31/10/2017

Royal Blood siguen tirando de su colosal álbum de debut para triunfar en Barcelona, última parada de su visita a la península

El tamaño industrial que ha alcanzado la puesta en escena del dúo británico Royal Blood puede hacernos olvidar que hace apenas cuatro años eran unos auténticos desconocidos. En tiempo récord, con apenas dos discos y poco más de veinte canciones, la banda ha ascendido al nivel de tocar en Sant Jordi Club –aunque sin llegar a llenarlo–, como colofón a una minigira por territorio nacional que les ha llevado a actuar también en el festival BIME Live! de Bilbao, como una de sus estrellas principales, y en el WiZink Center de Madrid durante este pasado fin de semana.

Su impacto, en su día, fue brutal en Inglaterra y su fama se expandió rápidamente a la estela de su colosal álbum de debut homónimo. Hoy, sin embargo, podemos asegurar que su repercusión y capacidad de convocatoria siguen residiendo fundamentalmente en aquellas 10 canciones gloriosas e inapelables de Royal Blood, haciendo de su continuación una excusa nimia para ir a verlos.

Prueba de ello es la relativa poca importancia de las canciones de How Did We Get So Dark? en el repertorio, interpretadas mayoritariamente en la primera parte del concierto y apartadas de casi todos los momentos clave. En realidad fueron mitad y mitad: un total de 16 canciones o, lo que es lo mismo, el 75% de la música de Royal Blood, sin priorizar demasiado su material más reciente. Lo peor que se puede decir de su interpretación de éste es que clavaron, con precisión y puntualidad británicas, todos y cada uno de los temas nuevos, aportando poco más de lo que plantean en el disco y sin ir más allá ni un centímetro. La suya, siempre se ha dicho, es la potencia con absoluto control. Y lo mejor, por otra parte, es que el rodaje de sus canciones más antiguas les aporta un plus tremendo que las hará crecer como la espuma en carisma durante muchos años.

Como mandan los cánones, no solo del stoner rock sino de casi cualquier género mínimamente cañero, el setlist estaba preparado a modo de escalada de contundencia y arrojo, solo que en este caso el in-crescendo dependía más del público y de su implicación con las canciones –léase: más con las viejas que con las nuevas– que de la propia contundencia o arrojo de las mismas, siempre por todo lo alto. La soberbia, la escenificación marcial y el desafío constante al público fueron la norma en todo momento, pero funcionaron de manera muy desigual en ‘She’s Creeping’, ‘I Only Lie When I Love You’, aunque sonara impecable y con cierto glamur, o en la terna inicial ‘How Did We Get So Dark?’–‘Where Are You Now’–‘Lights Out’, que en las ya clásicas ‘Come On Over’ y ‘You Can Be So Cruel’, todas ellas en los primeros compases.

El punto de inflexión, justo a la mitad milimétrica del recital, llegó con la acertada combinación de la monumental ‘Little Monster’ y ‘Hook, Line & Sinker’: los latigazos de la primera con los rifs envueltos en redobles de la segunda, con un impresionante solo de batería a modo de transición. A partir de entonces, y a excepción de una ‘Don’t Tell’ que sonó un tanto a The Black Angels y de una desmerecida (melódicamente hablando) ‘Hole In Your Heart’, el dúo abrazó la corriente de su primer álbum para acabar por todo lo alto. Sonaron ‘Blood Hands’, con su gigantesco garbo, una ‘Loose Change’ que dio pie a cierto desboque –imposible desde las piezas nuevas–, la incombustible ‘Figure It Out’, con sus rifs musculados muy rodados; y, ya en los bises, ‘Ten Tonne Skeleton’ y ‘Out Of The Black’, dos de los pilares más rotundos y poderosos de toda la música de Royal Blood.

Más allá del aumento de tamaño, no parece que el directo de los británicos se haya renovado ni refrescado demasiado a la luz de su nuevo disco. Es poco probable que alguno de los temas de How Did We Get So Dark? alcance el efecto que casi cualquier pieza de Royal Blood sí provoca, pero si a estas alturas montan un espectáculo de hora y veinte como el de anoche, su futuro en directo, aunque ligado a su impacto inicial, está más que asegurado.

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos
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