26/02/2017

Entrevista con el grupo británico, que este lunes actúa en Barcelona para presentar su fascinante segundo disco.

Aunque haya pasado algo más desapercibido de lo que debería, el tiempo será el mejor aliado de How To Be A Human Being, el segundo disco del cuarteto británico Glass Animals. Después de aquel fantasioso debut Zaba que surgió como de la nada en 2014 siguiendo la estela de esos Alt-J que tanto nos habían fascinado, el grupo liderado por Dave Bayley vivió lo que todo grupo debutante sueña con vivir durante el siguiente año y medio: una escalada gradual y sostenida de popularidad, un sorprendente éxito más allá de su Reino Unido natal que les llevó a las listas de ventas de Estados Unidos y Australia, y especialmente una gira interminable que no solo les sirvió para avivar la llama de su creciente base de fans sino que también les formó como grupo, les hizo crecer y, literalmente, les proporcionó el material del que surgiría su segundo disco, How To Be A Human Being.

Porque este es un disco especial: las 11 canciones que lo componen están protagonizadas por distintos personajes que a su vez surgieron de personas reales que los miembros del grupo conocieron durante la gira. Especialmente Bayley, que en muchos casos grababa las conversaciones de esas personas que, aún siendo desconocidos, muchas veces le explicaban cosas que no habían contado a nadie más. Imaginándose cómo serían sus vidas y añadiéndole un toque de ficción y de experiencias personales, esos personajes fueron tomando forma hasta convertirse en los 11 que habitan en How To Be A Human Being, que aparecen en su portada y que prometen alargar la vida del disco ya sea a través de videoclips en los que aparecen dichos personajes o del proyecto que el grupo está desarrollando actualmente, que consiste en crear una página web para cada canción y personaje (las tres primeras ya están online). Con esta historia de fondo y un sonido mucho más robusto y expansivo, con mayor presencia de la electrónica, de las melodías r&b de corte americano y de las bases percusivas marca de la casa, Glass Animals están listos para rubricar todo lo que su primer álbum apuntaba.

El próximo mes de junio actuarán en el Primavera Sound 2017, pero mañana mismo, lunes 27 de febrero, darán un concierto especial en la sala Apolo de Barcelona, anunciado hace solo un par de semanas. Aprovechamos esta visita para hablar con el bajista Edmund Irwin-Singer, que nos da interesantes claves del universo que han construido Glass Animals con How To Be A Human Being.

Ya han pasado unos meses desde que salió vuestro segundo disco. Dado que habéis dicho que el proceso de composición y grabación fue muy rápido, ¿cómo ha crecido para vosotros en estos meses?
EDMUND IRWIN-SINGER: Estos meses nos han dado una nueva perspectiva sobre el disco, es cierto. Especialmente gracias al directo, en el que los temas cambian y crecen y acaban adoptando una vida propia. Es un disco bastante diferente al anterior, pero nos hemos adaptado bien a él.

Uno de los factores especiales es que cada canción explica una historia sobre un personaje distinto, es como un disco conceptual. ¿Cuándo supisteis que queríais hacer un disco así?
Creo que desde el principio supimos que queríamos escribir las canciones de esta manera. Por eso Dave empezó a grabar las conversaciones con la gente que se iba encontrando durante la gira, y las íbamos comentando entre nosotros. No diría que se trata de un disco conceptual, pero sí que hemos intentado que todas las canciones encajen en un mismo álbum, que haya una unidad global del mismo. Pero al fin y al cabo es una colección de historias que surgen del hecho de haber viajado mucho y de haber conocido a tipos de personas muy diferentes. Y de haber escuchado historias rarísimas, claro (risas).

¿Así que los personajes del disco son personas reales?
Sí, podríamos decir que sí. Es una mezcla, en realidad, entre historias de gente real que hemos conocido, con algunos elementos de ficción y también cosas sobre nosotros mismos. Pero la base son personas reales.

Musicalmente se nota que es mucho más directo y poderoso que el anterior. ¿Este sonido es resultado de la extensa gira que hicisteis presentando el primero?
Sí, en gran parte sí, esa gira nos cambió por completo. Cuando estábamos grabando el primer disco no teníamos ni idea de cómo lo íbamos a tocar en directo, simplemente queríamos hacer un buen disco. Y nos llevó un tiempo encontrar la manera de trasladarlo al escenario, pero después de tantos conciertos fuimos descubriendo la dirección hacia la que queríamos ir. Y eso se ha plasmado en este segundo álbum.

Pero es cierto que la esencia de vuestras canciones, esos beats de aire tribal con melodías r&b, sigue siendo la misma. ¿Cómo llegasteis a este sonido tan especial ya con un primer disco?
Fue totalmente natural e inconsciente. Creo que fue resultado de la música con la que crecimos, la música que nos gustaba, y nuestra propia interpretación a la hora de componerla. No fue un sonido que buscamos de forma racional, sino que surgió y ya está.

En este disco hay muchos más detalles que en el primero, sonidos tan distintos como flautas, sintetizadores y multitud de samples. ¿Dónde ponéis el límite a la hora de añadir elementos?
Bueno, tuvimos la suerte de grabar en un estudio maravilloso llamado The Church, en el que podíamos samplear y probar todas las cosas que quisiéramos, así que nos dedicamos a experimentar tanto como pudimos. El límite lo pone nuestra propia intuición, piensa que en el disco final acabas escuchando como un 5% de todo lo que grabamos así que descartamos bastantes cosas (risas).

En ese sentido, Dave también ha producido el disco. ¿Le resulta difícil ejercer tanto de artista como de productor, mantener esa distancia con las canciones?
Él es muy bueno siendo objetivo y es muy crítico con su propio trabajo. Tiene que ser raro, realmente, yo no sé si podría grabar algo e inmediatamente tener que escucharlo y valorarlo como si no lo hubiera grabado yo. Pero él es muy bueno en esto, sabe exactamente lo que busca en cada momento y siempre juega el papel que le toca en cada momento.

Con historias tan definidas basadas en personajes, ¿desarrollasteis cada canción después de tener la letra escrita?
No todas, algunas sí y algunas no. Pero sí que teníamos siempre clara la idea del personaje que sería, lo conocíamos e intentábamos adaptar el sonido a cada protagonista. Quizá la letra no estaba terminada, pero sí que trabajábamos sobre ideas definidas.

En ese sentido estáis creando una web especial para cada canción y su propio personaje, algo que me parece realmente interesante para ir más allá de un simple disco. ¿Tenéis planes de expandir este universo que habéis creado?
¡Muchísimos! La verdad es que tenemos muchas ideas al respecto, y que las hagamos o no solo depende del dinero que tengamos disponible para ello (risas). Dave hizo una descripción detalladísima de cada uno de los personajes del disco, porque tuvimos que desarrollarlos para la portada del disco (donde aparecen todos), los videoclips que hemos publicado, y esas webs que decías. Para nosotros es una manera de compartir este universo que hemos creado. En los años 60, 70 y 80 un disco era su portada, el libro, el vinilo… ahora es un streaming en una pantalla. Queremos buscar nuevas maneras de expandir este mundo alrededor del disco.

¿Qué habéis aprendido desarrollando estos personajes para el disco?
Creo que todos hemos cambiado un poco haciendo este disco. Dave se ha abierto sobre aspectos de su vida que hasta ahora no había tratado, estoy muy orgulloso de él en ese sentido. Como te decía antes, también hay un poco de nosotros en las historias.

Tiene que ser difícil trasladar todos los sonidos del disco al directo. ¿Cómo ha evolucionado vuestra manera de afrontar el directo desde el primer disco?
Cuando empezamos teníamos tan poca experiencia en el escenario y estábamos tan nerviosos que durante un tiempo fuimos a tocar a noches de micro abierto en Oxford con nombres falsos. Ahora, algunos años después, veo a Dave en el escenario y es una pasada, la seguridad que ha ganado y todo lo que transmite. Es muy emocionante. Tenemos una política de directo bastante agresiva, en el sentido de que no queremos que suene nada que no podamos tocar nosotros. No queremos usar la tecnología sino que queremos que lo que suene sea vivo y orgánico. Eso nos complica las cosas, sí, y hay que entender que es muy difícil que suene como el disco, pero para nosotros es muy importante tener el control de todo lo que está sucediendo. Y creo que el público también lo valora.

Habéis cosechado casi más éxito en Estados Unidos que en vuestra Inglaterra natal. El mercado estadounidense es tradicionalmente muy difícil para bandas británicas, ¿creéis que hay algo en vuestro sonido que os acerca más al público de allí?
Es una buena pregunta, sí que ha sucedido así pero es muy difícil saber los motivos por los que ha pasado. Es cierto que nos encanta la música norteamericana, y que siempre ha sido una base importante para nuestro sonido, pero no puedo decirte cuál es la clave de lo que ha sucedido porque no lo sé. Ha sido alucinante.

¿Os sorprendió el éxito en general del primer disco? Vendisteis medio millón de copias, y eso que tampoco es que sea un disco muy inmediato, es más un viaje…
Fue sorprendente, sí, especialmente porque empezamos de forma muy tímida, desde nuestras habitaciones. Cuando empezamos, no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo. Simplemente hicimos el disco que queríamos, y una vez lo publicamos, la gente lo fue haciendo suyo de forma muy gradual. Creo que la clave fue que las canciones se sostenían muy bien por sí solas, y eso nos ayudó a llegar a más gente.

Y para el próximo disco, ¿seguiréis grabando conversaciones para crear nuevos personajes?
No creo que sigamos el mismo proceso con el siguiente disco. O, quién sabe, ¡quizá grabemos las entrevistas con periodistas! (risas)

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