07/10/2016

No volveremos a ser tan jóvenes como esta semana. Y todo esto no volverá a pasar.

Hay motivos para pensar que esta, y no otra, ha sido La Semana. Con mayúsculas. Arrancaba hace justo siete días con el estreno de Sing Street, lo último de un John Carney que ya tiene prácticamente patentado el molde de película musical adorable tras Once y Begin Again. Otro socio para el club de películas-con-chavales-que-montan-bandas (School of Rock, la sueca We Are the Best!) que nos reconcilia a todos con nuestra zona de comfort. El riesgo, la aventura, tiene mejor prensa, pero nada reconforta como la seguridad. La certeza de que algo debe pasar y, efectivamente, pasa. Así se suceden los acontecimientos en Sing Street. Como en esa canción pop ya estandarizada, pelín trillada, en la que no hay sobresaltos. El riff de guitarra ya es como de la familia, el coro entra cuando se le espera, las palmadas no faltan. Y, pese a todo, funciona una y otra vez. Esta semana y cualquier otra.

Ricky Goes Massive

Cuesta horrores reconocer a Ricky Eat Acid en su último single. Aunque el shock no es necesariamente negativo. Autor hasta ahora de miniaturas prácticamente ambientales, parece querer comerle la tostada a Rustie o Hudson Mohawke con una ‘Nice to See You‘ de bajos grasientos y subidones trap. Exuberante, poderosa, épica: tres adjetivos muy alejados del de Maryland hasta ahora. El 28 de este mes, cuando el nuevo disco de Ricky Eat Acid vea la luz, sabremos si el giro se queda en anécdota o pasa a mayores.

“Los otros” de la semana

Editar álbum esta semana ha sido, básicamente, un marrón. Y es que a la fiesta que para este pasado viernes ya tenían montada Bon Iver, S U R V I V E, Jenny Hval o Banks se terminaron uniendo por sorpresa Nicolas Jaar y Solange, que, en lugar de vino o dulces, traían sendos discazos bajo el brazo. Y, entre tanto gigante de esto (Pitchfork ha sacado a pasear la medallita de Best New Music cuatro veces estos días), dos lanzamientos discretos, por sonido y promoción, con los que conviene hacer justicia: High in Place de EZTV y Don’t Leave Me at the Dark de Vesuvio Solo. El primero es exactamente lo que se espera de un álbum en el que han participado Nic Hessler, Chris Cohen o miembros de Real Estate: el segundo, un festín de guitarras y sintetizadores narcotizados con poso ochentero. Ambos, encantadores y fáciles en el buen sentido de la palabra, pasan volando. Necesarios incluso en una semana como esta.

Le Tigre, le retour

Algunos regresos están tan cantados, se ven venir desde tan lejos, que aburren incluso antes de que se produzcan. Otros, por inesperados y aparentemente desinteresados, producen simpatía al instante. Entre los segundos está el de Le Tigre, que, a diferencia de LCD Soundsystem, tienen justificación temporal para volver: su último álbum, This Island, tiene ya doce años, aunque el pobre ha envejecido tan mal que cabría pensar que son unos cuantos más. “Hemos vuelto a juntarnos en el estudio para una canción especial que esperamos lanzar a principios-mediados de octubre”, dice Kathleen Hanna, líder del trío. De momento, no hay rastro. Como tampoco hay intención de extender la vuelta a un nuevo disco o una gira. Mejor así.

Siete veces Grimes

Como si esta semana hubiera caído en la cuenta de que tampoco hace tanto que el fantástico Art Angels vio la luz y que, por lo tanto, está en su derecho y casi en su obligación de hacer ruido en torno a él, Grimes estrena de golpe cuatro videoclips para algunas de las mejores canciones contenidas en él: ‘Butterfly‘, ‘World Princess Pt. II‘, ‘SCREAM‘ y ‘Belly and the Beat‘. Todos grabados con un teléfono móvil durante su pasada gira europea, “sin equipo, maquillaje, cámaras o luces, nada lujoso”. Con la compañía, eso sí, de HANA, su telonera, que también aprovecha para presentar otros tres. Los de una y otra pueden verse todos seguiditos aquí abajo, recopilados en algo llamado The AC!D Reign Chronicles. La versión pro de los vídeos de tus vacaciones.

Amber Coffman canta para sí misma

Hablar de Dirty Projectors viene a ser lo mismo que hablar de Dave Longstreth, auténtico cerebro de la banda neoyorkina, pero no se entiende su discografía sin esas armonías vocales femeninas que elevan sus canciones a otro nivel. Las de Deradoorian, las de Olga Bell, las de Amber Coffman. Las dos primeras ya han debutado en solitario y Coffman, tres años después de anunciar esas mismas intenciones, se prepara definitivamente para ello. City of No Reply, su primer disco, llegará pronto. Si está a la altura de su single de adelanto, ‘All to Myself‘, daremos por buena la velita que hemos puesto cada mes desde que escuchamos aquella mágica ‘Get Free‘ de Major Lazer. Una deliciosa balada entre la tradición (Phil Spector arqueará la ceja si la escucha) y la vanguardia (esos coros pasados por vocoder) que, básicamente, ya es un clásico antes de acabar. Seis minutos en los que quedarse a vivir.

La canción de la semana

Pasan un montón de cosas en la nueva canción de la torontoniana (¿de dónde si no?) EBHONI y, curiosamente, luce una apariencia ingrávida. Tiene un aspecto dulce, casi infantil, desde el primer segundo y, sin embargo, ‘Bye Baby‘ dispara con rabia contra las relaciones intoxicadas por las redes sociales (“Now you’re watching my mentions, not to mention, it’s four in the morning”). Contrastes de esta gominola de soul futurista con pinta autobiográfica que habrá hecho removerse en su asiento al aludido. Que no se queje: a pocos nos han echado una bronca tan bonita como esta.

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