05/11/2013

Repasamos el revitalizante debut de Chvrches, uno de los grupos revelación del año.

Hay momentos en los que se produce una sucesión de acontecimientos que no suponen nada imperecedero pero que quedan grabados en la retina como eso precisamente, instantes  en los que se encuentra la siempre escurridiza felicidad. En ocasiones es fácil rememorarlos con una melodía, aunque el tiempo recorrido haya sido considerable. También hay discos que por sí mismos tienen la capacidad de otorgar un ápice de magia a una situación tan cotidiana como un viaje en metro a un paseo sin rumbo. El de Chvrches es uno de esos trabajos que no quedarán como algo indeleble, pero que en su irrupción son una bocanada de aire fresco y que con el paso del tiempo sirven para evocar un momento que siempre es percibido como positivo. Porque todo en The Bones Of What You Believe imprime unas ganas irreprimibles de aparcar cualquier problema y cada canción parece asegurar aquello de que “hoy va a ser un buen día”. El cuento de hadas –digital, eso sí– con el que han escrito su historia puede ser una de las causas para que el disco actúe como un antídoto infalible contra el desánimo.

El trio escocés formado por Lauren Mayberry, Iain Cook y Martin Doherty dio su salto definitivo desde un blog musical en el que publicaron ‘Lies’, una canción con percusiones contundentes relajadas por la bisoña voz de la componente femenina y esos sintetizadores no aptos para oídos trascendentales que ya son marca de la casa. Después vino la rompedora ‘The Mother We Share’, a la postre la canción que abriría su álbum debut con vocoders al estilo Delorean, quizá porque ambos grupos sean tan diferentes en la forma como parejos en su hedonista fondo. El resto era cuestión de esperar. Y al contrario de lo que ha pasado con discos como el de Disclosure, el de Chvrches ha colmado las expectativas que había puestas sobre él. Puede sonar como un presagio la estrofa de la festiva ‘Gun’, otro de los singles con los que acapararon miradas, en la que cantan “Cause I’m gonna come for you, with all I have“. No sabemos si el despliegue de todo su talento les podrá elevar a una posición privilegiada en el futuro, pero lo que está claro es que se han sabido ganar a sus ahora múltiples acólitos.

Y tienen varios méritos. Uno de ellos es haberse sabido desviar de estilos previos. Si escuchan a bandas pretéritas de Iain Cook, se darán cuenta de que las guitarras preciosistas de Aerogramme o las más distorsionadas de The Unwinding Hours poco tienen que ver con el fervor sintetizado de su actual proyecto. Lo mismo ocurre con el pop de Blue Sky Archives, donde militaba la buena de Lauren. El cambio lo explicaba Cook en una reciente entrevista: “En una mala gira de Aerogramme me senté con Martin y le dije ‘hagamos algo que la gente realmente quiera escuchar’. Cuando haces indie rock tienes a un montón de barbudos acariciando sus barbillas, haciendo gestos con la cabeza, muy emocionales, pero queríamos hacer música que diera energía a la gente y la hiciera bailar”.

Y sus deseos se convirtieron en realidad. Además de la mencionada ‘The Mother We Share’, y no lo hacemos dos veces por casualidad, revientan la pista con ‘We Sink’, para continuar con su particular colección de singles. Amagan con algo trascendental en la estupenda ‘Tether’, pero todo se resume en cargar las atmósferas para hacer que la canción pueda explosionar con un sintetizador. Sí, de nuevo un sintetizador porque es lo que sin duda reina en el disco de Chvrches, sintetizadores y  estribillos pegadizos, como el de la inocente ‘Recover’. ¿Facilones?. Seguro, pero también eficientes. Y lo de poner las dosis exactas de cada elemento no siempre es sencillo.

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Por aquello de que Lauren Mayberry fue una estudiante de periodismo con buen futuro, premiada por un instituto de salud escocés por un trabajo sobre higiene y piercings (para que luego digan que la modernidad no se lleva en la sangre), puede que las letras de Chvrches se salten el parvulario y no les ocurra como a algunos coetáneos del tipo Cut Cupy con canciones como ‘Light and Music’. Evidentemente no es poesía made in Cohen, pero hay suficiente para poner buenas palabras y completar el sentido de un título como ‘Science / Visions’ o en ‘Night Sky’ cantar “I can hear you in the overtones, just an echo of the promise we made. Change the future, we can travel time. Or make us blind so we can never look back”.

Lo de Chvrches no son los excesos bisoños de Passion Pit o el descarado ochenterismo de Holy Ghost!, pero tampoco evaden sus deudas con la música de hace tres décadas. La segunda parte de su trabajo es más opaca que la primera, o quizá sea mejor decir que la primera tiene tanto brillo que durante el último tramo todo parece más asentado. Las combinaciones de puentes y estribillos en canciones como ‘By The Throat’ siguen funcionando pero con menos brincos hasta el punto de asomarse a Chromatics con ‘You Caught The Light’ donde, al igual que en ‘Under The Tide’, el protagonismo vocal es masculino.

Un disco que marca uno de los picos del año. Será aborrecible por aquellos que manejan mejor el lenguaje de guitarras o la electrónica sesuda al estilo Jon Hopkins. Pero habrá algún momento en el que se contagien del mundano optimismo que emana de Chvrches. Incluso que lo compartan sin ni siquiera darse cuenta. Y el colmo sería que alguna de las melodías volviera a aparecer en un futuro lejano y sirviera para arreglarles un mal día.

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