01/12/2016

Repasando el extenso cartel de la próxima edición del festival barcelonés (con playlist de regalo).

Primero, el contexto: dos meses antes de lo que venía siendo habitual, pero fieles a la filosofía de anunciar todo el cartel de golpe, todavía cuesta recuperarse del impacto de la presentación del Primavera Sound 2017 de ayer. Una breve campaña que apenas duró 24 horas precedió al anuncio, casi por sorpresa, de un cartel que como de costumbre cuenta con casi 200 nombres y multitud de lecturas. Porque más allá del impacto inicial, de las primeras impresiones, y de esas teorías que algunos apuntan sobre próximos anuncios de nuevos nombres en las cuatro fechas que aparecieron en la previa (no sabemos qué pensar al respecto: la nota de prensa sí decía que faltaba “alguna que otra sorpresa”, así que veremos), del cartel del Primavera Sound 2017 se pueden decir muchas cosas.

Y escuchar, claro, motivo por el cual hemos hecho una primavera Playlist de Spotify con una selección de artistas del Primavera Sound 2017.

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NO ALARMS AND NO SURPRISES

Radiohead solo hay unos, y se pueden contar con los dedos de una mano las bandas a su nivel que encajarían en la línea estilística del Primavera Sound. Por eso, descartados colosos como Daft Punk, Gorillaz o alguna reunión por ahora imposible como la de Oasis (todo gracias a las declaraciones del codirector del festival Gabi Ruiz hace solo unos días), la duda principal respecto al cartel del Primavera Sound 2017 residía en si habría alguna gran sorpresa o no. Y no, no la ha habido.

Porque la presencia de Bon Iver y The xx, dos formaciones totalmente afines al festival, estaba cantada después de que ninguno de los dos incluyera una fecha española en sus respectivas giras europeas, e incluso la visita de Frank Ocean (que ya había empezado a confirmar actuaciones en festivales europeos) la dábamos por hecha, como la de Aphex Twin, uno de aquellos artistas que siempre elevan un cartel, después de que confirmara su presencia en el festival Field Day británico. La sorpresa, si acaso, ha sido ver a Arcade Fire solo tres años después de su anterior visita al festival (nunca nos cansaremos de ellos, pero seguramente todavía tengamos muy reciente el apoteósico concierto de este verano en Razzamatazz).

Relativas sorpresas las de ver a Slayer y Van Morrison en la parte alta del cartel, ya que tradicionalmente siempre hay lugar para alguna banda de rock duro y algún clásico (en este caso ambas cumplen con creces con el papel), y cabe destacar la presencia femenina en esta parte alta, a través de un icono como Grace Jones y de una pletórica Solange quizá un pelín por encima de lo que cabría ubicarla pero con un disco excelente bajo el brazo después de muchos años de espera.

LA CLASE MEDIA, ESE GRAN ACTIVO

Cada año el análisis del cartel pasa por lo mismo, pero es que, cuando uno analiza nombre a nombre el grueso del cartel, dejando a un lado la electrónica, los valores de futuro, los artistas locales y las propuestas más exóticas, el resultado es un grueso de unos 40 o 50 nombres que conforman lo que conocemos como ‘clase media’, que son los que dan personalidad al Primavera Sound. Y como cada año (con sus más y sus menos), hay jugo para exprimir: desde los cánones del indie rock formulados por Broken Social Scene y Grandaddy –ambos grupos de vuelta después de varios años– al pop más efectista de Metronomy, Local Natives, Glass Animals o Wild Beasts, pasando por la psicodelia de Pond y King Gizzard o las descargas sonoras de Swans, Death Grips y Converge, todas las paletas están representadas en el cartel. Del baile desenfrenado de !!! al elegante de Saint Etienne, de la sensualidad de Miguel al gamberrismo ilustrado de Mac DeMarco, del clasicismo pop de The Magnetic Fields (presentando disco de 50 canciones) a los himnos de Japandroids, la fascinante penumbra de King Krule (¿sacará por fin nuevo disco con su propio nombre?) a la explosión definitiva de Angel Olsen gracias a su excelente último disco My Woman (búsquenlo bien arriba en las listas de lo mejor año).

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Del punk de Descendents al pop impecable de Teenage Fanclub, de las reuniones (menos impactantes que otros años las del grupo post-punk The Make-Up) a los que siempre están (Shellac), de un nuevo crooner de corte clásico como Hamilton Leithauser (con su disco junto a Rostam, ex-Vampire Weekend) al metalcore de Converge, del soul-rock de The Afghan Whigs al grime de Skepta, el revisionismo ochentero de S U R V I V E (sí, los de la banda sonora de Stranger Things) al hip hop irredento de Run The Jewels o el rock incombustible de Against Me!. No hay tregua.

¿MÁS ELECTRÓNICA QUE NUNCA?

De un cartel que cubre tantos flancos es difícil extraer grandes certezas, pero una parece clara este año: hay mucha electrónica. Y el motivo no es otro que la consolidación del Beach Club, ese festival dentro del festival que el Primavera Sound se inventó el año pasado y que funcionó tan bien que en esta edición se ampliará con un escenario más. El resultado está a la vista: sin grandes cabezas de cartel de electrónica masiva (considerando a Aphex Twin un rara avis), sí hay un elenco imbatible de electrónica de club, desde Âme a BICEP pasando por Dixon, DJ Tennis, Ben UFO, la siempre especial sesión disco de John Talabot (que este año también actuará como Talaboman junto a Axel Boman), Recondite, Joy Orbison, Michael Mayer o Dave P, además de productores locales en alza como Sau Poler y Pedro Vian. La fiesta está servida.

EL FUTURO

Y si bien la clase media marca de la casa sigue tan frondosa como siempre, la retahíla de pequeños nombres de futuro no parece tan abundante en esta edición, al menos a primera vista. Por supuesto que tenemos apuestas infalibles de esta casa como Alexandra Savior, Sampha, Pinegrove, BADBADNOTGOOD o Julia Jacklin, todos ellos listos para ser descubiertos por un público mucho mayor, y revelaciones menos jóvenes pero igual de pujantes (caso de la femomenal Mitski –autora de uno de los temas del año– o de Weyes Blood a la que entrevistábamos ayer–), además de nombres que esperamos descubrir en los próximos meses como Gordi, Let’s Eat Grandma o HVOB. Si hay algo bueno de haber conocido el cartel dos meses antes de lo previsto, también, es que tenemos más tiempo para bucear entre esos nombres que ahora nos resultan desconocidos pero que pueden convertirse en la próxima revelación. Veremos.

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Y claro, no podía faltar la cosecha del reciente Primavera Club 2016: los grandes triunfadores Whitney lógicamente repetirán, como también lo harán PAVVLA, Alex Cameron, Formation, Operators, Kelly Lee Owens, Retirada! y Museless.

OTROS FESTIVALES POSIBLES

El campo de visión del Primavera Sound siempre va un poco más allá de lo que abarca el pop, el rock y la electrónica, y en esa vertiente de músicas del mundo se enmarcarán las visitas de una leyenda de la samba como la brasileña Elza Soares, el particular homenaje de Seu Jorge a David Bowie, la revisión de The Zombies de su clásico Odessey and Oracle en su 50 Aniversario, o las propuestas del nigeriano King Sunny Adé y el proyecto Junun (apadrinado por Jonny Greenwood de Radiohead y que explora la música tradicional del norte de India). En un radio más cercano, el vasco Kepa Junkera presentará en el festival su colaboración con Los Hermano Cubero: folk en euskera, romances, pasacalles y jotas.

PODER LOCAL

La presencia de artistas locales y españoles en el festival es ya una constante y sirve para tomar el pulso a la escena. Y si hay que hacer caso de eso, este año la cosecha solo augura cosas buenas: de los infalibles Triángulo de Amor Bizarro (presentando su colosal Salve Discordia) a los cada vez más consolidados Belako, habrá guitarras pero también flamenco con el dúo Rosalía & Raül Refree (la colaboración del año), hip hop y trap con el colectivo Agorazein, pop de la mano de Mishima y su nuevo disco, y retornos esperados como el de Anímic –que volverán con un nuevo álbum que les situará en la primera línea–, It’s Not Not, Kokoshca o la siempre enorme Aries. A su lado, nombres de futuro que conviene seguir muy de cerca, desde los debutantes Barbott, PAVVLA, Murdoc, Marta Delmont o Alien Tango a los apabullantes Playback Maracas (dieron su primer concierto en nuestra fiesta de aniversario junto a Beacon), la electrónica expansiva de Museless o la exquisita elegancia del productor InnerCut.

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LAS AUSENCIAS

Con todo, no podemos evitar lamentarnos por aquellos nombres que nos hubiera encantado tener. Encabezados, un año más, por esos esquivos Vampire Weekend que aunque parece que por fin tendrán nuevo disco el año que viene, de momento no lo presentarán en el Primavera Sound. Un dato: si su retorno al festival acaba siendo en 2018, será 10 años después del anterior, cuando presentaron su primer álbum en aquel legendario concierto a las 3 de la mañana. Nos hacemos mayores.

Uno de los raperos clave del momento como es Chance The Rapper (autor del fantástico Coloring Book) hubiera supuesto una guinda exquisita a la parte alta del cartel, dando ya por imposibles a tótems como Kanye West o Drake por su elevado coste y reticencias a pasarse por Europa (e incluso a un The Weeknd ya completamente asentado en el mainstream; qué lejos queda aquel paso por el Primavera Sound 2012).

Y ya que Phoenix y Fleet Foxes al final presentarán sus nuevos trabajos en el Vida 2017 y el Bilbao BBK Live 2017, no era descabellado pensar que otro grupo marca de la casa como The National podría hacer lo propio en el Primavera Sound 2017 (aunque finalmente parece que el verano que viene solo darán un concierto), o incluso soñando un poco, que este podía ser el año en el que Arctic Monkeys finalmente se convirtieran en cabezas de cartel del Primavera Sound. Tendremos que esperar al 2018.

UN FESTIVAL DIFERENTE

Al final, lo que queda claro más allá de gustos, predilecciones personales o cosechas de temporada, es que el Primavera Sound es un festival prácticamente único. De las grandes citas de la temporada festivalera mundial (del Coachella a Glastonbury, pasando por Lollapalooza, Rock Werchter, Sziget o NOS Alive), pocas se atreven a descartar grandes nombres en favor de mantener un cartel equilibrado en la línea estilística que sigue el festival.

Y es lo de cada año: a ver cuántos festivales mezclan a Bon Iver con Elza Soares, a Van Morrison con Japandroids, a Death Grips con Grandaddy. Por solo mencionar seis nombres de un cartel tan extenso y variado. Resulta innegable que seguramente no sea el mejor cartel de los últimos años (en parte porque todavía tenemos muy fresco el de este 2016, auténtica debilidad para quien escribe esto), pero si conseguimos abstraernos y no valorar el cartel en función de esos imposibles que cada vez más se les exigen al festival (una exigencia derivada, por otro lado, de haber logrado situarse en esa primera línea), nos daremos cuenta, un año más, de lo afortunados que somos de tener un evento así en Barcelona.

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