alemán que dedicó gran parte de su vida a investigar sobre este tipo de afecto. Que ese amor se comunique a través de un disco aleja a las partes implicadas, pero también exhorta a reducir esas distancias con un mayor romanticismo. Cuenta Dan Snaith que quería que su nuevo trabajo tuviera otra dimensión que la del músico encerrado en el estudio, que fuera una obra, suponemos de amor, para aquellos que convirtieron en triunfal su excelente Swim de 2010. Siguiendo los dictados de Fromm es probable que el canadiense haya tenido la revelación de algo que vas más allá de lo que reconocía hasta el momento de publicar Our Love.

Comenzar un trabajo de estas características con ‘Can’t Do Without You’, sumergido en un océano sónico que acaba emergiendo como un hit irrebatible, puede presagiar un inevitable viraje hacia algo melifluo y descaradamente almibarado que desembocaría en un paso en falso en una carrera con pocos valles. Pero, de la misma forma que no ha tropezado en una experimentación que también le ha dado generosos réditos en trabajos como Andorra o Up In Flames, de matices psicodélicos y mucho más analógicos, la última aventura de Snaith corrobora su camaleónico talento.

Our Love es una continuación de la senda emprendida con Swim y muy próxima a Daphni, el alias utilizado por el músico cuando se dispone a desollar una pista de baile. Con este último nombre había editado su trabajo más reciente, un Jialong en el que sobresalían bombazos como ‘Yes, I Know’, pero como Caribou Snaith anda mucho más comedido, al menos en el sentido estrictamente festivo. Porque a la hora de elaborar un discurso intenso, estético y emotivo, el canadiense desborda.

Tras el pelotazo inicial, aparece la búsqueda de texturas más suavizadas, de mayor sensibilidad y con el falsete del compositor mostrando su eficacia carente de un excelso virtuosismo. ‘Silver’ es casi una balada, acaramelada y con espacios instrumentales amplios a la que da continuación ‘All I Ever Need’, también vocal y con mayor relevancia de los pasajes rítmicos. En los contrapuntos se encuentran los mayores aciertos de este álbum, en la combinación de estados de ánimo, en que el caleidoscopio que muestra la portada del disco emule también los altibajos sensitivos a lo largo de un viaje que busca la confortabilidad.

Si Antony Gonzalez encontró el paroxismo en Hurry Up, We Are Dreaming, Caribou prefiere moderar el discurso de su trabajo más accesible, pero incidiendo en una mayor profundidad. Algo que no es óbice para que siga haciendo guiños discotequeros en el tema que da título al álbum y que cuenta con una sobresaliente arquitectura rítmica que se vuelve más radical en los últimos momentos con los arabescos que sobrevuelan los impetuosos beats de ‘Mars’, la pieza más exuberante de este Our Love, junto con la breve ‘Julia Brightly, pero cuya singularidad activa un mayor atractivo.

Dan Snaith no ha querido emprender su afrodisiaca aventura en solitario. Su indisimulada carta de amor ha sido escrita también con los trazos que han aportado Owen Pallet y Jessy Lanza. El primero, con uno de los mejores trabajos de este año a sus espaldas, el impecable In Conflict. La segunda, como compañera de gira exprimiendo los ecos de aquel destacado Pull My Hear Back de 2013 y poniendo el acento en un tema preciosista como ‘Second Chance’. Y después de un discurso que tampoco prescinde de cierto onirismo, Pallet se une a los coros de ‘Love Will Set You Free’. Un epílogo simbólico para encontrar la libertad en aquello que Leonard Cohen afirmaba que no tiene cura, pero que es la cura de todos los males.

Caribou Our Love

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