19/03/2017

Crónica de uno de sus siete conciertos en la mítica sala londinense con motivo de la presentación de I See You.

Tendemos a glorificar cualquier acontecimiento musical que provenga del Reino Unido, debido a su vasta cultura en este campo y su incesante producción de nuevos valores para la industria global. Pero al final no somos tan distintos, y si no que se lo digan a la pobre Mica Levi (antes conocida como Micachu and the Shapes), cuyo regalo de telonear a The xx en una de sus siete noches en el mítico O2 Academy Brixton de Londres resultó ser un caramelo envenenado más que otra cosa. La talentosísima compositora, que en los últimos años ha firmado dos aclamadas bandas sonoras para Jackie y Under The Skin, se plantó en el escenario con la London Contemporary Orchestra, en lo que acabó derivando en una de las faltas de respeto más grandes que quien escribe esto ha vivido en un concierto en cualquier parte del planeta. Cierto es que el riesgo era alto –sacar una orquesta, por muy moderna que sea (sus miembros van con chupas de cuero y bómbers), del circuito clásico es siempre difícil–, pero la indiferencia general de un público que no paró de hablar durante todo el concierto e incluso en ocasiones ni aplaudía al terminar las canciones hizo que la sola permanencia de Levi y sus músicos en el escenario acabara resultando estoica. No se lo merecían para nada, ni el público merecía la sonrisa final –de alivio, seguramente– de Levi al despedirse.

About last night. #thexx #iseeyou #london

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Dice mucho, en cualquier caso, del estatus que han alcanzado The xx, en todo el mundo pero obviamente con todavía más fuerza en su Inglaterra natal: son, simple y llanamente, un grupo de masas. Las 35.000 entradas para estas siete noches en el O2 Academy Brixton se vendieron en cuestión de minutos, y quién sabe cuántos más podrían haber llenado sin pestañear. Además, lo vistieron todo de festival, organizando además after-parties, proyecciones, eventos benéficos y charlas en el barrio. Cierto es, además, que el disco que iban a presentar lo vale: I See You es una celebración vital de un par de años difíciles para Romy Madley Croft, Oliver Sim y Jamie Smith como grupo, en los que se han distanciado y reencontrado para acabar firmando su disco más colorista y extático, el que les permitirá escaparse de su propia sombra.

Es esa transición, la de los The xx del debut hasta los The xx actuales, la que el trío londinense parece haber querido plasmar en su milimetrado espectáculo escénico, que contó un setlist calcado a lo largo de las sietes noches (salvo las excepciones en forma de colaboración con Robyn para cantar ‘With Every Heartbeat’, Jehnny Beth de Savages en ‘Infinity‘ y Florence Welch para el remix de ‘You’ve Got The Love’, cada una en días distintos). Arrancando con una epiquísima ‘Say Something Loving’ cuya frase titular fue coreada al unísono por el público, y desgranando ya de buenas a primeras dos hits pretéritos como ‘Crystalised’ e ‘Islands’ que desataron la euforia general, el primer tramo del concierto fue algo así como una toma de contacto, ideal para mostrar el espectáculo escénico (que consistía en cinco enormes paneles reflectantes –a imagen y semejanza de la portada de su último disco– al fondo del escenario que, cuando se giraban, se convertían en columnas luminosas) y para reivindicar de dónde viene el trío.

Una ‘Basic Space’ cantada a capela dio paso al momento más emotivo del concierto, en el que Romy interpretó su ‘Performance’. A priori la menos intensa del trío central de I See You (al lado de ‘Brave For You’ dedicada a sus padres fallecidos, y de ‘Replica’ en la que Oliver se enfrenta a sus demonios), en directo se eleva por la sobriedad del momento, con Romy abordando el tema completamente en solitario únicamente acompañada de su guitarra y su quebradiza voz. Con el escenario a oscuras y un foco de luz apuntándole, cuando canta lo de “I’ll put on a performance / I’ll put on a show / It is a performance” resulta difícil no emocionarse. Y al final Oliver vuelve al escenario y le da el ya tradicional beso. Como en el disco, ‘Brave For You’ –que tocan inmediatamente después– adquiere un tono poderoso y casi optimista gracias a la producción de Jamie, también con todo el protagonismo para Romy y una nueva aproximación a la épica de estadio –un fantasma que sobrevuela casi todo el concierto–, mientras que duele la ausencia de ‘Replica’, la única canción del nuevo disco que, inexplicablemente, se queda fuera del repertorio.

Hubiéramos preferido mil veces la sinuosa ‘Replica’ a una ‘Infinity’ que sonó un poco a trámite justo antes de la aclamada ‘VCR’ y del punto de inflexión del concierto, que empezó con ‘I Dare You’ y ese prodigioso estribillo repleto de luz. Con el estallido literal de luz en el escenario los The xx introspectivos del pasado daban paso a los nuevos de The xx, que comandados por un Jamie xx pletórico en su trono, por una Romy cada vez más liberada y segura de sí misma, y con un Oliver ejerciendo de líder a todas luces, se reivindican como un grupo versátil y vivo en contraposición con la introspección contenida de sus inicios. De repente los espejos se convirtieron en luces de colores, y para el arranque de la portentosa ‘Dangerous’, Jamie ya tomó los mandos al completo –y se erigió en protagonista gracias a un enorme espejo inclinado encima de él, que permitía ver todo su conjunto de teclados, sintetizadores y percusiones– en una recta final apoteósica que incluyó un mash-up de su ‘Chained’ con el clásico de UK garage ‘Sweet Like Chocolate’ de Shanks & Bigfoot (a nivel instrumental funcionaba de maravilla, aunque los tonos de voz de Romy y Oliver no fueran del todo exactos), la tormenta desatada por ‘A Violent Noise’ (que todavía puede ir a más y no me extrañaría que así fuera durante el desarrollo de la gira), y de un trío final demoledor formado por ‘Fiction’ (con Jamie a las percusiones), que enlazaron con la relectura de ‘Shelter’ en clave electrónica, que a su vez desembocó en nada menos que ‘Loud Places’, con un indescriptible juego de luces en el escenario recreando la portada de In Colour y la canción ya convertida, curiosamente, en el gran himno de The xx (pese a formar parte del disco de Jamie).

Colores y móviles durante ‘Loud Places’ en el concierto de The xx anoche 🌈

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La catarsis de Jamie xx no terminó allí, ya que fue él quien trazó el puente entre el final del concierto y el principio del bis, con una larga introducción que se acabó convirtiendo en el sample de ‘On Hold’ para delirio general, y que junto a la eterna ‘Intro’ y a la emotiva ‘Angels’ –pasada por un filtro de percusiones épicas cortesía del de siempre– culminó un espectáculo estudiadísimo y pensado claramente de menos a más, con todavía algún que otro desajuste instrumental e interpretativo –The xx nunca han sido, ni probablemente sean, el grupo con mejor directo del mundo– pero que sin duda iguala en el escenario el salto adelante logrado en I See You.

Con emoción, recordando sus inicios en el barrio de Brixton (los tres miembros de The xx crecieron en el sur de Londres, y en esa sala vieron sus primeros conciertos) y especialmente un concierto años atrás con precisamente Micachu and the Shapes (“fue un éxito: vinieron todos nuestros amigos; los 11”, explicó Oliver entre risas), The xx cerraron con esta histórica puesta en escena de siete noches un círculo que en menos de diez años les ha visto pasar de ser una rareza difícil de etiquetar a uno de los grupos más grandes del mundo. Y la sensación generalizada es que esto solo acaba de empezar.

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