07/06/2017

Repaso a la segunda jornada del festival, con The xx, Jamie xx, Mogwai, Mac DeMarco, Run The Jewels, Whitney...

Crónicas del jueves 1 de junio.

Slim Cessna’s Auto Club

Lo que hacen los Dropkick Murphys con la tradición de la Irlanda de sus orígenes se encargan de repetirlo con el clasicismo estadounidense Slim Cessna’s Auto Club. La aceleración celta de los primeros se transforma en una decadencia folk y góspel en los segundos. Más allá, incluso, del devastado aspecto que presenta Jay Munly y que es solo equiparable a su eficacia en el banjo y a la magnífica combinación que hace sobre las tablas con el propio Slim Cessna. El sexteto deslumbró en el desmelene rítmico de la misógina ‘This is How We Do Things In The Country’ y la teatralidad espiritual de ‘Jesus Is In My Body – My Body Has Let Me Down’. Tras seis álbumes de estudio y pese a ser todavía unos desconocidos para el gran público, la banda de Colorado asume que no fue su última cita con el diablo la que cantaron en la tristemente ausente ‘Last Song About Satan’. En la provocación lírica encuentran su inspiración, y cuando inician descargas como ’32 Mouths Gonna Dry’ es inevitable someterse a su incontinente verbosidad y su fortaleza rítmica. Ojalá les queden cimas por alcanzar. (Carlos Marlasca)

Sinkane

Aunque las portadas de sus discos (incluida la del último, Life & Livin’ It) apunten hacia un proyecto estrictamente personal, Sinkane se terminó destapando como una de las bandas más multitudinarias sobre el escenario de esta edición del festival. Hasta siete músicos rodean a Ahmed Gallab en vivo, algo que habla de la exuberancia y riqueza rítmica de su propuesta. Más de la mitad de ellos aportan voces, prueba de que Gallab tiene buen ojo para los subalternos: él mismo ya lo fue en of Montreal o Yeasayer. Ahora lidera un combo festivo que concibe la música como un ente global, que tan pronto puede sonar plenamente occidental como traer el Sáhara o el Caribe hasta cualquier parte del mundo. Fusión bien entendida y hedonismo nada obvio: canciones como ‘U’Huh‘ o ‘Telephone‘, bastante más contundentes en directo que en estudio, no te dan lo que esperas, sino lo que todavía no sabes que quieres. (Víctor Trapero)

Whitney

El mismo slot que a otros, como a Triángulo de Amor Bizarro, pareció cortarles las alas, vino como anillo al dedo a Whitney y su pop vintage sumido en un atardecer infinito. Su único álbum hasta la fecha, Light Upon the Lake, está a punto de cumplir su primer año de vida, pero ya suena como si llevara toda la vida poniendo banda sonora a estas semanas en las que se funden la primavera y el verano. En directo sabe a clásico, sobre todo por la solvente y fluida interpretación de Julien Ehrlich (vocalista, batería y encargado de presentar todos los temas), Max Kakacek y compañía. Tan cómodos se les ve con su escaso repertorio (aumentado con una versión del ‘Magnet‘ de NRBQ), que casi da rabia: dan ganas de verles meterse más a menudo en líos y retos, como esa breve jam en la que les acompañó Mac DeMarco. Futuro dorado con un ojo siempre en el retrovisor. (Víctor Trapero)

Whitney

Whitney

Mogwai (#UnexpectedPrimavera)

Aunque en otras circunstancias Mogwai podrían haber salido perdedores de cualquier medio solape, el run-run que se había generado en los días anteriores sobre su aparición sorpresa -la segunda dentro del #UnexpectedPrimavera– lo convertía automáticamente en uno de los conciertos más esperados del viernes. Y no fuimos los únicos: la cola para cruzar el puente hacia el escenario Bacardi Live (en Primavera Bits) alcanzaba para ir y volver de la placa solar. Mientras cruzábamos el puente nos iban llegando las primeras notas del Every Country’s Sun, el nuevo disco de los escoceses, que presentaban de forma íntegra y en exclusiva en este concierto. #Unexpected para nosotros, lo bonito de ir a última hora y con las manos vacías. Lejos de ser los Mogwai punzantes e intensos que hemos tenido otras veces, el concierto navegó -en su mayor parte- por paisajes etéreos y contemplativos. Siempre más cerca de lo bello que de lo bestia. Si la intención del disco es acercarse a la banda sonora, lo consiguió: con la mirada fijada en las chimeneas de Sant Adrià, la humareda blanca mezclándose con el cielo dorado, la brisa húmeda y el olor a petróleo salado del puerto, llegamos a momentos de épica contenida. Acabamos con una sonrisa en los labios, aunque si nos hubieran regalado un final lleno de nervio con algún clásico del Young Team lo hubiéramos agradecido, y hubiéramos tardado un poco más en volver a la realidad tras girar la cabeza y vernos rodeados de camareros forzudos sirviendo mojitos dentro de un decorado de Port Aventura. (Francesc Massip)

Sampha

Si hay un artista que realmente brilló en esta edición del Primavera Sound fue Sampha. Tanto si le acompañaba un sencillo arpegio de piano como una intensa base electrónica, como si interpretaba una pieza más emotiva como otra más dinámica, el cantautor y productor británico logró deslumbrar en cada una de las canciones de su debut Process, dejándose la piel y el alma en ellas. Muestra de ello eran los infinitos momentos en los que cerraba los ojos y se dejaba llevar por la música mientras bailaba. Los últimos rayos de sol vestían el escenario de Ray Ban y Sampha lo llenaba de pura emoción y honestidad, de un soul a caballo entre la electrónica y el pop y de una energía positiva y desbordante. Una atmósfera que parecía recoger la media luna que encuadraba al cantautor a sus espaldas, iluminando el escenario de colores más intensos a medida que él mostraba más pasión, como en canciones como ‘Blood on Me’ o ‘Reverse Faults’. Pero la estrella del repertorio apareció en el cierra: la delicia de ‘(No One Knows Me) Like The Piano’. Nos dejó sin aliento y con ganas de más. (Raquel Pagès)

Sampha

Sampha

Mac DeMarco

Que Mac DeMarco es un verdadero gamberro y un auténtico showman no es ninguna novedad. Y la verdad es que esa actitud encima del escenario –y, seguramente, también en su vida privada– lo ha llevado a ofrecer conciertos inolvidables, como el de hace dos años en el Primavera Sound 2015. Pero, para esta ocasión, la sensación fue algo distinta. Con un nuevo disco bajo el brazo, This Old Dog, el repertorio quedó dividido entre las canciones de este nuevo trabajo y aquellas de sus anteriores discos. Y he aquí la gran diferencia. La dosis de gamberrismo estuvo a la misma altura de otras veces –con DeMarco besándose con el teclista, haciendo interludios absurdos, tocando con un batería totalmente desnudo–, pero las nuevas canciones no parecían acabar de encender al público, quien solamente vibraba con eternos hits como ‘Salad Days’ o ‘Freaking Out The Neighborhood’. Este equilibrio no encontrado fue lo que hizo que el estrambótico redoble final del concierto, con Mac subido a un amplificador en calzoncillos y quemándose los pelos del cuerpo con un mechero, resultara algo innecesario. Más que nada teniendo en cuenta que la dosis ‘musical’ había flaqueado en ciertos momentos. Pero, eso sí, más allá de cualquier pega, es verdaderamente imposible que un directo de Mac DeMarco deje indiferente. Y este, cómo no, no fue una excepción. (Raquel Pagès)

Mac DeMarco

Mac DeMarco

Fufanu

No les sentó del todo bien a Fufanu abandonar el techno denso y oscuro de sus inicios. Mucho menos en directo, y eso que las expectativas eran altas con su segundo trabajo. Si bien Sports (2017) conserva en su producción algo de los Bauhaus que el trío islandés persiguió con descaro tiempo atrás, en vivo acabó convertido en un experimento sin tensión y con arreglos más horteras que un italiano en Marina d’Or. Si bien la competencia era alta (Mac DeMarco vacilaba para las masas en el escenario Mango a la misma hora), ellos mismo fueron vaciando el escenario Adidas con una puesta en escena escueta (sólo el nombre de la banda en una lona al fondo) y espasmódica (hablamos de su frontman, y de la idea que Ian Curtis sólo hubo uno), guindada con un sonido que estremeció en más de una ocasión: sin graves también hay paraíso. (Yeray S. Iborra)

Arab Strap

Sólo hubo dos personas en esta edición del Primavera Sound capaces de beberse de un sorbo una cerveza: Jason Williamson (Sleaford Mods) y Aidan Moffat (Arab Strap). Aunque de los dos, sólo uno lo hizo por partida doble (tal vez triple). Ese fue Moffat; escocés, claro. Había mucho que celebrar: la vuelta a los escenarios de la banda de sadcore y post rock no pudo tener mejor acogida en el escenario Ray Ban. Con manifiestas ganas (primera visita a nuestro país desde su reunión), sólo el ímpetu de las bases pregrabadas se comió por momentos parte de los paisajes que los escoceses son capaces de construir, y que van desde el dance hasta pop. El culmen a su fiesta de la emoción contenida y las atmósferas densas la puso una ‘The First Big Weekend’ que no parece cumplir años más que para agrandar su efectividad. (Yeray S. Iborra)

The xx

Es probable que fuera durante la elaboración de In Colour de Jamie xx cuando The xx dejó de ser The xx y se transformó en un luminoso organismo que se mueve bajo los latidos que diseña el propio Jamie. La sensación de su dominio es absoluta, aunque sus compañeros, lejos de mantener un papel secundario, completan la vitalidad sentimental de ese maravilloso cuerpo. ‘Shelter’ fue una de las mejores muestras sobre la realidad en la que ahora se mueven los británicos, una introducción antológica a golpe de beats y agudos sintéticos y la suave entrada vocal de Romy. No por casualidad precedió a ‘Loud Places’, que se mantiene como una de las mejores canciones de los últimos años. La abrumadora exhibición empezó con el ‘Do you Feel It?’ de Alessi Brothers hasta el inicio de ‘Say Something Loving’ y una primera vuelta al pasado de ‘Crystalized’ e ‘Islands’. Romy Madley y Oliver Slim se reivindicaron en el tramo más suave de ‘Sunset’, la inusual ‘Replica‘ (antológica en ambas la cantante) y ‘Performance’, y volvieron a lucir como trío en una ‘Infinity’ cuya subida nos depositó en las nubes. Reinaron en la noche señalada para ellos, estremecieron a todos los que vimos algo único y escribieron una de las páginas más maravillosas que se recordarán en el festival. (Carlos Marlasca)

The xx

The xx

Run the Jewels

El dúo de hip hop formado por El-P y Killer Mike logró lo que muchos ansiar: volver totalmente loco al público que se encontraba en la explanada de Mordor. Y es que desde que iniciaron su concierto, con su particular entrada al ritmo de ‘We Are the Champions’ de Queen y su posterior y reciente hit ‘Talk to Me’, Run the Jewels convirtieron la noche del viernes en toda una fiesta hasta el punto de llegar a comerse la electricidad del Fòrum –literalmente: el sonido se fue durante unos minutos–. Este traspiés, sin embargo, no hizo mella en la ejecución del perfecto y carismático tándem. Verdaderos himnos como ‘Lie Cheat, Steal’, su actitud totalmente activa en el escenario, los graciosos bailes de ambos y sus ganas de interactuar con los asistentes hicieron de el concierto toda una bomba de energía que, obviamente, fue recibida por el público con los brazos bien abiertos, convirtiéndolos en una de las performances de la noche. (Raquel Pagès)

Run The Jewels

Run The Jewels

Jamie xx

Así cerró su espectacular sesión Jamie xx en el #PrimaveraSound 2017: ‘Gosh’ + ‘Nikes’ de Frank Ocean 😢

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Hubo un momento durante el concierto de The xx, justo cuando antes del bis se empalmaron ‘Shelter‘ en su versión más club y ‘Loud Places‘ y el grupo desapareció del escenario sin que la música dejara de sonar, en el que pareció que la sesión de Jamie xx ya había arrancado. Más de uno pensó que había habido un cambio de última hora en los horarios difundidos. No fue así y la actuación de Run The Jewels hizo de separador, pero el set del londinense acabó siendo un perfecto epílogo para el mágico directo del trío y casi un acto de justicia: si Romy y Oliver habían tenido su momento de gloria un rato antes (en ‘Performance‘ y ‘Fiction‘ respectivamente), el maquinitas del grupo también lo merecía. Le llegó, ya lo sabemos, un poco de rebote, tras la espantada de un Frank Ocean que quizás no estuvo presente en cuerpo, pero sí en alma: Jamie abrió su paso por esta edición del festival haciendo sonar ‘White Ferrari‘ y lo cerró fusionando su ‘Gosh‘ con ‘Nikes‘. Entre medias, la enésima lección a los platos del hiperactivo Smith, profundo conocedor del legado electrónico de las últimas décadas (preparó toda una ensalada de disco, dancehall, funk, house y techno bajo la bola de espejos que presidía el escenario) y experto a la hora de manejar la tensión: la genera, la hace crecer, la volatiliza; la genera, la hace crecer, la volatiza… Una sucesión de picos y valles (o un balancín, aprovechando que ‘SeeSaw‘ estuvo entre los highlights) para disfrutar tanto con los pies como con las orejas. (Víctor Trapero)

Jamie xx

Jamie xx

Front 242

Las personas se hacen mayores, y las bandas con ellas. Los hay que se tiñen el pelo para disimular el paso del tiempo, que cambian de vestuario. Los hay que incluso empiezan a decir “molón”. No es el caso de Front 242 que, para bien o para mal, siguen creyendo en su verdad sobre el escenario: bases pesadas pero nítidas y actitud de comerse el mundo (todo lo que eso pueda hacerse vestido de látex en 2017). La banda belga demostró movimiento sobre el escenario y nos regaló a los pocos asistentes –Jamie xx pinchando a la vez– unos audiovisuales algo accesorios, y que se quedaron por desgracia en su época de esplendor, allá por principios de los noventa: mujeres cosificadas, látigo y acero. El resto, todo en orden pero sin sobresalir: ni rozaron el momento revival que protagonizó alguna edición atrás Underworld y su alegato por la música de baile atemporal. (Yeray S. Iborra)

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Foto. Pablo Luna Chao y Jordi A. Sintes   Conciertos. Festivales
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