08/02/2017

Indie pop maduro y reivindicativo de la mano de un británico de solo 18 años. La pujante revelación actúa mañana (con Blossoms) en la sala Razzmatazz de Barcelona.

El talento joven cada vez florece más deprisa, pero eso no quita que lo de Declan McKenna nos deje anonadados. Apenas acaba de cumplir la mayoría de edad, pero pocos lo adivinarían escuchando cualquiera de las canciones que ha publicado hasta la fecha. Y no solo por la personalidad de su voz entre grave y arenosa o la frescura melódica de sus composiciones indie rock, que también; tampoco sus dotes como letrista encajan en lo que cabría esperar de una mente de dieciocho años, algo que a la vez nos confirma que la tiene en su sitio y bastante bien amueblada. Si no me creen fíjense en la letra del que fue su primer gran éxito, ‘Brazil‘, un tema autoeditado que reflexiona sobre la celebración de la Copa del Mundo de la FIFA en el país que le da título, la corrupción que se generó a su alrededor y cómo se hizo de espaldas a la situación de pobreza del país. Más adelante hablaremos de sus letras…

Británico de nacimiento, aparcó temporalmente sus estudios en literatura, filosofía y sociología para dedicarse plenamente a la música tras ganar nada menos que el concurso de talento emergente que celebró Glastonbury en 2015, motivo por el cual no fueron pocos (hasta cuarenta) los sellos que le ofrecieron un contrato, siendo finalmente Q Prime, casa de los también ingleses Foals, el que tuvo la suerte de poderle incorporar finalmente a su roster. Después de participar en múltiples festivales y realizar conciertos por todo el Reino Unido, autoeditaría esta vez ‘Paracetamol‘, un segundo single en el que también mete el dedo en la llaga en algo de lo que muy pocos quieren hablar: la infrarepresentación de los adolescentes transgénero en nuestros medios de comunicación. No menos mordaces se presentan líricamente sus temas ‘Bethlehem‘, en el que entre guitarras de pop afilado condena la religión por potenciar el odio y las guerras, y la espídica y electrizante ‘Isombard‘, sobre cómo a menudo el periodismo justifica la brutalidad policial y la xenofobia.

Enamorado desde niño de Jeff Buckley, David Bowie y Nina Simone, y fan por igual de artistas y bandas como St Vincent, TV On The Radio y Sufjan Stevens, las canciones de McKenna presentan un batiburrillo de influencias procedentes sobre todo de su entorno familiar, que tanto le dio acceso a la música de The Who, The Beatles y el pop de los ochenta por parte de sus padres como a grupos indie rock como The Strokes y Vampire Weekend a través de sus hermanos. De sus hermanas, que escuchaban desde Christina Aguilera hasta Westlife, quizá ha heredado el gusto por el pop más comercial, que desde luego se percibe en la genuina accesibilidad de sus temas. Por ello no sorprende que el chico no tenga reparos a la hora de versionar petardazos robados del mainstream como ‘Hold Up‘ de Beyoncé (vídeo abajo). La creciente expectación que el joven despierta hizo que le eligieran hace tres meses como uno de los 15 finalistas del BBC Sound of 2017, lista casi siempre certera a la hora de determinar qué propuestas emergentes despuntarán a nivel internacional a lo largo del año.

Actualmente McKenna trabaja en el que será su disco de debut con el productor James Ford, miembro de Simian Mobile Disco, músico en The Last Shadow Puppets y en parte responsable del éxito en cuanto a sonido de algunos discos de Arctic Monkeys, Florence and the Machine, Haim o los anteriormente citados Foals, entre muchos otros grandes nombres. Por ahora, el cantautor inglés nos ha deleitado con un primer adelanto del mismo que lleva por nombre ‘The Kids Don’t Wanna Come Home‘. Arrollador, épico y altamente emocional, basta una escucha del tema para que nos demos cuenta de que estamos ante uno de los artistas del futuro, y más teniendo en cuenta su espíritu reivindicativo, que quizá le aleja de propuestas más cercanas en cuanto a estilo como la de Jake Bugg y le sitúa entre otros jóvenes artistas de su generación que hacen lo propio con el hip hop y la electrónica, como Earl Sweatshirt o Archy Marshal de King Krule. El álbum llegará previsiblemente al finales de primavera, pero para comprobar el alcance de su directo pueden ir a verle actuar mañana en Barcelona en un imperdible concierto, junto a Blossoms –a quienes entrevistamos hace nada–, en la sala Razzmatazz.

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