06/07/2017

Un repaso a los conciertos de Phoenix, Fleet Foxes, The Flaming Lips, Warpaint, Parcels, Rosalía, La Casa Azul...

El Vida Festival de Vilanova i la Geltrú ha dado pasos adelante en cada una de las cuatro ediciones que ha celebrado hasta el momento: en la primera fue la campanada de contar con un cabeza de cartel como Lana del Rey en un festival recién llegado; en la segunda la consolidación del espacio y la propuesta de mediano aforo con una ambientación cuidada alrededor del ‘factor bosque’ (¡y The War On Drugs!); la tercera volvió a ser la posibilidad de contar con un grupo como Wilco, alineado perfectamente con la filosofía estilística del Vida; y esta reciente cuarta edición, que tuvo lugar del 29 de junio al 2 de julio, vio como el Vida pasaba de tener tradicionalmente un gran cabeza de cartel a tres: y de la talla de Phoenix, Fleet Foxes y The Flaming Lips, además, todos ellos presentando sus respectivos nuevos discos. No es de extrañar pues que el festival batiera récords de asistencia (al final han pasado por el Vida 2017 más de 32.000 personas, según las cifras del festival) sin que por ello se notara especialmente el aumento de público en el espacio: este sigue siendo un festival tranquilo en el que ver a cabezas de cartel y grupos de clase media con absoluta comodidad, si bien es cierto que a veces se echa en falta alguna alternativa más en forma de conciertos en la misma franja horaria (en ese aspecto, la incorporación del espacio Vida Club, donde pinchamos la noche del jueves, ayudó bastante). Por todo ello el Vida afronta su quinto aniversario (del 28 de junio al 1 de julio de 2018), que de buen seguro será especial, con muy buenas perspectivas: los primeros abonos ya están a la venta y la primera confirmación es Nick Mulvey. Pero antes, un repaso a algunos de los conciertos más relevantes de esta última edición.

Parcels

Poco se imaginaban seguramente incluso los responsables de contratación del Vida que Parcels, anunciados para el festival el pasado mes de diciembre como parte de las apuestas #VidaNextBigThing, quinteto australiano afincado en Berlín, llegarían al festival en la plataforma de lanzamiento tras haber publicado una canción coescrita con nada menos que Daft Punk. Pero así fue, y su concierto en el festival sirvió no solo para que el público descubriera su elegante propuesta de baile a lo The Whitest Boy Alive (referencia ineludible cuando hablamos de ellos) sino para atisbar el futuro de la banda con esos reforzados aires disco de ‘Overnight‘ (la canción que firman junto al dúo francés) y hits como ‘Older‘ y ‘Hideout‘. Entregados y enormemente solventes pero en ningún momento excesivos encima del escenario, ahora ya solo falta que publiquen un primer disco a la altura para que el nombre de Parcels esté en boca de todo el mundo. (Aleix Ibars)

Phoenix

Por culpa de la tormenta de ayer no podemos tocar con todo nuestro escenario habitual (un gran espejo a la espalda del grupo) y lo sentimos. Pero no pasa nada mientras os tengamos a vosotros“. Y a sus canciones, debería haber añadido Thomas Mars, que explicó en los primeros compases de su concierto en el Vida 2017 que el vendaval de la tarde anterior en Vilanova i la Geltrú hizo imposible que mostraran la gira de presentación de su nuevo disco Ti Amo en todo su (nunca mejor dicho) esplendor. Pero Phoenix son un grupo tan consolidado ya y con un repertorio tan extenso que poco importó que el fondo de su escenario estuviera de luto, porque un grupo capaz de encadenar un inicio de concierto tan fulgurante como el que vivimos, con ‘Ti Amo‘ abriendo fuego y luego encadenando cuatro singles apoteósicos del calibre de ‘Entertainment’, ‘Lisztomania’, el nuevo hit ‘J-Boy’ y ‘Long Distance Call’, sencillamente puede con todo. Un inicio tan arrollador lógicamente lastró un poco el resto del concierto en cuanto a intensidad, pero sorpresas de repertorio como ‘Role Model’ de su último disco y una disposición estudiada de clásicos como ‘If I Ever Feel Better’, ‘Rome’ y ‘1901’, sumados a una interpretación como siempre magnética de Mars (todo lo que no cumple de voz en algunas canciones lo compensa con sus habituales incursiones por el público y ese desparpajo cada vez más Jarvis Cocker por el escenario) y a una fiera a la batería como es Thomas Hedlund, que podría sostener él solito todo un concierto. Pese a no contar con su espejo gigante, Phoenix sí lucieron parte de su nuevo show visual, que a través de las pantallas laterales del escenario mostraba planos cenitales de la banda con juegos de luces y formas. Y aunque la ausencia de temas nuevos clave como ‘Tuttifrutti’ y ‘Goodbye Soleil’ hizo que el repertorio en general fuera más de grandes éxitos que de presentación de nuevo disco, el paso de Phoenix por el Vida Festival 2017 no puede definirse de otra forma que triunfal. (Aleix Ibars)

Las Bistecs

El electro-disgusting de Las Bistecs se hizo oír pero bien en La Cova, escenario que las acogió tras la actuación de sus “telonerosPhoenix, y aunque un servidor desconfiaba absolutamente de la propuesta –reconozco no haber escuchado todavía el disco y que, antes de verlas en el Vida, sus temas más conocidos simplemente me remitían a la vertiente más chabacana de La Movida Madrileña–, lo que quedó claro desde el inicio de tan alocada performance fue que el dúo que conforman Alba Rihe y Carla Moreno ha logrado más entidad artística de la que seguramente pretenden, e incluso más de la que algunas bandas que quieren trascender con mensajes grandilocuentes creen que tienen. Vanagloriándose en todo momento de no saber tocar instrumentos y asegurando tener el coño tan grande como Beyoncé, las barcelonesas desmadraron a un público hambriento de carne y desenfreno al ritmo de su ya consolidado arsenal de hits, entre los que destacan ‘HDA’, ‘Señoras Bien’ y ‘Cosas Negras’, así como su entretenido repaso a la geografía española ‘Galicia’ y ‘Metro (Patillada en Català)”, su hilarante himno dedicado a las paradas de metro. La entrega del público fue tan absoluta como la sinceridad de ellas, y oye, a mí me ganaron… (Max Martí)

Devendra Banhart

Pese al instinto seductor innato que se le presupone, Devendra Banhart no lo tuvo fácil para captar la atención del público al principio de su concierto en el escenario Estrella Damm. Sin embargo, y pese a la excesiva languidez de algunas de las canciones de su último disco Ape in Pink Marble como ‘Saturday Night Live’, con la que abrió algo desganado, otras como ‘Fancy Man’ y ‘Fig in Leather’ tuvieron un traslado al directo moteado de funk y disco especialmente bueno. Más le valía remontar al estadounidense-venezolano, a quien se le nota cada vez más cómodo en nuestro territorio, ya que le acompañaban nada menos que Tim Presley (White Fence) y H. Hawkline. Revertida la situación caldeó el ambiente con hits como ‘Mi Negrita’, ‘Baby’, ‘Never Seen Such Good Things’ y ‘Carmensita’, canción que remató con una reinterpretación en castellano de ‘Sound and Vision’ de David Bowie –primer pero no último homenaje al recientemente fallecido icono de la música en esta edición del Vida Festival–, y recuperada la seducción, el público femenino tuvo a bien arrojarle hasta ropa interior para felicitarle. (Max Martí)

Real Estate

Aunque un concierto de Real Estate siempre es ideal para las primeras horas de la tarde, los de Nueva Jersey trajeron una buena dosis de elegancia y sencillez a la noche de Vilanova i la Geltrú, sobre todo en comparación con otros compañeros de jornada como The Flaming Lips. Sin recurrir a todo tipo de cohetes y bengalas, se limitaron a hipnotizarnos con su habitual magia instrumental, que tras la marcha de uno de sus miembros fundadores, Matt Mondanile –ahora centrado en su proyecto Ducktails–, quizá esta vez contó con unos acabados de guitarra eléctrica más contundentes a cargo de un Julian Lynch que estuvo espléndido, sin olvidar un exquisito Matt Kallman a las teclas. Pese a algún que otro pequeño desliz vocal, los en cierto modo frontmen Martin Courtney y Alex Bleeker también se complementaron de forma impecable entretejiendo guitarra y bajo, haciéndonos disfrutar especialmente en canciones como la introducción ‘Stained Glass’ y las melancólicas ’Serve the Dog’ y ‘Darling‘, de su nuevo disco In Mind; las ensoñadoras ‘Crime’, ‘Had to Hear‘ y ‘Horizon’ de Atlas; y una coreada ‘It’s Real’ para despedirse, momento más enérgico del concierto que sin duda compitió con algunos de los puntos álgidos del festival a cargo de bandas a las que normalmente imaginamos enmarcadas en paisajes menos soleados. (Max Martí)

The Flaming Lips

Hace tiempo que The Flaming Lips arrastran el mismo tipo de show extravagante y colorido, pero cuando un espectáculo funciona, ¿para qué cambiarlo? Wayne Coyne y los suyos fueron a lo fácil, seguro y más llamativo: tirar de vestimenta estrambótica, soltar globos y confeti por doquier y deslumbrar con un montón de leds de colores y visuales psicodélicos. El repertorio, en un segundo plano, también fue apto para todos los públicos: solo tocaron un par de temas de su nuevo álbum Oczy Mlody, ‘There Should Be Unicorns’ –en la cual Coyne literalmente se subió a un unicornio gigante– y ‘How??’, para arrojar sobre todo hits como ‘Yoshimi Battles The Pink Robots’, ’The Yeah Yeah Yeah Song’, ‘She Don’t Use Jelly’ y, por supuesto, ‘Do You Realize??’ como cierre. En definitiva, un concierto que encandiló a quienes se sienten apelados por la trayectoria de la banda pero que seguramente dejó frío a los más reacios al exceso y el ilusionismo circense, más allá, claro está, del disfrutable momento en el que versionaron el clásico ‘Space Oddity’ de David Bowie, pasaje musical en el que Coyne aprovechó para deslizarse por encima del público en el interior de la ya clásica bola transparente del grupo. (Max Martí)

La Casa Azul

Lo de La Casa Azul fue sencillamente memorable. Como colofón a las actuaciones del viernes en el escenario La Masia, el grupo liderado por Guille Milkyway extasió hasta a aquellos que solo se sabían el estribillo de la ‘La Revolución Sexual’, reservada inteligentemente para el cierre, con un show altamente divertido y bailable que desglosó buena parte de su catálogo de hits generacionales. Escoltado por su solvente banda y con una cuidadísima puesta en escena a nivel visual, el barcelonés ejerció de inmejorable director de orquesta y, guitarra eléctrica en mano, puso aquello patas arriba deleitándonos con su personal universo de pop cósmico y melodías eufóricas, en el que no faltaron canciones como la nueva ‘Podría Ser Peor’, ‘Los Chicos Hoy Saltarán A La Pista’, ‘Siempre Brilla El Sol’, ‘Cerca de Shibuya’, ‘El Momento Más Feliz’ e incluso un tema inédito que se llama como el que será su nuevo trabajo, La Gran Esfera, así como una emotiva ‘Como Un Fan’ en la que se situó solo frente al piano. Ni un respiro dio al púbico en el que, en sus propias palabras, fue su “mejor concierto”. Lo corroboramos. (Max Martí)

Rosalía y Raül Refree

El triunfo de Rosalía y Raül Refree en El Vaixell, el pequeño escenario naval oculto entre los árboles de la Masia d’en Cabanyes, era más que predecible, pero quizá no era tan fácil adivinar de entrada que sería su mejor concierto hasta la fecha, sobre todo tras la casi perfecta actuación que el tándem catalán ofreció a principios del mes pasado en el auditorio del Primavera Sound. Ante un abultadísimo número de fans y curiosos, la cantaora y el músico convencieron incluso al más escéptico desde el inicio del recital, desbordando de emoción un precioso paraje forestal en el que seguramente no se había congregado nunca tanta gente. Además del repertorio de Los Ángeles, que arrancó como de costumbre con ‘Si Tú Supieras Compañero’ e incluyó tanto el hit ‘Catalina’, con Rosalía en pie y el público con excesivas ganas de aplaudir, como algunos de los cortes más emotivos del trabajo como ‘Por Mi Puerta No Lo Pasen’, ‘Por Castigarme Tan Fuerte’ y ‘La Hija de Juan Simón’, en los que en cambio el silencio se hizo sepulcral, también hubo tiempo para versionar ‘Aunque Es de Noche’ de Enrique Morente y ‘Que Nadie Vaya a Llorar’ de Manuel Molina, temas que la de Sant Esteve Sesrovires encaró con un hilo de voz angelical y lleno de matices hasta conseguir la atmósfera perfecta para ambientar tan bello paraje en medio de la naturaleza. Tras un calurosísimo aplauso para Raül y otro extremadamente prolongado para ambos, la pareja artística del momento se despidió entre notorios agradecimientos con ‘I See A Darkness’ de Bonnie “Prince” Billy, anegando de placentera oscuridad las últimas horas de luz de la última jornada del festival. (Max Martí)

Fleet Foxes

De vuelta al directo tras seis años y actuando en el mismo escenario en el que hace solo dos triunfó su exbatería Josh Tillman aka Father John Misty, los norteamericanos Fleet Foxes desconcertaron en el primer tramo de un concierto que terminó en victoria. El emplazamiento rural del festival parecía el apropiado para la sutileza y el barroquismo de su folk pastoral rico en densidad y matices, si bien es cierto que las primeras canciones que la formación interpretó, extraídas del recién estrenado Crack-Up, no lograron hechizar del todo a un público expectante de intensidad. Quizá empezar con ‘I Am All That I Need / Arroyo Seco / Thumbprint Scar’, tríptico musical de casi siete minutos, no fue la mejor de las ideas, y tampoco ‘Cassius, –‘ acabó de embelesar. Sin embargo, el set cogió algo más de altura con algunos de los highlights del álbum, como las preciosas ’-Naiads, Cassadies’, ‘Fool’s Errand’ y, hacia el final, la camaleónica ‘Third of May / Ōdaigahara’. No obstante, fueron sin lugar a dudas los himnos de antaño los que acabaron por dar la vuelta a la velada e infundir a los jardines de la Masia d’en Cabanyes aquel aire místico, ancestral e hipnótico que la mayoría esperábamos ansiosamente. De su hit primerizo ‘Mykonos’ a las sublimes ‘He Doesn’t No Why’ y ‘White Winter Hymnal’ del debut, pasando por la enorme ‘Helplessness Blues’ y la catárquica ‘The Shrine / An Argument’ del segundo, la apasionante explosión de magia que supuso la segunda parte del repertorio nos hizo recordar porque habíamos echado tanto de menos la presencia de Robin Pecknold y los suyos a la cabeza del folk rock contemporáneo. (Max Martí)

Warpaint

Si algo se le puede achacar al Vida es que al no ser un festival especialmente enfocado a la fiesta y el jolgorio, tiende a ubicar a altas horas de la noche propuestas que en otros festivales ocuparían horas más tempranas. Ese era el temor de muchos al afrontar, por ejemplo, el concierto de Warpaint pasadas las 12 de la noche de la jornada del sábado. Un temor a la postre infundado que el cuarteto de Los Ángeles se encargó de disipar desde el primer instante que saltaron al escenario con una enérgica interpretación de ‘Heads Up‘, tema que da nombre a su álbum más reciente. Porque más allá de los ritmos pegajosos de Jenny Lee Lindberg al bajo, del carisma de Emily Kokal liderando el grupo y de canciones rotundas como ‘So Good‘, ‘Whiteout‘, ‘Love Is To Die‘ y el hit ‘New Song‘, lo que Warpaint consiguen es transmitir intensidad, imbuirnos de su sinuosa oscuridad y envolvernos en su universo sonoro. Ni siquiera un final precipitado (anunciaron que les quedaban dos canciones, pero tocaron ‘New Song‘ y se largaron) empañó un concierto rotundo. (Aleix Ibars)

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Foto. Pablo Luna Chao   Conciertos. Festivales
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