25/04/2017

Crónica del primer concierto de presentación de Zona Temporalmente Autónoma, en Barcelona.

En su más reciente EP, el colectivo de trap anteriormente conocido como PXXR GVNG y ahora renombrado como Los Santos incide en una idea a lo largo de varias canciones: reivindicarse como los “papás” del trap en España. Sea legítima o no la afirmación, responde a esa situación tan habitual en el mundo artístico que básicamente puede resumirse con la expresión “perder el tren”. Puede que en la escena hiperveloz de la actualidad, dos años de silencio hayan hecho que Los Santos pierdan unos cuantos trenes en la escena trap española, y que por eso se vean en la obligación de reivindicar ellos mismos su propio legado.

Lo mismo podría achacarse a Los Planetas, pero en proporciones mucho mayores. Ellos forman parte del ecosistema musical analógico, en el que dos años entre disco y disco eran aceptables y no hacía faltar sacar un teaser, un videoclip, una foto en Instagram, una polémica o un featuring cada semana. Los Planetas podrían hacer lo mismo que Los Santos, reivindicar su vastísimo legado, y en su caso tendrían más razón que un santo. Pero no les hace falta: ellos se pasan siete años entre un disco y otro, y cuando vuelven solo necesitan servirse de un puñado de conciertos apoteósicos como el que dieron el pasado viernes en la sala Apolo de Barcelona para dejar claro que lo suyo es otra cosa. Que, parafraseando a Los Santos, ellos son los “papás” del indie en España.

La sensación que uno tiene, viendo a Los Planetas de 2017, es la de estar ante un grupo en paz consigo mismo. A nivel de dinámica interna es obvio que la historia es distinta, y seguro que hay millones de motivos que nunca sabremos y que explican su fugaz paso por El Segell del Primavera, con ese EP Dobles Fatigas en 2015 del que no han rescatado nada para su flamante Zona Temporalmente Autónoma, y en definitiva esos siete años de lapso entre que el solvente pero algo irregular Una ópera egipcia viera la luz hasta este inspirado retorno. Pero, repertorio en mano, Los Planetas parecen tanto reconciliados con su pasado más lejano y evidente (no escatiman en los bises, enlazando ‘Un buen día‘ y ‘Pesadilla en el parque de atracciones’ e incluso ‘Segundo premio’ –tres temas que, literalmente, hicieron temblar la sala–, aunque también recuperan ‘Rey sombra’, ‘José y yo’ y ‘Corrientes circulares en el tiempo’) como con el reciente (portentosas ‘Señora de las alturas’ y ‘Ya no me asomo a la reja’ disparadas en el primer tramo del concierto creando ya el primer clímax de emoción desbordada), y por supuesto con un presente que abordaron ampliamente, si bien descontextualizando el relato narrativo del nuevo disco (las distintas fases y estados de ánimo de una relación) pero tratándose como se merece nuevas joyas pop como ‘Hierra y níquel’, ‘Porque me lo digas tú’ y la preciosa ‘Amanecer’, amén de expandiendo en directo la intensa ‘Gitana’ y elevando a categoría de nuevos hits a ‘Espíritu Olímpico’ y la sorprendente ‘Ijtihad’, con un estribillo que podría haber entrado en su primer disco.

Yo no tengo la culpa… #losplanetas

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Hasta la dosificación de sus apariciones en directo –sea por los motivos que sea– les ha salido bien: gracias a ello el público afronta cada cita como si fuera un acontecimiento irrepetible (y más si es en una sala con la solera de Apolo; lástima del abusivo precio de 39€), y J y compañía incluso parecen disfrutar con repertorios generosos de más de 20 canciones que celebran todo su legado. A eso le sumas el inevitable karaoke colectivo, sea en ‘Santos que yo te pinte‘, en ‘Alegrías del incendio‘ o en ‘David y Claudia‘, y el resultado no puede ser otro que el de la comunión colectiva.

Lejos quedan ya aquellos conciertos de hace precisamente siete años en los que apenas había vida más atrás de La Leyenda del Espacio, o ese repaso desganado a Una semana en el motor de un autobús en el Primavera Sound 2013. Los Planetas de ahora son los que sacan a Gaizka Mendieta a tocar la guitarra durante ‘Un buen díaen el FIB 2015 (por cierto, dice que todavía no sabe cuál fue el gol tan realmente increíble), o los que saldaron una enorme deuda con nosotros hace justamente dos años en la misma sala Apolo, con un concierto que en esencia fue calcado a este: una celebración extensa y entregada de todas las caras de un grupo que gracias a un disco como Zona Temporalmente Autónoma y a muestras de genialidad absoluta como ‘Islamabad’ (ya lo dijimos cuando vio la luz, la mejor canción de Los Planetas en años) se sigue manteniendo en lo más alto sin que nadie les tosa.

Fue ‘Islamabad’, que según cuenta la crónica de El Periódico inicialmente tenía que haber abierto el concierto pero a última hora se trasladó al primer bis, la que nos dio la imagen de la noche. La relectura de Los Planetas de ‘Ready pa morir’ de Yung Beef (de, sí, el colectivo de trap anteriormente conocido como PXXR GVNG y ahora renombrado como Los Santos) ya se ha colocado entre lo más selecto de la discografía planetaria, con su mezcla de psicodelia espacial, visiones teológicas opuestas, crítica social y redención personal. Canuto en mano, Yung Beef apareció en el escenario para cantar en una canción en la que no canta, motivo por el cual su primera intervención, en mitad del tema y sin filtro de voz alguno, fue torpe, desafinado y a destiempo. Cuando la canción se encaminaba al desastre, J retomó el rumbo para construir el crescendo final que hizo que toda la sala acabara entonando, esta vez sí junto al trapero, lo de “Me estoy cayendo p’arriba”.

Soy una estrella del trap, bitch”, proclamó Yung Beef entre las olas de distorsión finales. Pero las verdaderas estrellas, ya se sabe, hablan en el campo.

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