05/02/2017

Presentamos al productor australiano Lewie Day, que acaba de publicar un fantástico primer disco de electrónica onírica y celestial.

Que la mención de tu nombre artístico implique la sospecha de la posible pertenencia a la troupe de Los Autos Locos o remita a los malvados enfrentados a Mario y Luigi al final de cada mundo puede implicar un hándicap. Para salir del atolladero, Tornado Wallace siempre puede aludir a su dominio de la maquinaria digital como fuente de creación de su universo y la evasión de la realidad más palpable como leit motiv de su música. Su primer largo es un trabajo absorbente y, con permiso de del monumental Migration de Bonobo, una de las primeras sorpresas electrónicas del año.

Aunque es poco discutible que Lewie Day está en plena emersión, sus referencias llevan apareciendo en diferentes sellos desde al año 2010. Fue entonces cuando publicó la primera de ellas en el sello británico Delusions of Grandeur, un EP de tres canciones con el protagonismo house de ‘Always Twirling’. Desde ahí pasaría a las dosis ácidas de Thinking Allowed, primer EP para el estadounidense ESP Insitute, o el proyecto junto al también australiano Will Paxton, Coober Pedy University Band. En la contundente ‘Moon Plain’ de esta última asociación participaría otro de sus compatriotas, un desconocido Chet Faker que contaba los días para irrumpir con el inmaculado Built On Glass.

Su ascenso como preboste de la escena de baile australiana le ha permitido a nuestro nómada protagonista establecer su residencia habitual en Berlín donde es requerido en los clubes más selectos como el Berghain. Pero el actual punto evolutivo de su música es consecuencia directa de sus orígenes. Con más de 25.000 kilómetros de costa, la gran masa terrestre del continente oceánico tiene espacios infinitos para que sus playas alberguen fiestas y para que el calor, los tonos rojizos del atardecer y el sonido del oleaje dejen su estampa en las melodías allí cocinadas.

La incidencia del balearic beat nacido en un entorno tan similar como Ibiza y popularizado por productores como José Padilla o Paul Oakenfold, es la nota predominante en este debut. Una progresión que se podía vislumbrar en el título y melodía del último EP de Day, su Falling Sun 2012 que ya comenzaba a separarle del reclamo pistero. Él mismo admite que ha disfrutado de más tiempo para otorgar un sentido global a su trabajo y darle una entidad sonora identificable.

Además de la influencia más evidente, este Lonely Planet bebe del synth pop y entrelaza percusiones analógicas con guitarras límpidas y teclados cristalinos dando como fruto una atmósfera meditativa e idílica, una versión terrenal de lo que Space Dimension Controller sitúa más allá de los limites de nuestro planeta. Con una suerte de Mark Knopfler anestesiado flotando a lo largo de las diferentes etapas, Tornado Wallace cuenta con las voces de Sui Zhen para ‘Today’, la que quizá sea la canción de aplauso más inmediato. Más gratificante es imbuirse en el sobresaliente desarrollo de más de ocho minutos de la inmensa ‘Voices’ y finalizar con los ecos selváticos de ‘Kingdom Animalia’ y la estimulante ‘Healing Feeling’. Lo único bisoño de un disco redondo es el alias infantil de un productor ansioso por dar el gran salto.

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