22/12/2016

Las 100 canciones que nos recordarán a este año que dejamos atrás.

10. Mura Masa – ‘Love$ick’ (feat. A$AP Rocky)

Nos asusta lo que puede llegar a dar de sí el joven Mura Masa. Aún no hay disco, pero en casos como el suyo la intuición no suele o no debería fallarnos. Sus hits con Shura y NAO fueron el aviso, ‘What If I Go?‘ la constatación y ahora este ‘Love$ick‘, que en realidad es una revisión del petardazo que ya se intuía en Someday Somewhere (2015), la explosión definitiva. La contribución vocal de un as del hip hop como A$AP Rocky no ha hecho sino elevar su ya de por sí intrínseca energía, que desde la misma percusión inicial nos transporta a un lugar exótico y revitalizante. Porque pasarán varios veranos y todavía esperaremos ese momento, entre amigos, en que nos alcanza la descarga eléctrica de su infeccioso estribillo (“I need you, I want you“). Y es que bailándola durante todo este invierno apenas hemos notado que hacía frío. (Max Martí)

9. C. Tangana – ‘Antes de Morirme’ (feat. Rosalía)

Aunque ‘Llámame más tarde‘, la primera colaboración entre C. Tangana y Rosalía, ya pegó con fuerza, con ‘Antes de Morirme‘ el tándem causó sensación y se alzó como uno de los hits del verano y directamente de todo 2016. ¿Cómo? A base de unos bailables ritmos hip hop y r&b (con ecos de reggeaton), una letra directa y descarada (“Antes de que muera yo, pienso follarte hasta borrar el límite entre los dos“), un estibillo a prueba de bombas y esa combinación ganadora entre el carisma de ambos y la innegable química que existe entre ellos. (Raquel Pagès)

8. Nick Cave – ‘Rings of Saturn’

Es difícil saber quién es la mujer que ha nacido para el momento que Nick Cave canta en ‘Rings Of Saturn’. Quizá el delirio en mitad del dolor que supone su enorme Skeleton Tree, un momento de evasión en la travesía por el averno, cristalino, elegante, un soplo de aire en mitad de la agonía. Warren Ellis escudando a su atormentado compañero, parece inmerso en la misma ensoñación, con aullidos acordes al extraño lugar en el que ambos se encuentran por primera vez. Es una vela incandescente en la oscuridad de las catacumbas que incluso Nick Cave desconocía. (Carlos Marlasca)

7. Frank Ocean – ‘Ivy’

Uno tiene la sensación de que, a veces, todo lo que hay alrededor de Frank Ocean (que si es homosexual, que si amaga con sacar disco por enésima vez, que si parece que lo deja, que si cuelga su música en Spotify o no, que si no concede entrevistas…) impide que brille lo realmente importante: las canciones, a menudo eclipsadas por tanto titular. Quizás porque son, en lo que se refiere a la forma, pequeñitas y modestas, sobre todo desde su regreso. Contra las monstruosas expectativas, minimalismo, desnudez, tuétano. Aquí le ha tocado a ‘Ivy‘, un esbozo maravilloso construido con lo mínimo, una amarga carta de amor, pero también podrían haber sido ‘Nikes‘, ‘Self Control‘ o ‘Solo‘. Lo mismo da: subrayar algún corte del infinito Blonde es cometer una injusticia con los otros dieciséis que lo forman. (Víctor Trapero)

6. Mitski – ‘Your Best American Girl’

El imponente epicentro de Puberty 2, un trabajo de rock visceral y lírica amarga, encierra y expulsa de manera rotunda todo lo que el disco contiene: guitarras erizadas al contacto del aire con sus sentimientos a flor de piel, y un discurso donde la japonesa-norteamericana relaciona de manera más agria que dulce el amor con la derrota, la soledad y la infelicidad. Nace de una simple y básica guitarra desnuda, poco a poco va sacando músculo, y para cuando estalla el estribillo, pegadizo donde los haya y con ese choque cultural implícito (“Your mother wouldn’t approve of how my mother raised me / But I do, I think I do“), la disposición del todo adquiere connotaciones de absoluta y volátil monumentalidad. En el contexto de un disco ya de por sí sorprendente, esta pieza es sin duda alguna la más asombrosa. (Pablo Luna Chao)

5. Francis & The Lights – ‘Friends’ (feat. Bon Iver & Kanye West)

El verdadero hit escondido de 2016. Una colaboración estelar entre un talento en ciernes y dos estrellas mundiales, que nos ha dado el baile del año, y que ha merecido el implacable veredicto de Kanye West: “mi canción favorita de este año”, dijo. ‘Friends‘ es un himno de r&b meloso con Auto-Tune que no lo parece, que se presenta con timidez en una primera escucha pero poco a poco crece a base de melodías memorables donde parecía no haberlas (el primer “We could be friends” adquiere mayor dimensión a cada escucha) y una estructura desordenada que acaba desembocando en un estribillo tan contenido como prodigioso, desencadenado por ese “I will turn around for you” cantado por Justin Vernon con su inconfundible firma. Sea una oda a la amistad o al rechazo amoroso, siempre nos recordará a este 2016. (Aleix Ibars)

4. Triángulo de Amor Bizarro – ‘Barca Quemada’

Triángulo de Amor Bizarro tienen bien merecida la fama de banda robusta, fiera incluso. Pero también la de tener una irredenta alma popera. Parte de su magia reside en ese contraste: la contundendia punk con unos arrebatos pop incluso azucarados. Ahí tienen ‘De la Monarquía a la Criptocracia’, ‘Estrellas Místicas’, o esta maravillosa ‘Barca Quemada’. Producida con un gusto exquisito, con la voz de Isa Cea en primerísimo plano, navegando sobre ese oleaje melódico, resulta infecciosa. Mientras no les follen las fuerzas, tenemos hits para años. (Daniel Boluda)

3. David Bowie – ‘Lazarus’

Look up here, I’m in heaven, I’ve got scars that can be seen”. Así reza el inicio de la última genialidad de David Bowie. Desde su atalaya, el Gran Duque Blanco quiso escribir con letras de oro y música de terciopelo la epifanía de su último viaje. Un ‘Lazarus’ de descomunal simbolismo: las referencias en un video inmortal al actor Lindsay Kemp, quien fuera una  de sus principales influencias, los latigazos de guitarras de la época de Diamond Dogs al final de los versos, la alusión a la Nueva York de su despedida y la sensualidad de los vientos y del solo final de saxo. Solo una divinidad puede alcanzar este adiós con el que cualquier genio sueña. (Carlos Marlasca)

2. Radiohead – ‘True Love Waits’

Algunos hemos crecido con este tema, en su versión acústica, en nuestros reproductores de MP3. Y aunque desde principios del milenio se convirtió en una canción de culto, además de una de las favoritas de muchos fans de Radiohead, difícilmente habría encajado en un disco que no fuese A Moon Shaped Pool. Todavía casi desnuda, aunque revestida esta vez por la mágica simplicidad de un piano, ralentizada y decididamente más gélida, ‘True Love Waits‘ cierra el noveno álbum de la banda evocando unos sentimientos completamente distintos a los que transmitía cuando fue concebida. Antes de su publicación, Thom Yorke dejó atrás la relación más duradera e importante de su vida, la que mantenía con la madre de sus dos hijos, quien hace una semana falleció en su lucha contra el cáncer. Ese “simplemente no te vayas, no me dejes…” adquiere ahora un significado infinitamente más triste, de aceptación ante la pérdida. ¿Pero qué es la música si no un antídoto contra nuestra propia vulnerabilidad? (Max Martí)

1. ANOHNI – ‘Drone Bomb Me’

2016 ha sido un año verdaderamente convulso, casi oscuro. Parece que Antony Hegarty lo vio venir y, dejando atrás su anterior identidad musical al frente de Antony and the Johnsons, quiso asumir un reto mucho más global a través de sus canciones. Aunque encontramos notables ejemplos de artistas que este año se han comprometido más que nunca con los tiempos que están por venir, HOPELESSNESS es quizá la obra de protesta más palpable, y ‘Drone Bomb Me‘, su canción emblema, una vacuna contra la insensibilidad y la hipocresía occidental. Pero para ser inyectada, las formas no son menos importantes que el mensaje: confeccionada por dos gurús de la electrónica como son el retorcido Oneohtrix Point Never y el maníaco Hudson Mohawke, estamos ante una canción cercana a la música de baile, que posee todos los atributos de lo que hoy entendemos como pop radiable. Sin embargo, su percusión es débil, casi como un latido entrecortado; sus sintetizadores grandilocuentes y progresivos, como una llamada de alerta; y la voz de Hegarty, escurriéndose entre ellos, como un llanto cargado de urgente sinceridad. “Blow me from the mountains and into the sea“, canta la artista trans desde la perspectiva de una niña de nueve años cuyos padres han sido asesinados por una bomba drone estadounidense. “Choose me tonight“, finge cantar en su videoclip Naomi Campbell, entre lágrimas, afeando todavía más el manido concepto de posverdad. Pero de lo que nos hablan es real. Es una explosión en nuestras conciencias que nos obliga a despertar. (Max Martí)

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